La caída de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ocurrida durante un operativo militar en Tapalpa, Jalisco, el pasado domingo 22 de febrero desencadenó una serie de reacciones violentas que hoy ponen a prueba la integridad de las personas, las cadenas logísticas y estabilidad de sectores estratégicos en México, particularmente de mayoristas tecnológicos y fabricantes con operaciones en las regiones afectadas por la violencia.
Desde aquel operativo, las fuerzas de seguridad detectaron narcobloqueos, quema de vehículos y enfrentamientos en carreteras y vías de comunicación en estados como Jalisco, Guanajuato, Nayarit y Tamaulipas, lo que provocó la movilidad terrestre y aérea, así como rutas logísticas clave para el paso de mercancías, poniendo en riesgo la operación de empresas que dependen de una cadena de suministro eficiente. Además de los daños a infraestructura pública y privada, empresas de diversos rubros han tenido que replantear sus operaciones para resguardar a sus colaboradores.
La mañana de este lunes, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó que se logró “poner fin a todos los bloqueos en carreteras y puntos clave del país que se produjeron el domingo”, aunque advirtió que el Gobierno Federal sigue alerta frente a posibles reorganizaciones o reconfiguraciones del CJNG, enfatizando que “estaremos preparados ante cualquier eventualidad, ante cualquier tipo de reacción o reestructuración del cártel”. Estas declaraciones buscan dar certidumbre, aunque el efecto de los hechos ya se está sintiendo en los sectores productivos del país.

Operación de mayoristas y fabricantes: entre la prudencia y la continuidad
Ante el escenario de inseguridad, mayoristas y fabricantes con presencia en los estados afectados optaron por preservar la integridad física de sus clientes y colaboradores, suspendiendo actividades presenciales y adoptando un esquema de operación remota, hasta que las condiciones de seguridad sean las adecuadas para reanudar labores habituales.
Empresas con elevado impacto en el mercado tecnológico y de distribución mayorista como Team, Ingram Micro, CVA y CT Internacional, entre otras, han comunicado a través de sus canales oficiales que “sus sucursales operarán de manera remota y su personal está disponible para atención y soporte desde ubicaciones seguras”.
El sector de mayoristas tecnológicos en México representa una parte importante de la cadena de abastecimiento de tecnología. Según datos de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Tecnologías de Información (AMDI), este segmento moviliza miles de millones de dólares al año y da soporte a cientos de miles de pequeñas y medianas empresas que a su vez brindan servicios y productos a industrias diversas. Es, en muchos casos, el eje por el cual circulan desde equipos informáticos hasta componentes especializados para sectores estratégicos como el financiero, industrial e incluso educativo.
El impacto inmediato de esta volatilidad en el entorno de seguridad está en la disrupción de rutas logísticas, lo que puede derivar en retrasos en entregas, incremento de costos operativos y posibles ajustes en inventarios, presionando ya desde ahora la eficiencia operativa y la capacidad de respuesta de distribuidores y fabricantes. Empresas más pequeñas, que no cuentan con infraestructura remota robusta, también están experimentando dificultades para mantener operaciones, lo que podría redundar en una contracción temporal de la actividad económica en las zonas más afectadas.

El llamado del empresariado: calma y coordinación
Organizaciones como el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y diversas cámaras industriales emitieron comunicados en los cuales hacen un llamado a la calma, a la preservación de la seguridad y a la coordinación institucional para garantizar que la actividad económica no se vea comprometida de manera prolongada.
“Desde el CCE condenamos enérgicamente cualquier acto de violencia que ponga en riesgo la integridad de la población, así como la quema de establecimientos, unidades de transporte y vialidades estratégicas. Hacemos un llamado a la ciudadanía a mantener la calma y atender únicamente la información oficial”, se lee en el posicionamiento del organismo. Además, exhortaron a las autoridades a reforzar “de manera coordinada las acciones necesarias para restablecer plenamente el orden y garantizar la seguridad de las y los mexicanos en las zonas afectadas”.
El comunicado subraya que “la protección de las personas, las familias y la continuidad de la actividad económica son prioridades inseparables. México necesita condiciones de seguridad y Estado de Derecho para preservar el empleo, las cadenas productivas y la confianza en el país”, una reflexión que cobra especial relevancia ante el impacto que estos hechos pueden tener en la inversión, la logística y la operatividad de toda la cadena industrial nacional.
La volatilidad en las rutas de suministro no solo afecta al mercado interno, sino que sitúa a México en una posición de riesgo frente a competidores globales. Organizaciones internacionales que monitorean riesgos para la cadena de suministro advierten que eventos de seguridad, como los recientes bloqueos y actos de violencia, tienden a afectar no solo al sector transporte, sino a toda la red de producción, distribución y consumo. Esto puede significar, por ejemplo, que empresas multinacionales replanteen sus estrategias logísticas, buscando mitigar riesgos al diversificar rutas o incrementar inventarios de seguridad, lo que conlleva costos adicionales.









