¿Qué depara a las mujeres ingenieras en los próximos años?

Por Ing. Alejandra Castellanos García, Especialista en Centros de Datos, Presidenta del CIME y Directora General de HiRef LATAM   El Colegio de Ingenieros Mecánicos y Eléctricos (CIME) se está transformando en varios sentidos: uno de nuestros grandes objetivos es el desarrollo en México de las carreras STEM con inclusión de género. También vamos a colaborar con instituciones académicas de educación superior para promover e instaurar nuevas asignaturas que produzcan egresadas con las habilidades necesarias que exige este mercado.   Es que México vive una paradoja, si tomamos a la industria de Centros de Datos como el ejemplo más claro. Es una industria donde se presenta una gran demanda de empleos, con sueldos atractivos si se compara con otras profesiones; sin embargo, no existen suficientes recursos humanos que cumplan con los requerimientos profesionales para ser contratados. Es cierto que existe una gran oferta académica en las universidades; tan sólo en la Ciudad de México hay 40 escuelas tanto públicas, como privadas que ofrecen distintas especialidades, pero la realidad indica que hay pocos egresados y en un mucho menor número, mujeres que estudien algún ámbito de las ingenierías.   Entonces tenemos pocos egresados de estas carreras y muchos de ellos no encuentran oportunidades laborales porque sus habilidades no concuerdan con lo que requiere la industria. También vemos con tristeza, como se ha incrementado el fenómeno de fuga de cerebros, porque los egresados bien calificados, les resultan más atractivas las ofertas laborales en el extranjero.   De hecho, la industria de los Centros de Datos se duplicará en México de forma anual y durante los próximos 10 años, tanto en capacidad instalada, como de procesamiento, porque el avance de la Inteligencia Artificial requerirá infraestructura mucho más ambiciosa, con equipos cada vez más compactos y con enormes requerimientos de energía, lo cual será un reto abastecer.   En ese sentido, es necesario que los colegios profesionales como el CIME y asociaciones trabajen con las universidades para adecuar la currícula y garanticen la mejor empleabilidad, siempre pensando en la igualdad de género: sabemos que las ingenieras son muy capaces y tienen grandes habilidades, sin embargo, también se presenta un déficit: por cada 10 egresados de la carrera de ingeniería, solo dos son mujeres.   Si bien se ha avanzado en incorporar a más mujeres en las carreras STEM aún faltan niveles para garantizar que la competencia se establezca a partir de la capacidad profesional, sin tomar en cuenta roles de género.  Ni las mujeres ni los hombres deben de tener condiciones distintas; todos deben tener las mismas posibilidades y destacar en la profesión según sus habilidades.   En ese sentido mi labor como presidenta del CIME será alcanzar estos objetivos y no lo haré sola ya que cuento con un equipo de trabajo de 10 miembros del Consejo Directivo, presidentes del comité de especialidades y asociaciones hermanas que apoyan en esta tarea.   La finalidad es llevar a la ingeniería como profesión a los grandes niveles de prestigio que tuvo en la época de la industrialización de México, cuando los ingenieros e ingenieras mexicanos desarrollaron los grandes proyectos de infraestructura como tendido de redes eléctricas, ferrocarriles, carreteras, presas e hidroeléctricas, por mencionar grandes obras. Y el reto ahora es incorporar a más mujeres ingenieras y en profesiones que colinden con estos desarrollos en el corto y mediano plazo.   Ahora, las condiciones son distintas. Se necesitan especialistas capaces de llevar la tecnología a nuevos niveles y esto implica una fuerte competencia, donde la academia y la industria tienen que trabajar de manera muy cercana para generar los egresados con las capacidades que realmente se requieren en un mundo de cambios rápidos y profundos.   Yo preveo un incremento de ingenieras e ingenieros altamente capacitados, que desarrollen tecnologías que hoy ni siquiera existen y si se conjunta con el talento e ingenio mexicano sin duda México podría avanzar mucho en esta materia     ¿Que significa ser la primera mujer en asumir la presidencia del CIME en 80 años?   Ser la primera mujer en asumir la presidencia del CIME en 80 años, es un honor pero también es una responsabilidad, en el colegio hemos logrado romper varias barreras en términos de equidad, estamos muy orgullosos que, por primera vez recibió el máximo galardón otorgado por el colegio que es el Premio Nacional de Ingeniería la Maestra Salma Jalife, que ha sido reconocida no solo por su gran trayectoria en la ingeniera sino por haber aplicado la ingeniería en proyectos sociales y de gran impacto para nuestra comunidad; otro logro es que el CIME cumplió 80 años en el 2025 y elaboro un libro que concentra toda su historia y por primera vez fueron incluidas las mujeres ingenieras que cuya labor se pedio a lo largo del tiempo, aunque pareciera un hecho sencillo, visibilizar todas las voces es el principio y base de la equidad, la idea es que a partir de ahora sean escuchadas y reconocidas, solo de esta forma será posible resolver los retos de ingeniería actuales, aún hay mucho trabajo por hacer en relación a la ingeniería en México y profesiones STEM.  Por lo que mi ambición es buscar condiciones para que mujeres estudien ingeniería, proyectar a jóvenes de todos los géneros desde una misma plataforma de equidad a participar para incidir desde la ingeniería en los nuevos retos de la humanidad.   Ese es mi mayor reto tanto en el CIME como en las demás actividades profesionales que ejerzo actualmente.
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Por: Ing. Alejandra Castellanos García, Especialista en Centros de Datos, Presidenta del CIME y Directora General de HiRef LATAM

