La expansión de los centros de datos en América Latina vive uno de sus momentos más dinámicos, impulsada por el crecimiento de la inteligencia artificial, la computación en la nube y la digitalización de empresas y gobiernos. Sin embargo, mientras países como Brasil, Chile y Colombia aceleran inversiones y fortalecen sus ventajas competitivas, México enfrenta un obstáculo que amenaza con frenar una de las mayores oportunidades tecnológicas de la década: la falta de infraestructura eléctrica suficiente.
Aunque el país continúa siendo el segundo mercado más importante de la región para la industria de los data centers, especialistas del sector advierten que la disponibilidad de energía será el factor que definirá si logra consolidarse como un hub digital para Norteamérica o si parte de las inversiones migran hacia otros mercados latinoamericanos.
La energía, el principal cuello de botella para México
La cercanía con Estados Unidos, el fenómeno del nearshoring y la creciente demanda de servicios digitales colocaron a México en una posición privilegiada para atraer inversiones multimillonarias en infraestructura tecnológica. Sin embargo, el desarrollo de nuevos centros de datos depende de un recurso cada vez más escaso: la capacidad de generación y distribución eléctrica.
Actualmente, el país dispone de aproximadamente 279 megavatios (MW) instalados para centros de datos. No obstante, la industria proyecta alcanzar los 1.500 MW hacia 2030. Para lograr esa expansión sin comprometer la estabilidad del sistema eléctrico nacional, sería necesario contar con una reserva adicional cercana a los 2.000 MW.
Carlos Forero, director de operaciones de Odata, sostiene que el crecimiento dependerá de acelerar la participación del sector energético privado.
“Hay que abrir el mercado y facilitar que las empresas generadoras de energía desarrollen esa capacidad”, explica el ejecutivo. Según advierte, si las soluciones no llegan con rapidez, buena parte del capital internacional podría redireccionarse hacia otros países de la región con mejores condiciones energéticas.
El desafío no es menor. Los proyectos de infraestructura eléctrica requieren entre dos y tres años para concretarse, lo que obliga a tomar decisiones de inversión y planificación desde ahora si México pretende responder a la demanda prevista para finales de la década.

Brasil lidera el mercado latinoamericano
Mientras México enfrenta limitaciones energéticas, Brasil consolida su posición como el principal mercado de data centers en América Latina.
Según un análisis de White & Case, el país concentra cerca del 40% de la inversión regional gracias a un mercado eléctrico más abierto, una infraestructura energética consolidada y condiciones regulatorias favorables para el desarrollo de nuevos proyectos.
El crecimiento también está impulsado por la expansión de las compañías de hiperescala, que continúan construyendo instalaciones de gran capacidad respaldadas por redes confiables de energía y disponibilidad de agua.
Además, el mercado brasileño experimenta un fuerte crecimiento de los denominados edge data centers, centros de datos de menor tamaño ubicados estratégicamente para reducir la latencia y atender necesidades específicas de empresas y servicios digitales.
Otro de los factores que fortalece su competitividad es el respaldo del Gobierno. La legislación conocida como Redata, anunciada en mayo de 2025, incorporó incentivos fiscales para la importación de equipamiento tecnológico con el objetivo de atraer nuevas inversiones internacionales y acelerar el desarrollo de infraestructura digital.
Chile apuesta por energía renovable y estabilidad
Chile también aparece entre los grandes beneficiados del auge regional.
Aunque su capacidad instalada ronda los 140 MW, aproximadamente la mitad de la existente en México, el país ha logrado posicionarse como un destino altamente atractivo para nuevas inversiones gracias a una combinación de factores estructurales.
Uno de ellos es su matriz energética, basada principalmente en fuentes renovables como la energía solar y eólica, una característica especialmente valorada por los grandes operadores internacionales que buscan reducir la huella de carbono de sus operaciones.
A ello se suma la estabilidad institucional, la disponibilidad de talento especializado y una ubicación estratégica para la conectividad digital.
La investigadora Soledad Vogliano, integrante del grupo ETC, destacó que la cercanía con los puntos de ingreso de cables submarinos de fibra óptica constituye otra ventaja competitiva para Chile, ya que facilita las conexiones internacionales de alta velocidad necesarias para operar grandes centros de datos.
No obstante, el desarrollo de esta infraestructura también enfrenta desafíos sociales. Diversas comunidades han manifestado preocupación por la instalación de cables submarinos y otras obras vinculadas a la expansión digital, reclamando mayores instancias de consulta pública antes del inicio de los proyectos.
Colombia acelera su crecimiento como hub digital
Colombia también comienza a consolidarse como uno de los mercados emergentes más atractivos para la industria.
