Uber y MX Taxi anunciaron una alianza que permitirá a los usuarios solicitar taxis concesionados directamente desde la aplicación. A más de una década de enfrentamientos entre plataformas digitales y el gremio taxista, el acuerdo redefine las reglas del juego en una industria que ha evolucionado a gran velocidad.
A partir de este acuerdo, los usuarios de Uber podrán visualizar una nueva opción denominada “Taxi” dentro de la app. Este servicio operará bajo un esquema distinto al de los viajes tradicionales de la plataforma: no habrá tarifas dinámicas, y el costo se calculará con base en tiempo y distancia, similar a un taxímetro digital.
“Hoy los taxistas pueden decir que cuentan con un espacio exclusivo para ellos dentro de la aplicación de movilidad con mayor distribución mundial”, afirmó Félix Olmo, director general de Uber México.
Por su parte, Erasto Vázquez, vocero de MX Taxi, subrayó una de las principales diferencias frente al modelo tradicional de Uber: “No hay tarifas dinámicas. El usuario sabrá desde el inicio cuánto va a pagar”.
A nivel operativo, los taxistas no se integrarán como conductores de Uber, sino que funcionarán como una red independiente que se conecta a la demanda generada por la plataforma. Esto significa que mantendrán su propia infraestructura tecnológica y su esquema de concesiones.
De la confrontación al entendimiento
El acuerdo es calificado como “histórico” por ambas partes no solo por su alcance operativo, sino por el contexto en el que se da. Durante más de una década, Uber y el gremio taxista protagonizaron uno de los conflictos más intensos en la movilidad urbana del país.
Desde su llegada a la Ciudad de México en 2013, Uber enfrentó protestas, bloqueos y una serie de litigios impulsados por organizaciones de taxistas que denunciaban competencia desleal. El argumento central era que las plataformas operaban sin las mismas obligaciones regulatorias, como la compra de concesiones o el cumplimiento de tarifas oficiales.
“Durante más de una década luchamos en tribunales, en las calles y ante las autoridades. Pero entendimos que el mundo cambió y que nosotros teníamos que cambiar con él”, reconoció Vázquez.
Uber llegó a México en 2013, iniciando operaciones en la Ciudad de México como uno de sus primeros mercados en América Latina. Desde entonces, la plataforma creció de manera acelerada, expandiéndose a más de 70 ciudades en el país y convirtiéndose en uno de los principales actores de movilidad.
Datos de la industria señalan que México es uno de los mercados más importantes para Uber fuera de Estados Unidos. De acuerdo con estimaciones de consultoras como Statista, el sector de ride-hailing en México supera los 3,000 millones de dólares anuales, con una tasa de crecimiento sostenida impulsada por la urbanización y la necesidad de soluciones de movilidad más eficientes.
Sin embargo, este crecimiento no estuvo exento de conflictos. En 2015, la Ciudad de México se convirtió en una de las primeras en regular plataformas digitales mediante la creación de un esquema específico que incluía un impuesto del 1.5% por viaje destinado a un fondo de movilidad.
A pesar de estos avances, persisten zonas grises regulatorias, especialmente en espacios federales como el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), donde solo ciertos concesionarios pueden operar.
Mundial 2026: el catalizador de la integración
Uno de los factores clave detrás de esta alianza es la Copa del Mundo de 2026. Se espera que millones de visitantes lleguen a México, lo que ejercerá una presión significativa sobre la infraestructura de transporte.
“Millones de personas visitarán la ciudad y queremos que puedan moverse de forma rápida y confiable”, señaló Olmo.
La integración de taxis concesionados a la plataforma permitirá aumentar la disponibilidad de vehículos sin necesidad de incorporar nuevos conductores bajo el modelo tradicional de Uber.
No obstante, especialistas advierten que el reto no es solo operativo, sino regulatorio. Guillermo Malpica, director de AlianzaIn, organización que agrupa a plataformas como Uber, DiDi, Rappi e inDrive, señaló que el marco legal actual no está alineado con la realidad del mercado.
“Nuestra regulación es obsoleta, es previa a la existencia de las plataformas digitales. Eso genera incertidumbre operativa y deja todo a interpretación”, explicó.
Aunque la alianza representa un avance en términos de colaboración, deja abiertos varios frentes. Uno de los principales es el uso de espacios federales como el AICM, donde las concesiones limitan quién puede ofrecer servicio de transporte.
Hasta ahora, el gobierno federal señaló su intención de reorganizar la operación del transporte en el aeropuerto, pero no ha definido cómo se integrarán estos nuevos modelos híbridos.
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