Conectividad satelital se convierte en herramienta para garantizar el acceso a la salud en comunidades rurales

Más del 39 % de la población mexicana carece de acceso a servicios de salud, una situación crítica en estados como Chiapas, donde la cifra supera el 66 %.
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México es un país con barreras geográficas y disparidad social lo cual sigue repercutiendo en las posibilidades de acceso a servicios básicos, sin embargo, una de las apuestas más audaces para democratizar la atención médica radica es el internet satelital. Esta tecnología, que hasta hace poco se asociaba más con misiones espaciales o con empresas de telecomunicaciones, hoy se perfila como una herramienta para ampliar la cobertura de salud en comunidades rurales y alejadas del país.

De acuerdo con datos oficiales, casi una cuarta parte de las localidades en México alrededor de 53 mil no cuentan con servicio de internet móvil o fijo. De esas localidades, tan solo en 2 mil 176 comunidades se está brindando conectividad mediante tecnología satelital a través del programa CFE-TEIT.  Ese déficit de infraestructura se suma al hecho de que en 2022 más del 39% de la población mexicana carecía de acceso real a servicios de salud, una situación que se agrava en regiones como Chiapas, donde ese porcentaje escala hasta el 66 %. Ante esta realidad, el internet satelital emerge no como una opción futurista, sino como un recurso indispensable.

El principio de operación es sencillo con antenas satelitales instaladas en hospitales, clínicas rurales o centros de salud remotos permiten una conectividad constante con nodos centrales o incluso con especialistas en otros estados para realizar videoconferencias médicas, transmitir datos biométricos y coordinar servicios de urgencia. Esta posibilidad permite que en México se conecten ya 35 hospitales públicos y centros de salud para facilitar telemedicina en tiempo real.

En este contexto, organizaciones privadas, empresas proveedoras de telecomunicaciones y el sector público comienzan a aliarse para integrar dicha tecnología en la infraestructura de salud.

Empresas como Viasat, por ejemplo, ya colaboran con el programa gubernamental Internet para Todos, logrando conectar mil 515 comunidades rurales en 16 estados, beneficiando a más de 250 mil personas.

“La tecnología de Viasat es ideal para llevar Internet a zonas remotas… para que sus habitantes tengan mejores oportunidades en materia de educación, emprendimiento y comunicación con familiares y amigos”, afirmó Héctor Rivero, director general de Viasat México.

También el proveedor Hughes señaló su convicción de que “la tecnología satelital puede ser un puente entre la innovación digital y el derecho universal a la salud”, como lo expresó Eloy Méndez, director regional de la empresa. Con esa visión, Hughes busca que “ninguna comunidad quede fuera de la atención médica por falta de conectividad”.

Uno de los ámbitos de mayor impacto es sin duda la telemedicina. En regiones remotas, los pacientes pueden tener acceso a especialistas que se encuentran a kilómetros de distancia, evitando traslados largos, costosos y pocas veces peligrosos.

Clínicas rurales que antes no tenían otra opción más que referir casos a los hospitales de cabecera ahora pueden ofrecer consultas virtuales, interpretación de resultados y orientación médica sin que el paciente tenga que desplazarse. Esta reducción en la carga logística impacta directamente en la eficiencia del sistema de salud y en la oportunidad diagnóstica.

El monitoreo remoto de pacientes especialmente con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión o enfermedades respiratorias también se ve beneficiado por la conectividad satelital. Dispositivos conectados transmiten de forma continua datos como presión, niveles de glucosa o saturación de oxígeno hacia centros de salud más equipados, donde el personal médico puede actuar rápidamente ante anomalías. Así, la atención médica deja de ser episódica y se convierte en un proceso continuo.

En México, el sector salud ha mostrado un crecimiento sostenido: de acuerdo con los más recientes reportes de INEGI, el Producto Interno Bruto (PIB) del sector salud alcanzó en 2023 un monto equivalente al 5.1 % del PIB nacional, manteniéndose como un actor importante en la economía del país.  El empleo remunerado en salud también se ha consolidado, con más de 2.17 millones de puestos registrados ese año.

No obstante, el reto técnico también se refleja pues el internet satelital tiene limitaciones propias: la latencia, por ejemplo, puede oscilar entre 500 y 700 milisegundos, lo cual podría afectar la fluidez de videollamadas médicas o la transmisión en tiempo real de datos sensibles. El costo también es un factor a considerar: los planes comerciales de internet satelital varían en México entre aproximadamente 799 y 4,999 pesos mensuales, con tarifas de instalación adicionales.

Para Starlink, por ejemplo, el precio del equipo es de unos 4 mil 399 pesos, y la mensualidad en un servicio itinerante ronda los mil 650 pesos.

Un proyecto interesante de política pública es el Programa de Conectividad en Sitios Públicos, que identifica espacios como clínicas, escuelas y edificios municipales prioritarios para conectarlos. De manera paralela, el programa CFE Internet para Todos también materializa la meta de llevar conectividad satelital a comunidades sin acceso.

A nivel nacional, la expansión del internet satelital también representa un avance para reducir la brecha digital en México. Se estima que más de 20 millones de personas viven en zonas rurales con acceso limitado o inexistente a internet de calidad. En ese sentido, lograr que esas comunidades cuenten con conectividad no solo impacta la salud, sino también educación, economía local y comunicación social.

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