El país tiene una oportunidad cada vez más evidente para incorporar entrega con drones en México a la logística de última milla. El crecimiento del comercio electrónico está aumentando la cantidad de paquetes que deben llegar a los consumidores y, al mismo tiempo, las empresas buscan alternativas para reducir tiempos, hacer más eficientes sus operaciones y responder a pedidos cada vez más inmediatos.
Pero que un dron pueda transportar un paquete no significa que esté listo para convertirse en una solución masiva de reparto.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2024 el comercio electrónico representó 6.9% del Producto Interno Bruto de México, con un Valor Agregado Bruto de 2.3 billones de pesos. Además, este indicador creció 7.1% en términos reales durante ese año.
El comercio electrónico aumenta la presión sobre la última milla
La expansión de las compras digitales está modificando las expectativas de los consumidores. Ya no solo importa que un producto esté disponible en una tienda en línea: también importa cuándo llegará, cuánto costará el envío y qué tan fácil será recibirlo.
La ENDUTIH 2025 de INEGI muestra que 37.3% de las personas usuarias de internet en México realizó compras por internet. Entre los productos más adquiridos estuvieron los artículos de uso e higiene personal, los artículos para el hogar y los servicios de transporte mediante plataformas.
Esto representa una oportunidad para la logística, pero también una presión adicional sobre la última milla, que es precisamente la etapa en la que los paquetes recorren la distancia final entre un centro de distribución y el consumidor.
Es aquí donde los drones pueden tener sentido, aunque probablemente no como sustitutos de las camionetas de reparto, sino como una pieza adicional dentro de una red logística más amplia.
En este contexto, Envia.com, que opera en 11 países, integra más de 100 paqueterías y conecta más de 40 plataformas de comercio electrónico y marketplaces, analiza el potencial de esta tecnología para identificar en qué operaciones podría generar eficiencias reales.
El primer reto está en saber dónde sí conviene usar un dron
La imagen de un dron volando sobre una ciudad para entregar un paquete directamente en la puerta de una casa resulta atractiva, pero la realidad operativa es bastante más compleja.
Un vehículo terrestre puede transportar numerosos paquetes en una misma ruta. Un dron, en cambio, tiene limitaciones relacionadas con autonomía, peso, distancia, clima, infraestructura de despegue y aterrizaje, así como con las condiciones del espacio aéreo.
Por ello, una de las primeras preguntas que deberán responder las empresas no será “¿podemos utilizar drones?”, sino “¿en qué entregas tiene sentido utilizarlos?”.
La respuesta podría estar en operaciones muy específicas: envíos urgentes, productos pequeños y ligeros, zonas con dificultades de acceso o rutas donde el tráfico terrestre genere tiempos de entrega poco competitivos.
La concentración geográfica de los pedidos también será determinante. Si un centro de distribución está suficientemente cerca de los clientes y existe una demanda constante, un dron podría complementar las rutas terrestres para determinados pedidos.
La clave será comparar el costo total de la operación frente a las alternativas disponibles.
México ya tiene reglas para los drones, pero las operaciones comerciales plantean un reto adicional
México cuenta con la NOM-107-SCT3-2019, que establece los requerimientos para operar sistemas de aeronaves pilotadas a distancia, conocidos como RPAS, dentro del espacio aéreo mexicano. La norma se encuentra vigente desde 2020.
La regulación contempla diferentes requerimientos dependiendo de las características y operación de los equipos. Para determinadas aeronaves existen obligaciones relacionadas con registro, autorización de operación, identificación y otros requisitos técnicos.
Además, el marco regulatorio continúa evolucionando. El Programa Nacional de Infraestructura de la Calidad 2026 contempla el desarrollo de requerimientos para operar sistemas de aeronaves pilotadas a distancia certificados en el espacio aéreo mexicano, incluyendo operaciones de mayor riesgo como aquellas que se realizan más allá de la línea de visión directa del piloto, conocidas como BVLOS.
Un modelo de reparto masivo difícilmente podría depender de un operador que mantenga visualmente cada dron durante todo el recorrido. Para que los drones puedan cubrir rutas comerciales más amplias se necesitan sistemas capaces de gestionar vuelos a distancia, evitar conflictos en el espacio aéreo y mantener altos niveles de seguridad.
La infraestructura será tan importante como el propio dron
Otro desafío será integrar los drones a la infraestructura logística que ya utilizan las empresas.
Un centro de distribución no solo necesita almacenar productos. También debe gestionar inventarios, pedidos, rutas, transportistas, horarios y entregas. Incorporar drones significa añadir una nueva capa tecnológica a esa operación.
Envia.com plantea precisamente la importancia de conectar esta tecnología con centros de distribución, plataformas de comercio electrónico, sistemas de gestión de pedidos y puntos de entrega.
Asimismo, el espacio aéreo urbano presenta una complejidad diferente a la de una zona rural. Edificios, cables, árboles, personas, vehículos, restricciones de vuelo y otras aeronaves forman parte de un entorno que los sistemas de reparto deberán considerar.
Además, México cuenta con algunas de las ciudades más densas de América Latina. En lugares donde la demanda de entregas es elevada, la oportunidad puede ser grande, pero también lo es la complejidad de operar de manera segura.
La experiencia internacional muestra que el reto tampoco es exclusivamente mexicano.
En Estados Unidos, la Administración Federal de Aviación (FAA) establece que las empresas que buscan realizar entregas comerciales de paquetes mediante drones bajo operaciones BVLOS deben utilizar el esquema de certificación Part 135 y obtener las autorizaciones correspondientes.
El mercado estadounidense ya cuenta con operadores autorizados para este tipo de servicios, entre ellos Wing, UPS Flight Forward, Amazon Prime Air, Zipline, Causey Aviation Unmanned, DroneUp y Drone Express.
Incluso Amazon contempla operaciones de gran escala. En una evaluación ambiental publicada por la FAA en 2026, la compañía planteó operaciones desde centros de entrega con drones que podrían alcanzar hasta 1,000 vuelos diarios por instalación, dependiendo de la demanda y las condiciones meteorológicas.
“Los drones tienen un potencial muy interesante para la última milla, pero no basta con que la tecnología pueda transportar un paquete. Para que el modelo funcione en México tenemos que resolver algunas variables. En Envia.com ya tenemos esta tecnología en la mira y evaluamos la posibilidad de realizar una prueba piloto para entender en qué escenarios puede generar eficiencias reales”, señaló Raymundo Garza, CEO y cofundador de Envia.com.
Preguntas frecuentes:
¿Cuándo podrían comenzar las entregas comerciales con drones en México?
No existe una fecha única para el inicio generalizado de este modelo. México ya cuenta con regulación para RPAS y durante 2026 se contempla avanzar en requerimientos para operaciones de mayor riesgo, incluidas aquellas más allá de la línea de visión del piloto. La adopción dependerá de autorizaciones, infraestructura, seguridad y viabilidad económica.
¿Los drones pueden entregar paquetes directamente en casas en México?
La posibilidad depende del tipo de operación, aeronave, zona y autorizaciones aplicables. En términos logísticos, además, entregar directamente en una vivienda puede ser más complejo que utilizar lockers o puntos de recepción, especialmente en zonas urbanas con edificios y alta densidad.
¿Por qué las empresas mexicanas usarían drones para repartir paquetes?
Principalmente para operaciones donde puedan ofrecer una ventaja frente al transporte terrestre, como entregas urgentes, distancias específicas, zonas de difícil acceso o productos pequeños y ligeros. El beneficio tendrá que medirse en tiempo, costo, capacidad y confiabilidad, no solamente en velocidad.









