Las mejores prácticas y recomendaciones para elegir y monitorear nubes

¿Cuáles son las consideraciones a tener en cuenta para que los clientes encuentren rápidamente la mejor nube para su negocio? Y, una vez contratada, ¿qué mejores prácticas conviene impulsar para el monitoreo de la operación sobre dicha nube? Voceros de Teradata e Ipswitch dan algunas respuestas.

¿Cuál de todas las configuraciones de nube es la mejor para el negocio de los clientes? “La respuesta —sostiene Anu Jain, director ejecutivo de Teradata Américas—, al menos de entrada, es bastante sencilla: aquella que le permita preocuparse lo menos posible por su implementación y funcionamiento, al tiempo que le ayude a obtener mejores resultados comerciales”.

Las opciones de nubes locales u “on premises”, públicas y privadas ofrecen diversos sabores. Las primeras, según Jain, ofrecen lo último en seguridad y control. “El usuario debe proporcionar su huella, el hardware, y los recursos de TI para administrar la infraestructura de este servicio. Por su parte, las nubes de carácter público, si bien no exigen de sus clientes la compra o disponibilidad previa de un hardware para poder funcionar, sí demandan de ellos otra clase de recursos menores para la administración y control pleno del proceso. Además, al ser de uso compartido, esta clase de herramientas suelen tener problemas asociados a la falta de espacio y a las interrupciones ocasionales en el servicio”.

En tanto, las nubes privadas son de uso exclusivo y personalizado de cada cliente. Sin embargo, éstas son parte de la infraestructura de un proveedor de servicios en la nube, por lo que el usuario, al igual que en los dos modelos anteriores, debe igual contar con un cuadro de recursos para interactuar con su proveedor y administrar el proceso de forma general. Sin duda, esta clase de nubes siguen siendo seguras, pero limitan la acción de los usuarios en tanto que requieren de un tiempo y planificación considerable a la hora de ralentizar o acelerar los procesos de análisis y organización de datos.

“Ahora bien, los llamados Modelos Gestionados en la nube son un tipo especial de servicio en el que el proveedor administra por completo tanto el entorno de nube de su cliente como toda su infraestructura de análisis. Esta clase de servicio (cuya nube puede ser pública o privada, o una combinación de ambas) es ideal para aquellas empresas que no cuentan con los recursos suficientes para implementar o administrar grandes conjuntos de datos, y que no tienen la infraestructura necesaria para realizar análisis profundos y complejos de los mismos”, explica Jain.

“Pero si hay un modelo que reúne lo mejor de todos los tipos de nube, ése es el híbrido, ya que permite al usuario —de acuerdo a sus propias necesidades— escoger la clase de servicio que desee para su nube, bien sea para ser gestionada o autocontrolada, o de naturaleza local, pública y/o privada (pues permite casi que cualquier formato de combinación en ella). Le corresponde al usuario, entonces, organizar todas las herramientas disponibles de forma tal que trabajen juntas y de manera coordinada, para que cumplan con la demanda y requerimientos de análisis y almacenamiento de datos. Esto, sin duda, ayuda a crear un entorno sin límites que le permitirá al consumidor centrarse exclusivamente en el análisis de datos, sin tener que preocuparse dede otras cosas (por ejemplo, en donde residen los datos a los que está accediendo). Además, esta opción permite acelerar o ralentizar los procesos de acuerdo con las necesidades específicas del cliente, con interrupciones mínimas o sin interrupciones, sin tener que contar previamente con una importante cantidad de recursos como en modelos anteriores”, puntualiza Jain.

Obtener la nube adecuada para el negocio:

Jain destaca que la nube correcta para un negocio es aquella que mejor ayuda a satisfacer las necesidades del cliente. “No las de su proveedor, ni las de su competencia o de cualquier otra persona. De igual forma, existen ciertas condiciones que deben cumplirse independientemente de la configuración de nube que escoja, y que responden más a una serie de factores comerciales que a cuestiones netamente técnicas”.

