¿Por qué México invierte en ciencia pero produce pocas patentes?

Más del 78% del financiamiento para investigación en México proviene del sector público, mientras la iniciativa privada participa poco.
Más del 78% del financiamiento para investigación en México proviene del sector público, mientras la iniciativa privada participa poco.
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México atraviesa uno de los momentos más prometedores para su desarrollo tecnológico. El fenómeno del nearshoring, la carrera global por los semiconductores y la creciente demanda de talento especializado han colocado al país en el radar de inversionistas y gobiernos. Sin embargo, detrás de este panorama  el país destina recursos importantes a investigación y desarrollo (I+D), estos esfuerzos no siempre se traducen en patentes, empresas tecnológicas o productos de alto valor agregado.

Un reciente estudio de la Universidad del Papaloapan revela que México mantiene una débil relación entre el dinero invertido en ciencia y los resultados tangibles en innovación. Los investigadores concluyen que el problema no radica únicamente en cuánto se invierte, sino en la forma en que el ecosistema científico, empresarial y gubernamental trabaja de manera aislada.

“La inversión realizada no se traduce de manera proporcional en resultados tecnológicos”, señalan Fernando Zapot Hazas y Cirilo Nolasco Hipólito en su investigación, al advertir que el sistema nacional enfrenta problemas de eficiencia y articulación.

Con la rehabilitación de este edificio, San Andrés Cholula se convertirá en un centro de innovación tecnológica, impulsando el proyecto nacional “Kutsari”.
Con la rehabilitación de este edificio, San Andrés Cholula se convertirá en un centro de innovación tecnológica, impulsando el proyecto nacional “Kutsari”.

El dinero existe, pero la innovación no despega

El estudio muestra que México destina alrededor del 0.32% de su Producto Interno Bruto a investigación y desarrollo, una cifra muy inferior al promedio de la OCDE, que alcanza el 1.94%. Sin embargo, cuando se analiza el monto absoluto, el país invierte más recursos que varias economías latinoamericanas, incluido Chile y, en algunos periodos, incluso supera a Polonia.

De acuerdo con la investigación, México genera apenas 2.3 patentes por cada mil investigadores, una cifra muy por debajo de economías desarrolladas e incluso de algunos países emergentes. Mientras Japón produce prácticamente una patente por cada dos investigadores, México apenas alcanza una fracción mínima de ese desempeño.

Los especialistas explican que gran parte del conocimiento generado permanece en publicaciones académicas y pocas veces logra convertirse en productos comerciales o empresas tecnológicas.

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la baja participación del sector privado en el financiamiento de la innovación.

En México, el 78.13% de la inversión en I+D proviene del gobierno, mientras que la industria aporta menos del 20%. En contraste, países como Japón, Alemania, Corea del Sur o Estados Unidos tienen a las empresas como principales impulsoras de la investigación tecnológica.

Los autores sostienen que esta estructura genera una desconexión entre los centros de investigación y las necesidades reales del mercado.

La oportunidad de los semiconductores

Paradójicamente, México tiene frente a sí una oportunidad histórica para romper este ciclo. Durante 2025 y 2026, el Gobierno de México impulsó el Proyecto Kutsari, una estrategia nacional para desarrollar capacidades en diseño de semiconductores y aprovechar el auge del nearshoring tecnológico. La iniciativa contempla un Centro Nacional de Diseño de Semiconductores con sedes en Jalisco, Puebla y Sonora, además de programas acelerados para formar talento especializado.

La propia OCDE publicó en 2026 un informe sobre el ecosistema mexicano de semiconductores, donde reconoce que el país tiene experiencia en manufactura y diseño, pero aún enfrenta desafíos importantes para desarrollar una cadena de valor más sofisticada y fortalecer sus capacidades de innovación.

Este proyecto representa precisamente el reto que México sigue enfrentando al convertir el conocimiento científico en desarrollo industrial.

Especialistas consideran que el éxito de iniciativas como Kutsari dependerá de que universidades, centros de investigación y empresas trabajen de manera coordinada, evitando que los proyectos permanezcan únicamente en el ámbito académico.

Agilidad en la práctica: La integración agéntica híbrida de IBM permite conectar entornos nube y on-premise en días, liberando a TI para la innovación mediante automatización inteligente.

La fuga silenciosa del talento

Otro indicador preocupante es la reducción del número de investigadores gubernamentales, entre 2011 y 2017, México pasó de más de 9 mil investigadores públicos a poco más de 6 mil 600, mientras otras economías comparables fortalecían sus capacidades científicas.

Los autores relacionan esta tendencia con ajustes presupuestales e institucionales que han afectado la contratación y consolidación del personal científico.

La consecuencia es que muchos investigadores mexicanos encuentran mayores oportunidades en el extranjero o en empresas internacionales, alimentando una fuga de talento que limita el crecimiento del ecosistema nacional de innovación.

La experiencia internacional demuestra que la innovación no depende exclusivamente del presupuesto. Israel, Corea del Sur o Alemania han construido ecosistemas donde el gobierno, las universidades y las empresas participan de manera conjunta, compartiendo riesgos y beneficios de la investigación.

En México, el desafío consiste en construir esos puentes. La propia investigación concluye que el país necesita fortalecer la colaboración público-privada, mejorar la infraestructura científica y tecnológica e incentivar proyectos con potencial comercial.

Preguntas frecuentes: 

1. ¿Por qué México invierte en ciencia y tecnología, pero genera pocas patentes?

México enfrenta un problema de vinculación entre universidades, centros de investigación y empresas. Aunque destina recursos a Investigación y Desarrollo (I+D), gran parte del conocimiento permanece en el ámbito académico y no se transforma en productos, startups o tecnologías comercializables. Además, el sector privado participa poco en el financiamiento de la innovación.

2. ¿Cuánto invierte México en investigación y desarrollo en comparación con otros países?

México destina alrededor del 0.32% de su PIB a I+D, una cifra inferior al promedio de la OCDE, que ronda el 1.94%. Aunque el monto absoluto de inversión es relevante en América Latina, países como Corea del Sur, Israel y Alemania destinan una mayor proporción de su economía a la innovación, obteniendo mejores resultados tecnológicos.

3. ¿Qué está haciendo México en 2026 para impulsar la innovación tecnológica?

En 2026, México impulsa proyectos estratégicos como el desarrollo de la industria de semiconductores y el fortalecimiento del ecosistema tecnológico mediante el nearshoring. Estas iniciativas buscan conectar la investigación científica con la industria para generar mayor valor agregado, atraer inversiones y crear empleos especializados.

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