Por esta razón los drones son el nuevo motor de competitividad para las empresas mexicanas

Compartir nota:

Lo que hace apenas una década parecía un pasatiempo tecnológico reservado para entusiastas y aficionados, hoy se ha convertido en una herramienta estratégica para los negocios. El uso de drones en México está dejando de ser un hobby para posicionarse como uno de los pilares de la transformación digital empresarial. Sin embargo, la mayoría de las compañías aún no sabe cómo integrarlos de manera eficaz en sus procesos.

De acuerdo con Drone Industry Insights, el mercado global de drones alcanzará los 54.6 mil millones de dólares en 2030, con una tasa de crecimiento anual superior al 7 %. México forma parte de esta ola tecnológica, pero enfrenta un rezago: mientras en otros países los drones ya son parte de operaciones críticas, en territorio nacional muchas empresas todavía los ven como una curiosidad o un recurso aislado.

“Aunque el mercado de drones no deja de crecer, muchas empresas siguen sin traducir ese crecimiento en ventaja competitiva. La razón no es la falta de tecnología, sino la ausencia de capacidades para integrarla con propósito”, explica Fernando Lina, Director General de Drone Academy. Según el directivo, esa desconexión impide mejorar procesos y retrasa la transformación operativa que otras regiones ya están capitalizando.

Una tecnología lista para despegar

El potencial de los drones en México se ve reflejado en sectores como la construcción, estas aeronaves permiten levantar modelos digitales del terreno, monitorear el avance de obra, supervisar normas de seguridad y evitar que el personal se exponga a riesgos innecesarios. En la industria energética, sirven para inspeccionar torres de alta tensión, líneas eléctricas o parques fotovoltaicos sin detener la operación ni poner en peligro a los técnicos.

En agricultura, su uso ya está marcando la diferencia. Los drones ayudan a monitorear cultivos, detectar plagas y evaluar condiciones de riego, lo que reduce costos y mejora la productividad. El sector agroalimentario mexicano, que aporta cerca del 8 % del PIB nacional según datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, podría beneficiarse ampliamente de esta tecnología.

En el terreno del marketing y la comunicación digital, son aliados indispensables para las imágenes aéreas y videos en perspectiva que ofrecen contenido visual de alto impacto, capaz de atraer audiencias y generar mayor engagement en redes sociales. Y en seguridad, los drones ya son útiles en vigilancia aérea, eventos masivos y labores de protección civil.

width=

Una brecha de capacitación

Si bien los drones cuentan con funciones avanzadas cámaras de alta resolución, sensores térmicos y multiespectrales, navegación autónoma y conexión con plataformas de inteligencia artificial, su verdadero valor depende de la forma en que son operados.

De acuerdo con cifras de Drone Academy, aproximadamente la mitad de los operadores en México ha experimentado un accidente, incidente o situación de riesgo antes de recibir capacitación formal. Esto evidencia que la falta de formación técnica es una barrera significativa para la adopción responsable y eficiente.

El perfil de los usuarios en México es variado el 75 % emplea drones con fines comerciales o profesionales, ya sea como trabajadores de empresas o de manera independiente; mientras que el 25 % lo hace con fines recreativos, pero con un alto sentido de responsabilidad.

“Si queremos que el uso de estos robots voladores se traduzca en eficiencia, ahorro y retorno de inversión, no basta con adquirirlos: es indispensable contar con formación técnica y una visión estratégica sobre su aplicación”, concluyó Fernando Lina.

Una década cerrando la brecha

La tarea de cerrar esa brecha es la misión de Drone Academy, que este octubre celebra 10 años de existencia. Lo que comenzó como un espacio para aprender a volar drones hoy se ha consolidado como un ecosistema de formación y acompañamiento para empresas y profesionales en sectores productivos.

Con sedes en Ciudad de México y Guadalajara, la academia se sustenta en tres pilares:

  1. Enseñar a operar drones de forma segura y conforme a la normativa.
  2. Capturar imágenes, videos y datos útiles para la toma de decisiones.
  3. Procesar esa información para convertirla en ventajas operativas reales.

En Belice, capacitaron a una empresa chilena en aplicaciones específicas de drones. En México, han trabajado con instituciones y corporativos como Tec de Monterrey, Ferromex, Bayer, Cemex, Grupo Castores, Cruz Roja, Secretaría de Marina, Peñafiel y Xcaret.

“Cuando empezamos, los drones eran considerados gadgets para unos pocos. Hoy forman parte de las cadenas de valor de industrias completas, pero aún necesitamos más talento especializado para aprovechar su potencial”, señala Lina.

Según la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), México es uno de los mercados latinoamericanos con mayor registro de aeronaves no tripuladas para uso comercial. Sin embargo, la normativa vigente todavía enfrenta retos para equilibrar el desarrollo tecnológico con la seguridad aérea y la protección de datos.

“El reto no es solo incorporar drones en las empresas, sino formar talento capaz de integrarlos a los procesos productivos de manera eficiente, segura y con resultados medibles”, resume Lina.

Lee más: 

Compartir nota:

Publicaciones Relacionadas

Scroll to Top