  • Flexibilidad de uso: los usuarios deben tener acceso a todas las herramientas analíticas y de datos que necesiten al momento que así lo requieran, y los recursos de TI en la nube deben ajustarse a su nivel de experiencia y deseo.
  • Optimización de la carga de trabajo: cualquiera que sea el tamaño de su conjunto de datos, la infraestructura y naturaleza de la nube que escoja debe optimizar el almacenamiento y acceso a ellos. Dicho acceso deberá ser fácil, rápido y claro para el resto de usuarios, sin importar en donde se encuentren éstos localizados.
  • Personalización basada en las necesidades: no olvide que el nivel de control que usted tenga sobre la nube, dependerá tanto de los recursos disponibles, como también, de sus propias necesidades y/o requerimientos de seguridad. Si lo que quiere es tener un control total de la infraestructura, la seguridad y la administración de la nube, su elección será totalmente diferente a la de, por ejemplo, una compañía que desea hacer uso exclusivo de las herramientas de análisis y está dispuesta a ceder el control operacional al proveedor de la nube. Por tanto, no hay que dejar que nadie externo a la empresa determine qué clase de nube es la que necesita. Usted maneja y controla el proceso.
  • Modelo de inversión correcto: el porcentaje de control que desee para su nube, así como la cantidad de recursos que esté dispuesto a invertir en ella, determinarán su modelo de inversión. Por ejemplo: si desea centrarse únicamente en el análisis de datos, el modelo gestionado será el más adecuado para usted. Mientras que si lo que quiere es no ceder el control operacional de su nube a un proveedor externo, la nube privada o local es la más indicada. Si desea flexibilidad, un modelo híbrido es su mejor elección. Recuerde: usted determina qué clase de nube necesita, no su proveedor.

Monitorear la nube, ésa es la cuestión

Una solución que pueda monitorear todo el entorno de red, incluida la nube, podría ser la respuesta al monitoreo de nube. Sin embargo, no es suficiente para cubrir las necesidades de los departamentos de TI actuales. “El cloud monitoring es diferente al monitoreo de red tradicional y hay algunas variables importantes que el personal de TI debe tener en cuenta”.

El problema reside en que casi ninguna organización tiene un entorno de red que resida completamente dentro de la nube. Esto significa que los administradores de redes necesitan monitorear la combinación de recursos en la nube y equipos de redes físicas. “En estos casos, el monitoreo en la nube ayuda a observar los tiempos de respuesta, la disponibilidad, los niveles de consumo de recursos, el rendimiento, y también a predecir posibles problemas”, explican desde Ipswitch.

Cloud Monitoring es el proceso de revisar y administrar el flujo de trabajo operacional y los procesos dentro de una infraestructura o activo en la nube. Generalmente se implementa a través de un software de monitoreo automatizado que brinda acceso central y control sobre la infraestructura de la nube. El personal de TI puede revisar el estado operativo y el estado de los dispositivos y componentes en la nube. Las preocupaciones surgen en función del tipo de estructura de la nube que utilice. Si está utilizando un servicio público en la nube, tiende a tener un control y visibilidad limitados para administrar y monitorear la infraestructura. Una nube privada, que utilizan la mayoría de las grandes organizaciones, proporciona al departamento de TI interno más control y flexibilidad, con mayores beneficios de consumo. Independientemente del tipo de estructura de la nube que utilice su empresa, la supervisión es fundamental para el rendimiento y la seguridad.

¿Por qué monitorear la nube? Existen diferencias fundamentales entre cómo se repaga una infraestructura de red física propia y la nube. Mientras que la primera es un costo irrecuperable y no le cuesta menos a una empresa si no la está utilizando de manera eficiente, la nube se paga por la cantidad que se usa. “Garantizar un rendimiento optimizado y minimizar el tiempo de inactividad es esencial para el monitoreo en la nube”, aseguran los especialistas de la marca desde un reciente post.

