Perder el acceso a una cuenta digital ya no es improbable; plataformas como WhatsApp, Instagram, Facebook, LinkedIn o incluso servicios bancarios y de streaming, un hackeo puede convertirse en una crisis en cuestión de minutos. La diferencia entre una anécdota incómoda y un problema mayor con robo de identidad o pérdidas económicas está en cómo se reacciona durante los primeros 15 minutos.
“Un hackeo de una cuenta funciona como un proceso: tiene etapas. Entonces, accionar rápido es clave, ya que el ataque podría quedar en la nada, o tener un impacto mínimo. Es decir, marca la diferencia entre que todo quede en una anécdota, o la pérdida de datos sensibles y dinero”, explica Mario Micucci, Investigador de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica.
Aquí te contamos qué debes hacer minuto a minuto.
Minuto 0 al 2: cortar la conexión antes de que el daño avance
El primer reflejo suele ser revisar frenéticamente qué cambió, quién escribió o qué se publicó. Sin embargo, el paso inicial es más básico y técnico: desconectar el dispositivo de Internet. Esto incluye desactivar tanto el Wi-Fi como los datos móviles. Si el acceso no autorizado proviene de un malware activo o de una sesión abierta, cortar la conexión puede frenar la comunicación con los servidores del atacante.
En paralelo, si la cuenta vulnerada es un servicio en línea —correo electrónico, red social o banca digital— es fundamental cerrar sesión en todos los dispositivos, siempre que la plataforma lo permita. Este simple movimiento puede expulsar al intruso si aún no modificó credenciales críticas.
Los especialistas recomiendan no borrar mensajes, archivos o notificaciones en este punto. Aunque la urgencia invite a “limpiar todo”, esa información puede servir como evidencia para entender cómo ocurrió el acceso indebido.

Minuto 3 al 6: asegurar el acceso y reforzar la puerta de entrada
Con el dispositivo aislado o desde uno considerado seguro, el siguiente paso es cambiar la contraseña de la cuenta comprometida. No cualquier contraseña: debe ser única, robusta y distinta a cualquier otra utilizada previamente. Las combinaciones simples o reutilizadas siguen siendo la puerta favorita de los cibercriminales.
Aquí entra en juego la autenticación en dos pasos o 2FA. Activarla añade una capa adicional que, en muchos casos, bloquea por completo el acceso incluso si la contraseña fue expuesta. También es crucial cerrar todas las sesiones activas y revocar accesos de aplicaciones conectadas, ya que algunas integraciones externas pueden convertirse en puertas traseras.
Micucci señala que muchos incidentes se originan en credenciales filtradas o campañas de phishing que el usuario ni siquiera recuerda haber respondido. Es decir, el ataque puede haber comenzado días o semanas antes.

Minuto 7 al 10: revisar el efecto dominó
Uno de los errores más comunes es pensar que el problema termina en una sola cuenta. Si la contraseña estaba reutilizada en otros servicios, el riesgo se multiplica. Por ello, entre el minuto siete y diez, el foco debe ampliarse.
Cambiar las claves en todas las plataformas donde se haya usado la misma combinación es prioritario. Además, conviene revisar si hubo modificaciones en datos de contacto, mensajes enviados que no se reconocen o movimientos financieros sospechosos.
Un punto crítico es el correo electrónico. En la práctica, el email funciona como la llave maestra para recuperar contraseñas del resto de los servicios. Si un atacante controla el correo, puede reiniciar accesos en cascada. Asegurarlo es, literalmente, blindar el resto del ecosistema digital.
Minuto 11 al 13: limpiar el dispositivo y cerrar vulnerabilidades
Una vez contenida la emergencia inmediata, el siguiente paso es ejecutar un análisis de seguridad completo en el equipo comprometido. Esto implica utilizar una solución de seguridad confiable para detectar malware, extensiones sospechosas o aplicaciones que no fueron instaladas conscientemente.
También es recomendable actualizar el sistema operativo y todas las aplicaciones. Muchas vulnerabilidades explotadas por ciberdelincuentes ya cuentan con parches disponibles, pero dependen de que el usuario los instale.
Según especialistas del sector, buena parte de los ataques exitosos aprovechan software desactualizado. Es un detalle técnico que, en la práctica, puede marcar la diferencia entre ser o no ser víctima.
Minuto 14 al 15: avisar, reportar y prevenir una estafa en cadena
Los últimos minutos de esta ventana crítica están dedicados a la prevención de daños colaterales. Si el atacante tuvo acceso a redes sociales o mensajería, es posible que haya contactado a amigos, familiares o colegas para solicitar dinero o difundir enlaces maliciosos.
Avisar a los contactos permite cortar posibles intentos de fraude. Asimismo, reportar el incidente a la plataforma afectada es indispensable, especialmente si hay datos sensibles o información financiera involucrada. En el caso de servicios bancarios, la recomendación es contactar de inmediato a la institución para bloquear operaciones y monitorear movimientos.
“Frente a un hackeo, los primeros enemigos suelen ser el pánico y la ansiedad. Por eso, contar con un plan de acción permite tomar mejores decisiones. Actuar rápido puede marcar la diferencia entre un incidente aislado y un problema con consecuencias más graves. La seguridad no se trata solo de reaccionar cuando algo falla, sino de incorporar buenos hábitos para reducir la superficie de ataque”, concluyó Micucci.
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