IA en México: 2.5 millones de empresas ya la usan, pero pocas crean nuevos productos

En 2026, 74% de las organizaciones mexicanas considera la IA una prioridad de inversión, según KPMG.
Herramientas de inteligencia artificial pueden generar código, documentación y pruebas en segundos, acelerando procesos que antes servían como espacio de aprendizaje para personal sin experiencia.
Herramientas de inteligencia artificial pueden generar código, documentación y pruebas en segundos, acelerando procesos que antes servían como espacio de aprendizaje para personal sin experiencia.
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Tener acceso a IA no significa necesariamente saber convertirla en crecimiento, innovación o nuevos negocios.

De acuerdo con datos citados por WIRED en español, más de 2.5 millones de empresas en México ya utilizan inteligencia artificial, pero apenas 18% ha desarrollado nuevos productos o servicios impulsados por esta tecnología. La cifra muestra una brecha entre utilizar IA para hacer más rápido lo que una empresa ya hacía y utilizarla para transformar realmente su modelo de negocio.

El fenómeno coincide con otros estudios publicados durante 2026. KPMG encontró que 74% de las organizaciones mexicanas considera la IA una prioridad de inversión, mientras que 31% ya está implementando o ampliando el uso de agentes de inteligencia artificial.

Las tareas de programación más básicas, tradicionalmente asignadas a perfiles junior, son algunas de las que la inteligencia artificial generativa puede realizar con mayor rapidez.
Las tareas de programación más básicas, tradicionalmente asignadas a perfiles junior, son algunas de las que la inteligencia artificial generativa puede realizar con mayor rapidez.

México ya entró en la carrera por la inteligencia artificial

La velocidad de adopción es uno de los principales cambios que ha experimentado el mercado mexicano. Empresas de diferentes sectores están incorporando herramientas de IA generativa, automatización, análisis predictivo y agentes capaces de ejecutar tareas.

Pero la adopción todavía es desigual. El Banco de México reportó que 24.3% de las empresas con más de 100 trabajadores utilizaba o planeaba utilizar inteligencia artificial en los siguientes 12 meses. La proporción aumenta conforme crece el tamaño de la organización: entre las compañías con más de 1,000 empleados, el porcentaje llegaba a 43.4%.

Esto ayuda a explicar por qué hablar de “adopción de IA” puede resultar engañoso. Una empresa puede utilizar un chatbot para atención al cliente, generar textos para marketing o resumir documentos y, al mismo tiempo, mantener intacto su modelo de negocio.

La verdadera transformación ocurre cuando la tecnología comienza a modificar la forma en que una organización diseña productos, atiende clientes, fabrica, vende o toma decisiones.

El verdadero salto está entre usar IA y crear con IA

Ahí aparece la diferencia entre productividad e innovación. Usar inteligencia artificial para automatizar una tarea puede generar ahorros de tiempo y dinero. Pero desarrollar un nuevo servicio basado en IA puede abrir una fuente completamente distinta de ingresos.

El dato de que solo 18% de las empresas haya desarrollado nuevos productos o servicios impulsados por IA revela precisamente ese desafío: la mayoría todavía utiliza la tecnología dentro de procesos existentes, en lugar de construir nuevas oportunidades alrededor de ella.

Este cambio tampoco implica que todas las compañías deban convertirse en empresas tecnológicas. Para una pyme, por ejemplo, aprovechar IA puede significar crear un sistema de atención personalizado, predecir la demanda, automatizar cotizaciones o desarrollar una herramienta propia para sus clientes.

Para una compañía industrial, puede significar anticipar fallas de maquinaria, optimizar inventarios o mejorar procesos de producción.

Las empresas mexicanas todavía enfrentan un problema de escala

Los datos de 2026 muestran que México está avanzando, pero todavía existe una distancia importante entre experimentar con inteligencia artificial y desplegarla a escala.

El estudio de adopción de IA realizado por Accenture, Empresas Globales e IPADE encontró que México se encuentra en una etapa temprana de implementación. Entre las grandes organizaciones analizadas, 66% mantenía iniciativas de IA en fase de piloto, mientras que 34.1% incluso desconocía cuánto de su presupuesto corporativo estaba destinado a esta tecnología.

El problema no necesariamente es la falta de interés. De hecho, ocho de cada diez organizaciones mexicanas consultadas por KPMG prevén continuar invirtiendo en IA pese a la incertidumbre económica.

La compañía busca ayudar a partners a reducir el desperdicio de recursos en la nube y acelerar proyectos de inteligencia artificial y transformación digital.

El talento puede convertirse en el principal cuello de botella

La tecnología avanza más rápido que las capacidades de muchas organizaciones para incorporarla.

El Informe de Madurez Digital 2026 de EY México situó la madurez digital de las empresas mexicanas en 47%, el nivel más alto registrado en seis años. Sin embargo, identificó al talento como uno de los principales obstáculos para avanzar, junto con factores relacionados con datos, liderazgo, gobernanza y resistencia al cambio.

Otro estudio académico publicado por ITESO en 2026, basado en información de los Censos Económicos 2024 del INEGI, encontró que la capacitación técnica del personal es el predictor más importante de la adopción de IA en las empresas mexicanas. También influyen factores como la participación de capital extranjero y el tamaño de la organización.

Esto cambia la conversación alrededor de la inteligencia artificial. No basta con comprar una licencia de una herramienta de IA o contratar una plataforma en la nube. Las compañías necesitan personas capaces de identificar problemas, diseñar casos de uso, interpretar resultados y decidir dónde tiene sentido aplicar la tecnología.

La manufactura muestra lo que está en juego

La industria mexicana es uno de los sectores donde la diferencia entre adoptar y aprovechar IA puede tener mayores consecuencias.

Un estudio presentado por la Secretaría de Economía en junio de 2026, basado en datos del Censo Económico 2024 del INEGI, encontró que apenas 4.8% de las empresas manufactureras mexicanas con más de 10 trabajadores utiliza inteligencia artificial. Al mismo tiempo, la adopción está asociada con incrementos de 18.8% en producción y de 5.4% en salarios.

La oportunidad es especialmente relevante para México porque la manufactura representa alrededor de una quinta parte del PIB y cerca de 90% de las exportaciones, según el estudio presentado por la Secretaría de Economía.

Eso significa que la IA puede ser mucho más que una herramienta corporativa: puede convertirse en un factor de competitividad para las cadenas de suministro mexicanas.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas empresas utilizan inteligencia artificial en México?

Más de 2.5 millones de empresas en México utilizan inteligencia artificial, de acuerdo con el dato citado por WIRED en español. Sin embargo, la adopción no significa necesariamente que las compañías estén creando nuevos negocios con esta tecnología. El reto está en pasar del uso operativo de IA a su integración estratégica.

¿Cuál es el principal reto de las empresas mexicanas con la inteligencia artificial?

El principal reto es convertir la adopción de IA en resultados de negocio. Esto implica desarrollar talento, contar con datos de calidad, establecer reglas de gobernanza y encontrar casos de uso que generen productividad, nuevos ingresos o productos y servicios. Estudios de 2026 también identifican al talento como uno de los principales obstáculos para escalar la IA en México.

¿Cómo pueden las empresas mexicanas aprovechar mejor la inteligencia artificial?

Las empresas pueden empezar identificando procesos donde la IA resuelva un problema concreto, en lugar de incorporar tecnología solo por tendencia. Atención al cliente, análisis de datos, automatización, manufactura predictiva, marketing y desarrollo de nuevos productos son algunos de los ámbitos donde puede generar valor. El siguiente paso es medir resultados y escalar únicamente los casos de uso que demuestren un impacto real.

 

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