Antes de convertirse en el nombre que hoy aparece en medio de una de las mayores controversias recientes sobre admisión universitaria en México, Territorium Life comenzó como un proyecto emprendedor.
La historia de la compañía se remonta a 2009, cuando sus fundadores, Carlos Guillermo Elizondo Ancer y Gerardo Sáenz, comenzaron a desarrollar su primera iniciativa tecnológica cuando todavía eran muy jóvenes. Posteriormente, en 2012 se constituyó Territorium Life en Nuevo León. Elizondo Ancer, egresado del Tecnológico de Monterrey, asumió la dirección de la compañía mientras Sáenz se enfocó en el área tecnológica.
La empresa evolucionó desde herramientas orientadas a comunidades educativas hacia una plataforma tecnológica enfocada en aprendizaje, evaluación, credenciales y desarrollo de habilidades.
Actualmente, Territorium se presenta como una compañía privada y rentable de tecnología educativa, con más de 12 millones de usuarios a nivel mundial. Su oferta incluye sistemas para instituciones educativas y organizaciones que permiten administrar, evaluar y registrar procesos de aprendizaje y competencias.
La expansión también llevó a la empresa a trabajar con instituciones de distintos países. En México, su tecnología ya había sido utilizada para procesos de evaluación de gran escala antes de llegar al examen de licenciatura de la UNAM.

Territorium ya tenía experiencia con exámenes de admisión
La controversia de 2026 no surgió en el vacío. Territorium ya había participado en procesos de evaluación digital de universidades mexicanas.
Uno de los casos más relevantes es el Instituto Politécnico Nacional. En 2022, el IPN aplicó por primera vez completamente en línea su examen de admisión para nivel superior. Más de 90,000 aspirantes realizaron la prueba y la institución reportó que la plataforma operó sin interrupciones durante las jornadas de aplicación.
La propia empresa presentó posteriormente el caso del IPN como un ejemplo de escalabilidad de su tecnología. Según ese estudio, la digitalización permitió administrar decenas de miles de exámenes en un mismo turno, reducir el uso de papel y disminuir tiempos asociados con la aplicación y calificación.
Ese antecedente ayuda a explicar por qué una plataforma de este tipo podía resultar atractiva para una institución como la UNAM: aplicar un examen para decenas o incluso cientos de miles de personas representa un desafío logístico enorme cuando todo depende de sedes físicas.
Pero la escala también aumenta el costo de cualquier error.
La apuesta de la UNAM por el examen en línea
En 2026, la UNAM decidió llevar su proceso de admisión de licenciatura a un formato completamente digital y remoto.
Durante mayo y junio, más de 107,000 aspirantes llegaron a presentar el examen en línea en las primeras jornadas. La universidad informó inicialmente que la plataforma había funcionado de manera estable y que se habían utilizado herramientas de inteligencia artificial y sistemas especializados para identificar conductas sospechosas.
El sistema incluía diferentes capas de seguridad. Entre ellas estaban la verificación de identidad, supervisión remota, bloqueo de determinadas funciones del equipo y mecanismos destinados a impedir que los aspirantes utilizaran otras aplicaciones o dispositivos durante la prueba.
El objetivo era resolver uno de los principales problemas de los exámenes de admisión masivos: cómo evaluar a miles de personas sin obligarlas a desplazarse a un centro físico.
En teoría, el modelo tiene ventajas permitiendo ampliar la cobertura geográfica, reducir infraestructura física, automatizar parte de la supervisión y acelerar procesos de aplicación y resultados.
El problema aparece cuando el examen no es una evaluación cualquiera, sino una prueba que determina quién puede acceder a una de las universidades públicas más demandadas de México.

¿Qué ocurrió con el examen de la UNAM?
Después de la publicación de resultados comenzaron a detectarse patrones que llamaron la atención de especialistas y de la propia universidad.
Uno de los datos más relevantes fue el incremento inusual de aspirantes con puntajes muy altos. De acuerdo con información reportada sobre la investigación, alrededor de 16% de los participantes habría superado los 100 aciertos de un total de 120, frente a aproximadamente 3% en años anteriores.
La situación llevó a la UNAM a revisar el proceso y posteriormente a suspender temporalmente la inscripción relacionada con el concurso.
La universidad anunció además un nuevo examen de control presencial para alrededor de 58,000 aspirantes. La prueba comenzó este 12 de agosto y se extenderá hasta el 19 de agosto de 2026 en distintas sedes.
En otras palabras, una decisión tecnológica que buscaba hacer más eficiente el proceso terminó generando un segundo proceso de evaluación para miles de candidatos.
La UNAM rescindió el contrato con Territorium
El 5 de agosto, la UNAM anunció la rescisión anticipada del contrato con Territorium Life y señaló que se realizarían auditorías para determinar qué ocurrió.
La relación contractual había comenzado en 2025, cuando la plataforma fue utilizada para procesos de ingreso al bachillerato. Para 2026, el acuerdo se amplió al examen de licenciatura en modalidad escolarizada y al Sistema Universidad Abierta y a Distancia.
Según la información publicada sobre el contrato, la universidad terminó pagando más de 69 millones de pesos por los servicios correspondientes a procesos de licenciatura y bachillerato, mientras que otras fuentes han reportado montos contractuales superiores al considerar el alcance total del convenio.
La UNAM también solicitó revisar el proceso de contratación y pidió la intervención de la Auditoría Superior de la Federación.
Esto es importante porque el debate no se limita a determinar si una plataforma funcionó técnicamente. También implica analizar cómo fue seleccionada, qué controles existían alrededor de ella y quién tenía la responsabilidad de validar los resultados antes de publicar decisiones que afectan la trayectoria académica de miles de personas.