Su principal fortaleza radica en la conectividad internacional. El país cuenta con doce cables submarinos, la segunda mayor infraestructura de este tipo en América Latina, solo por detrás de Brasil.
A ello se suman condiciones económicas particularmente competitivas.
De acuerdo con el informe Data Center Construction 2025, elaborado por Turner & Townsend, Colombia presenta costos de construcción considerablemente inferiores a los de otros mercados regionales.
Mientras varias capitales sudamericanas superan los 1.400 dólares por metro cuadrado —e incluso alcanzan los 1.900 dólares—, en Colombia el costo promedio ronda los 1.265 dólares por metro cuadrado.
El estudio también destaca otros factores que impulsan el crecimiento del país: una ubicación geográfica estratégica para atender distintos mercados latinoamericanos, disponibilidad de infraestructura eléctrica, talento técnico calificado y un marco regulatorio que brinda estabilidad para inversiones de largo plazo.
Estos elementos convierten a Colombia en una alternativa cada vez más considerada por operadores internacionales que buscan expandir su presencia regional.
México aún conserva ventajas estratégicas
A pesar de los desafíos, México continúa siendo uno de los destinos más atractivos para la inversión en infraestructura digital.
Gran parte de esa posición responde a su estrecha relación con Estados Unidos, origen de casi la mitad de la inversión extranjera directa que recibió el país durante 2024.
La proximidad geográfica permite reducir tiempos de respuesta, facilitar operaciones y aprovechar el fenómeno del nearshoring, aspectos especialmente valorados por las grandes compañías tecnológicas.
Sin embargo, para mantener ese liderazgo será necesario acelerar tanto la expansión eléctrica como la planificación de infraestructura.
Adriana Rivera, directora ejecutiva de la Asociación Mexicana de Data Centers (MEXDC), considera indispensable desarrollar políticas públicas de largo plazo que permitan acompañar el crecimiento de la industria.
Según explicó, el sector privado prevé invertir alrededor de 8.000 millones de dólares hasta 2031 en infraestructura eléctrica que posteriormente será entregada a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Dentro de ese plan ya se anunciaron inversiones por 340 millones de dólares destinadas principalmente a fortalecer la red eléctrica en la región del Bajío mediante nuevas subestaciones de alta tensión, ampliación de líneas de transmisión y mejoras en la infraestructura de distribución.
Para Carlos Forero, el tiempo será determinante.
El ejecutivo advierte que los proyectos energéticos requieren años de desarrollo y que cualquier demora puede afectar la llegada de nuevas inversiones.
Si México logra coordinar al sector público y privado para ampliar la capacidad eléctrica, el país mantendrá su posición como uno de los principales destinos para los centros de datos en América Latina. De lo contrario, Brasil, Chile y Colombia aparecen cada vez mejor posicionados para captar una parte significativa del crecimiento que impulsarán la inteligencia artificial, la nube y la economía digital durante los próximos años.
Preguntas frecuentes
1. ¿Qué es un data center y para qué sirve?
Un data center o centro de datos es una instalación diseñada para alojar servidores, sistemas de almacenamiento y equipos de red que procesan, almacenan y distribuyen información digital. Son la base de servicios como la computación en la nube, plataformas de streaming, comercio electrónico, inteligencia artificial y aplicaciones empresariales.
2. ¿Por qué la inteligencia artificial impulsa la construcción de nuevos data centers?
Los modelos de inteligencia artificial requieren una enorme capacidad de procesamiento y almacenamiento para entrenarse y ejecutar tareas en tiempo real. Esto incrementa la demanda de infraestructura especializada con servidores de alto rendimiento, sistemas de refrigeración avanzados y redes de alta velocidad.
3. ¿Qué diferencia existe entre un data center tradicional y uno de hiperescala?
Un data center tradicional suele atender las necesidades de una empresa o un conjunto reducido de clientes. En cambio, un data center de hiperescala está diseñado para operar a gran escala, con miles de servidores capaces de ofrecer servicios en la nube a millones de usuarios de forma simultánea.
4. ¿Qué industrias dependen más de los data centers?
Sectores como banca, telecomunicaciones, salud, comercio electrónico, manufactura, entretenimiento, educación y organismos gubernamentales dependen cada vez más de los centros de datos para garantizar la disponibilidad de sus servicios digitales y proteger grandes volúmenes de información.
5. ¿Qué es la computación en la nube y qué relación tiene con los data centers?
La computación en la nube permite acceder a aplicaciones, almacenamiento y recursos informáticos a través de Internet sin necesidad de contar con infraestructura propia. Detrás de estos servicios funcionan grandes centros de datos que alojan los servidores y plataformas utilizadas por empresas y usuarios.
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