Así cambia un almacén cuando la tecnología deja de ser soporte y se vuelve el corazón del negocio

Empresas pueden disminuir hasta 20% de sus costos al integrar sistemas logísticos.
Sistemas ERP ya incluyen funciones avanzadas que muchas empresas no utilizan correctamente.
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En la logística moderna, los almacenes ya no son solo espacios de resguardo son centros de datos en tiempo real. Cada movimiento, cada producto y cada decisión dependen cada vez más de sistemas tecnológicos que permiten visibilidad, trazabilidad y eficiencia. En México, la industria logística representa más del 8% del PIB y enfrenta presiones crecientes por costos, digitalizar operaciones dejó de ser una ventaja competitiva para convertirse en una condición básica de supervivencia. En ese contexto, empresas como AW Global están impulsando una transformación silenciosa pero profunda en el funcionamiento de los almacenes

Uno de los cambios más visibles tras implementar tecnología avanzada en un almacén es la organización interna, lo que antes dependía de la experiencia del personal o de procesos manuales, ahora se convierte en flujos estructurados y medibles.

Francisco Alegría, líder de desarrollo de negocio de AW Global en México, asegura que muchos conceptos que parecen básicos en tecnología, como el picking o la gestión de ubicaciones, “son muy simples y los vemos como obvios”, pero en realidad no se utilizan correctamente en la mayoría de las empresas.

Esa brecha entre lo que existe y lo que realmente se usa es más común de lo que parece. En México, gran parte de las empresas medianas operan con sistemas ERP que incluyen funcionalidades avanzadas, pero que no están configuradas ni aprovechadas al máximo. El resultado se conoce como procesos manuales, errores y baja eficiencia.

Caso farmacéutico: menos errores, más control

Uno de los ejemplos es el impacto de esta tecnología que se da en la industria farmacéutica, donde la trazabilidad no es opcional, sino una exigencia regulatoria. En este sector, errores en inventarios pueden derivar en problemas de cumplimiento con autoridades como Cofepris, así como en riesgos sanitarios.

AW Global trabajó en la implementación de modelos avanzados de picking y control de inventarios en una operación farmacéutica. El objetivo no era automatizar completamente el almacén con robots algo aún fuera del alcance de muchas empresas medianas, sino optimizar procesos clave.

La solución incluyó rutas de picking más eficientes, visibilidad clara de ubicaciones y control de fechas de caducidad. El impacto fue inmediato: se redujeron movimientos de recall y errores relacionados con vencimientos.

De acuerdo con Alegría, en este caso el beneficio se reflejó primero en la productividad. Las operaciones se volvieron más rápidas y precisas, lo que permitió mejorar la eficiencia sin necesariamente reducir costos de forma drástica en un inicio.

Este tipo de mejoras cobra relevancia si se considera que, según datos de la industria, errores en inventarios pueden representar pérdidas de hasta el 10% en sectores sensibles como el farmacéutico.

Caso ferretero: cuando el problema es el lenguaje

Otro caso revela un problema menos evidente, pero igual de crítico con la falta de estandarización en la información. En una empresa de distribución de herramientas y materiales de construcción, AW Global detectó que el mismo producto podía registrarse con distintos nombres dependiendo del proveedor.

Tornillos, pijas o fijaciones eran tratados como productos distintos en el sistema, lo que generaba duplicidades y sobreinventarios. A esto se sumaba el uso de un modelo caótico de almacenamiento, donde los productos se colocaban en cualquier espacio disponible y el sistema debía registrar su ubicación.

El resultado era un sistema difícil de operar sin tecnología y una gestión ineficiente del inventario. La empresa terminaba comprando varias veces el mismo producto sin saberlo.

La solución fue integrar y homogenizar la información, además de eliminar sistemas satélite que complicaban la operación. El impacto fue inmediato y contundente: una reducción de costos cercana al 20% desde el momento del arranque.

“El primer golpe fue en costos”, explica Alegría. De forma indirecta, también se generaron mejoras en productividad y, eventualmente, en rentabilidad.

Datos, IA y el nuevo estándar operativo

Estos casos reflejan una tendencia más amplia en la industria: el paso hacia operaciones basadas en datos. Hoy, los almacenes generan grandes volúmenes de información en tiempo real, desde movimientos de inventario hasta tiempos de operación.

Sin embargo, el reto ya no es generar datos, sino utilizarlos. Muchas empresas se enfrentan a una sobrecarga de información que dificulta la toma de decisiones.

Aquí es donde entra la inteligencia artificial. Herramientas integradas en plataformas empresariales permiten analizar datos, optimizar rutas y anticipar problemas sin necesidad de modelos complejos desarrollados manualmente.

A nivel global, se estima que la implementación de analítica avanzada e inteligencia artificial en logística puede reducir costos operativos entre un 15% y un 25%, además de mejorar los niveles de servicio.

El auge del nearshoring ha impulsado la creación de nuevos centros logísticos, especialmente en el norte y el Bajío. Regiones como Querétaro, Guanajuato y Nuevo León están viendo una expansión acelerada de infraestructura.

Al mismo tiempo, el comercio electrónico sigue creciendo y ya representa más del 6% del PIB nacional, lo que incrementa la presión sobre la logística de última milla.

Mientras grandes corporativos adoptan tecnologías avanzadas, muchas empresas medianas siguen operando con sistemas fragmentados. Esta brecha limita el potencial del sector y genera ineficiencias a lo largo de la cadena.

¿Qué pasa si se apaga la tecnología?

La dependencia de la tecnología en la logística moderna es tal que imaginar su ausencia resulta casi distópico. Alegría lo plantea sin rodeos: “si apagas la tecnología, apagas la empresa”. Hoy, las organizaciones ya no son simplemente empresas logísticas o industriales con apoyo tecnológico. Se están convirtiendo en empresas tecnológicas con operaciones logísticas.

En ese sentido, la tecnología dejó de ser un complemento para convertirse en el eje central del negocio. Sin sistemas que gestionen información en tiempo real, coordinen operaciones y permitan tomar decisiones, las empresas simplemente no pueden competir.

El verdadero desafío para los próximos años no será desarrollar nuevas tecnologías, sino hacerlas accesibles para el mercado medio. Mientras las grandes empresas continúan liderando la innovación, el crecimiento del sector dependerá de la capacidad de integrar a las empresas medianas en esta transformación.

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