Claro, también hay otras consideraciones. “Una de ellas es la seguridad, aspecto crucial en la nube, por lo que obtener un control estricto de los datos en todos los puntos finales ayuda a mitigar los riesgos. Las soluciones que escanean, analizan y actúan sobre los datos antes de que abandonen la red ayudan a proteger contra la pérdida de datos. Por otro lado, la nube puede tener una variedad de problemas de rendimiento de API mal diseñadas”, agregan.

En la ecuación entra también el tiempo de respuesta de una aplicación y los recursos de soporte. Ambos son vitales para comprender qué es lo que obstaculiza el rendimiento. “Seguir el flujo de trabajo de una aplicación ayuda a identificar dónde y cuándo ocurren los retrasos. Por último, los servicios en la nube consumen recursos, disponibilidad y pueden impedir el rendimiento. Las herramientas de monitoreo ayudan a encontrar los problemas. Es decir que, las políticas y los procedimientos adecuados ayudan a mitigar una expansión descontrolada y a reducir el uso de recursos y redes cuando sea necesario”, dice Porro.

¿Cómo implementar las mejores prácticas?

  • Se debe determinar cuidadosamente las métricas que importan a los objetivos de su organización, es decir, determinar prioridades.
  • Una adecuada solución de monitoreo en la nube debe permitir ver todo (nube y recursos físicos) en contexto, para profundizar rápidamente en los problemas y aislar la causa de los mismos. Es importante contar con soluciones que puedan informar datos de diferentes fuentes en una sola plataforma, lo que permite calcular métricas y resultados uniformes en una visión integral del rendimiento.
  • Otro aspecto a considerar es la necesidad de monitorear los usos y costos del servicio en la nube. La capacidad de escalar es una característica clave de los servicios en la nube, pero un mayor uso puede provocar un aumento de los costos. Las soluciones de monitoreo robustas deberían rastrear qué parte de la actividad de red de su organización está en la nube y cuánto cuesta. Una solución de monitoreo que alerta a TI cuando los recursos de la nube exceden el presupuesto o los límites de uso pueden ahorrarle a una organización grandes costos.

La gente de Ipswitch sostiene que las organizaciones deben hacer un seguimiento de las tendencias a largo plazo y la mayoría de las herramientas de monitoreo proporcionadas por los proveedores de servicios en la nube solo mantienen los datos por un tiempo limitado (entre 30 y 60 días). Por lo que una herramienta de monitoreo debe ser compatible con el mantenimiento de esa información para mostrar tendencias al menos durante varios meses. “Hay que configurar la visibilidad instantánea para todos. La solución de monitoreo debe admitir paneles personalizables que brinden visibilidad instantánea de lo que sucede, lo que está pasando, lo que está viendo un uso intensivo y lo que está inactivo. Esto no solo facilita la resolución de problemas, sino que permite a los equipos ver problemas y resolverlos de manera proactiva antes de que afecten a los usuarios finales. Por último, es importante probar las herramientas para ver qué ocurre cuando hay una interrupción de datos y evaluar los sistemas de respuesta automática cuando se alcanzan ciertos umbrales”, definen.

“WhatsUp Gold puede descubrir automáticamente los recursos basados en la nube y agregarlos al mapa interactivo de su red in situ —grafica Alessandro Porro, vicepresidente de Ventas de Ipswitch en Latinoamérica—. Esto le brinda una visibilidad total de extremo a extremo de toda la infraestructura en red, realizar un seguimiento de la facturación en la nube y mostrar este informe en un tablero simple. WhatsUp Gold permite realizar un seguimiento de las tendencias a largo plazo, algo imposible con las métricas a 60 o 90 días que soportan la mayoría de los proveedores en la nube”.

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Alejandro Alonso

Alejandro Alonso

Periodista especializado en ciencia y tecnología. Trabajó en publicaciones como Banqueros & Empresarios, Telecomunicaciones & Negocios, Customer Service, Prensa Económica, Computerworld, e Insider, entre otras.

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