Las ventajas de hacer exámenes de admisión en línea
La tecnología detrás de los exámenes digitales no es necesariamente el problema. De hecho, existen razones importantes para utilizarla.
La primera es la escala. Una plataforma puede permitir que miles de personas presenten una prueba simultáneamente sin necesitar cientos de aulas, mobiliario, supervisores y centros de aplicación.
También puede reducir costos logísticos y ampliar el acceso para personas que viven lejos de los principales centros urbanos. En el caso del IPN, Territorium reportó que la digitalización permitió aumentar el alcance geográfico y reducir el uso de papel.
Otra ventaja es la automatización. La plataforma puede validar identidades, registrar incidencias, bloquear determinadas funciones de la computadora y generar información que posteriormente puede ser analizada por supervisores.
Este modelo tampoco es exclusivo de México. El Educational Testing Service (ETS) una organización estadounidense especializada en desarrollar y administrar pruebas educativas estandarizadas, implementó durante la pandemia versiones remotas de pruebas como GRE y TOEFL con supervisión humana, revisión del entorno, monitoreo mediante cámara y herramientas de inteligencia artificial.
Empresas como Pearson VUE también ofrecen exámenes supervisados en línea para procesos de certificación, admisión y evaluación profesional, utilizando cámara, micrófono y grabaciones para proteger la integridad de las pruebas.
El problema: la tecnología no elimina el riesgo
La principal desventaja es que un examen digital introduce una nueva capa de variables que no existe de la misma manera en una prueba presencial.
Una computadora puede fallar. Una conexión puede caerse. Una cámara puede no reconocer correctamente a una persona. Un sistema puede interpretar un movimiento como comportamiento sospechoso. Y una plataforma puede enfrentar problemas cuando miles de usuarios acceden simultáneamente.
Además está la privacidad. Las herramientas de supervisión remota pueden utilizar reconocimiento facial, audio, video, análisis del comportamiento y monitoreo del dispositivo. Investigaciones académicas han documentado que los estudiantes tienen preocupaciones sobre la cantidad y naturaleza de los datos que deben compartir con las empresas que realizan la supervisión.
También existe el riesgo de sesgos tecnológicos. Estudios y casos internacionales han cuestionado la capacidad de algunos sistemas de reconocimiento facial para identificar correctamente a personas con distintos tonos de piel, mientras que otros análisis han señalado problemas relacionados con accesibilidad y falsas alertas.
Por eso, un sistema de inteligencia artificial no debería entenderse como un árbitro infalible. Puede detectar patrones, pero las decisiones de alto impacto requieren controles humanos, auditorías y mecanismos claros para impugnar una incidencia.
El mundo también está replanteando los exámenes remotos
En Estados Unidos, el Law School Admission Council decidió eliminar a partir de agosto de 2026 la opción en línea del LSAT y regresar al formato presencial como regla general. La organización señaló preocupaciones de seguridad relacionadas con trampas organizadas, cámaras ocultas y acceso remoto a computadoras.
Esto no significa que los exámenes digitales estén desapareciendo. Plataformas como Examity, ProctorU, Proctorio y Pearson VUE continúan ofreciendo diferentes modalidades de supervisión remota. Algunas combinan inteligencia artificial con revisión humana; otras permiten que el examen sea grabado y posteriormente revisado.
Territorium enfrenta ahora el reto de explicar qué pasó
El caso de Territorium Life deja una discusión tecnológica que va más allá de la empresa.
La compañía construyó durante más de una década una trayectoria alrededor de la digitalización de procesos educativos y llegó a operar una infraestructura utilizada por millones de usuarios. Su experiencia previa con exámenes masivos explica por qué pudo convertirse en proveedor de instituciones de gran tamaño.
Pero el episodio de la UNAM demuestra que la capacidad de procesar decenas de miles de exámenes no necesariamente equivale a garantizar la integridad académica de una evaluación de alto impacto.
La propia empresa ha sostenido que la integridad de un examen depende tanto de la seguridad tecnológica como de la seguridad académica. Mientras tanto, miles de aspirantes están pagando el costo práctico de esa discusión: volver a presentar un examen que, para ellos, ya había terminado.
Preguntas frecuentes
¿Qué es Territorium Life?
Territorium Life es una empresa mexicana de tecnología educativa que desarrolla plataformas para aprendizaje, evaluación, credenciales y gestión de habilidades. Sus orígenes se remontan a un proyecto emprendedor iniciado en 2009 y la compañía Territorium Life se constituyó posteriormente en 2012. Actualmente afirma tener más de 12 millones de usuarios a nivel mundial.
¿Por qué Territorium Life está relacionada con el examen de la UNAM 2026?
Territorium proporcionó la infraestructura tecnológica utilizada por la UNAM para aplicar en línea los exámenes de ingreso a licenciatura y bachillerato. Después de detectarse resultados atípicos en el proceso de licenciatura, la universidad inició investigaciones y posteriormente rescindió anticipadamente el contrato con la empresa.
¿Por qué algunos aspirantes de la UNAM tendrán que presentar nuevamente el examen?
La UNAM determinó aplicar un examen de control presencial a alrededor de 58,000 aspirantes debido a las irregularidades detectadas en el proceso de admisión en línea. El nuevo examen comenzó el 12 de agosto de 2026 y está programado hasta el 19 de agosto.