El Colegio de Ingenieros Mecánicos y Eléctricos (CIME) se está transformando en varios sentidos: uno de nuestros grandes objetivos es el desarrollo en México de las carreras STEM con inclusión de género. También vamos a colaborar con instituciones académicas de educación superior para promover e instaurar nuevas asignaturas que produzcan egresadas con las habilidades necesarias que exige este mercado.

Es que México vive una paradoja, si tomamos a la industria de Centros de Datos como el ejemplo más claro. Es una industria donde se presenta una gran demanda de empleos, con sueldos atractivos si se compara con otras profesiones; sin embargo, no existen suficientes recursos humanos que cumplan con los requerimientos profesionales para ser contratados. Es cierto que existe una gran oferta académica en las universidades; tan sólo en la Ciudad de México hay 40 escuelas tanto públicas, como privadas que ofrecen distintas especialidades, pero la realidad indica que hay pocos egresados y en un mucho menor número, mujeres que estudien algún ámbito de las ingenierías.

Entonces tenemos pocos egresados de estas carreras y muchos de ellos no encuentran oportunidades laborales porque sus habilidades no concuerdan con lo que requiere la industria. También vemos con tristeza, como se ha incrementado el fenómeno de fuga de cerebros, porque los egresados bien calificados, les resultan más atractivas las ofertas laborales en el extranjero.

De hecho, la industria de los Centros de Datos se duplicará en México de forma anual y durante los próximos 10 años, tanto en capacidad instalada, como de procesamiento, porque el avance de la Inteligencia Artificial requerirá infraestructura mucho más ambiciosa, con equipos cada vez más compactos y con enormes requerimientos de energía, lo cual será un reto abastecer.

En ese sentido, es necesario que los colegios profesionales como el CIME y asociaciones trabajen con las universidades para adecuar la currícula y garanticen la mejor empleabilidad, siempre pensando en la igualdad de género: sabemos que las ingenieras son muy capaces y tienen grandes habilidades, sin embargo, también se presenta un déficit: por cada 10 egresados de la carrera de ingeniería, solo dos son mujeres.

Si bien se ha avanzado en incorporar a más mujeres en las carreras STEM aún faltan niveles para garantizar que la competencia se establezca a partir de la capacidad profesional, sin tomar en cuenta roles de género.  Ni las mujeres ni los hombres deben de tener condiciones distintas; todos deben tener las mismas posibilidades y destacar en la profesión según sus habilidades.

En ese sentido mi labor como presidenta del CIME será alcanzar estos objetivos y no lo haré sola ya que cuento con un equipo de trabajo de 10 miembros del Consejo Directivo, presidentes del comité de especialidades y asociaciones hermanas que apoyan en esta tarea.

La finalidad es llevar a la ingeniería como profesión a los grandes niveles de prestigio que tuvo en la época de la industrialización de México, cuando los ingenieros e ingenieras mexicanos desarrollaron los grandes proyectos de infraestructura como tendido de redes eléctricas, ferrocarriles, carreteras, presas e hidroeléctricas, por mencionar grandes obras. Y el reto ahora es incorporar a más mujeres ingenieras y en profesiones que colinden con estos desarrollos en el corto y mediano plazo.

Ahora, las condiciones son distintas. Se necesitan especialistas capaces de llevar la tecnología a nuevos niveles y esto implica una fuerte competencia, donde la academia y la industria tienen que trabajar de manera muy cercana para generar los egresados con las capacidades que realmente se requieren en un mundo de cambios rápidos y profundos.

Yo preveo un incremento de ingenieras e ingenieros altamente capacitados, que desarrollen tecnologías que hoy ni siquiera existen y si se conjunta con el talento e ingenio mexicano sin duda México podría avanzar mucho en esta materia

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