Por :Luis Alberto Rengifo, Chief Growth Officer de R2
Durante años, los marketplaces y las plataformas digitales han creado valor al conectar oferta y demanda, acercar nuevos clientes a los negocios, ampliar su alcance y facilitar millones de transacciones. Esa capacidad seguirá siendo central, pero hoy existe una oportunidad adicional: aprovechar la relación que ya tienen con sus usuarios para incorporar herramientas que les permitan crecer dentro del propio ecosistema.
Para una pequeña empresa, vender mediante una plataforma puede significar llegar a más clientes, ampliar su cobertura y digitalizar parte de su operación. Pero cuando la demanda crece, también aparecen nuevas necesidades: comprar inventario, contratar personal, adquirir equipo, invertir en tecnología o simplemente contar con liquidez suficiente para atender más pedidos.
El crédito embebido busca acercar ese capital dentro del mismo entorno digital en el que el negocio ya opera. Su valor no consiste únicamente en reducir pasos o digitalizar una solicitud, sino en integrar el financiamiento a la experiencia cotidiana del emprendedor, en el momento en que surge una necesidad o una oportunidad de crecimiento.
De esta manera, el financiamiento puede ampliar el valor que las plataformas ya generan. Además de conectar a los negocios con nuevos clientes y oportunidades, pueden contribuir a que tengan la capacidad necesaria para aprovecharlas. Si un comercio puede comprar más inventario, ampliar su equipo o prepararse para una temporada de mayor demanda, no solo aumenta su capacidad de crecer: también puede incrementar lo que vende y transaccionar dentro de la plataforma.
evidencia comienza a mostrar este efecto. Un estudio realizado durante dos años por una plataforma global de pagos encontró que los negocios que accedieron a financiamiento hicieron crecer sus ingresos procesados 27 puntos porcentuales más rápido, en promedio, que negocios comparables que no tuvieron acceso a ese capital. Entre algunos de los negocios más pequeños, el impacto fue aún mayor, con diferencias de entre 33 y 43 puntos porcentuales en sus tasas de crecimiento.
Este caso ayuda a entender por qué el crédito embebido puede convertirse en algo más que un servicio financiero adicional. Cuando los negocios que forman parte de un ecosistema tienen mayor capacidad para crecer, pueden atender más clientes, realizar más transacciones y permanecer más activos dentro de la plataforma. El crecimiento del usuario y el de la plataforma comienzan, entonces, a estar todavía más conectados.
El potencial puede abarcar una parte considerable de la base de usuarios. A partir de la experiencia de R2 en América Latina, hasta 70% de los comercios activos de una plataforma pueden ser elegibles para recibir una oferta de financiamiento, mientras que aproximadamente entre 13% y 20% podrían mantener un crédito activo. Esto significa que una solución financiera bien integrada puede ser relevante para una proporción importante del ecosistema, no únicamente para un grupo reducido de usuarios.
Las necesidades, además, pueden ser muy distintas. Los financiamientos pueden ir desde alrededor de los 100 dólares, útiles para resolver una necesidad inmediata de liquidez, hasta cerca de 200 mil dólares para inversiones de mayor escala, como inventario, equipamiento, capital de trabajo o expansión. La oportunidad está precisamente en poder ofrecer soluciones acordes con el tamaño, la actividad y los ciclos reales de cada negocio.
En México existe un terreno especialmente relevante para esta evolución. La Encuesta Nacional de Financiamiento de las Empresas 2024, elaborada por el INEGI y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, señala que, entre las empresas que consideraban solicitar un crédito, 60.4% planeaba utilizarlo para invertir en activos o tecnología necesarios para la producción y 58.4% para expandir el negocio. Es decir, el crédito no responde únicamente a una situación de emergencia. Para muchas empresas representa una herramienta para invertir, modernizarse o aprovechar oportunidades que no podrían atender solamente con sus ingresos disponibles.
A esto se suma una creciente familiaridad con las soluciones financieras digitales. La misma encuesta encontró que 75.5% de las empresas conoce algún tipo de tecnología financiera y 40.1% utiliza al menos una. Esto abre la puerta a que los servicios financieros formen parte de plataformas con las que los negocios ya interactúan regularmente.
Esta oportunidad no se limita a un solo tipo de plataforma. Puede extenderse a prácticamente cualquier plataforma que concentre actividad económica y mantenga una relación frecuente con comercios, emprendedores o trabajadores independientes. El potencial está presente en sectores como comercio electrónico, turismo y hospitalidad, fitness y bienestar, software, servicios profesionales o social commerce, entre muchos otros. Aunque se trata de industrias distintas, comparten una característica: reúnen a usuarios que generan ingresos dentro de sus ecosistemas y que, en distintos momentos de su crecimiento, pueden necesitar capital para ampliar su operación, atender más demanda o aprovechar nuevas oportunidades.
Esto no significa que las plataformas deban convertirse en instituciones financieras ni desviar recursos de su negocio principal. El crédito embebido permite integrar soluciones especializadas sin tener que construir desde cero toda la infraestructura tecnológica, operativa y financiera, ni destinar su propio capital al financiamiento de los negocios que forman parte de su ecosistema.
El desafío será evitar que esta evolución se limite a colocar un producto adicional dentro de una aplicación. Para generar valor a largo plazo, el financiamiento debe ser sencillo, transparente, responsable y congruente con los ciclos reales de cada negocio.
Facilitar el acceso al crédito tampoco significa promover el endeudamiento indiscriminado. Significa identificar cuándo existe una oportunidad productiva y acercar capital a negocios que pueden utilizarlo para comprar inventario, atender más clientes, mejorar su operación o llevar su actividad al siguiente nivel.
Los marketplaces del futuro ya se están construyendo. No se trata de sustituir aquello que ha hecho exitosas a estas plataformas, sino de expandir su propuesta de valor a partir de la relación, la información y la infraestructura que ya han construido.
Para sus dueños, la pregunta ya no es únicamente cómo atraer más usuarios o generar más transacciones. También vale la pena preguntarse: ¿cuánto más podría crecer mi plataforma si los negocios que participan en ella tuvieran acceso al capital que necesitan para vender más?
En esa respuesta, el crédito embebido puede convertirse en una de las siguientes grandes palancas de crecimiento de los ecosistemas digitales.