En un mercado dominado históricamente por gigantes como Telcel o AT&T, competir como operador móvil virtual (OMV) en México no es sencillo. Sin embargo, nuevas propuestas están intentando romper esa inercia con una promesa distinta: dejar de vender solo conectividad y empezar a empaquetar servicios que atiendan problemas reales. Ese es el caso de Mujer Móvil, un OMV con perspectiva de género que busca posicionarse como una plataforma integral de bienestar.
“Nosotros ya llevamos seis años en el mercado de operadores móviles virtuales”, explica Rocío Villanueva, CEO de Mujer Móvil quien detalla que la iniciativa surge tras una primera marca enfocada en zonas rurales. “Encontramos que aunque llevábamos conectividad, la gente seguía sin acceso a servicios básicos como médico o atención psicológica”, señala.
En comunidades rurales, donde inicialmente operaban, detectaron que el acceso a internet no se traducía automáticamente en bienestar. “Si ya tienen conectividad, ¿cómo podemos sumar bancarización y servicios de salud?”, recuerda Villanueva sobre el momento en que comenzó a gestarse el concepto.
Esa lógica evolucionó al regresar a entornos urbanos, donde competir con operadores tradicionales implicaba algo más que ofrecer datos móviles. “Querer traernos usuarios en zonas urbanas, donde Telcel lleva toda la vida, se vuelve sumamente complicado”, reconoce.
La respuesta fue crear un modelo híbrido un OMV que integra servicios médicos, psicológicos, nutricionales y financieros en una sola recarga. A través de alianzas con fintech como Finus y proveedores de salud como VRIM, la compañía ofrece cuentas bancarias sin comisiones y consultas ilimitadas durante el periodo de recarga.
“Lo que hicimos fue cubrir el costo de los servicios médicos y entregarlos empaquetados. El usuario recarga y ya tiene acceso ilimitado durante 30 días”, explica Villanueva.
Un mercado con brechas aún vigentes
En México, la inclusión financiera y el acceso a servicios de salud siguen siendo retos importantes, datos de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) muestran que una proporción relevante de mujeres aún no cuenta con productos bancarios formales, especialmente aquellas dedicadas al hogar o al comercio informal.
Villanueva asegura “Hay un 37% de mujeres en zonas urbanas que no cuentan con una cuenta bancaria”. Este dato refleja una oportunidad para modelos que integren conectividad con servicios financieros básicos.
En paralelo, el mercado de telecomunicaciones en México también vive una transformación datos del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), los OMV han crecido en participación en los últimos años, impulsados por la infraestructura mayorista de Altán Redes, que permite a nuevos jugadores ofrecer servicios sin desplegar red propia.
Mujer Móvil opera precisamente sobre la red de Altán, un actor clave en la expansión de los OMV en México. Esta red mayorista, basada en tecnología LTE, ha permitido democratizar el acceso al mercado telecom.
“La red de Altán mejora día a día. Nosotros estamos pendientes de las mejoras y reportamos incidencias para optimizar el servicio”, explica Villanueva. Aunque reconoce que operadores tradicionales aún tienen ventajas en cobertura, destaca avances en calidad, especialmente en llamadas VoLTE en alta definición.
Este modelo permite que propuestas como Mujer Móvil se concentren en la capa de servicios y experiencia del usuario, más que en la infraestructura.
De 3,500 usuarias a una meta ambiciosa en 2026
A un año de su lanzamiento comercial, Mujer Móvil suma alrededor de 3,500 usuarias, principalmente en zonas urbanas, sin embargo, la meta es alcanzar 20,000 usuarias para finales de 2026.
El crecimiento se apoya en un modelo de embajadoras, donde las propias usuarias recomiendan el servicio. “Cuando la recomendación viene de alguien que ya lo usa, genera mucha más lealtad”, asegura Villanueva.
Este enfoque también amplió el perfil de usuarias. Aunque inicialmente el rango estaba entre los 30 y 40 años, hoy el servicio abarca desde jóvenes universitarias hasta mujeres mayores de 50 años. Incluso, un 15% de los usuarios son hombres, lo que confirma que el valor del modelo trasciende el enfoque de género.
Aunque uno de los mayores retos es cultural porque en México, la telemedicina aún enfrenta barreras de adopción, pese a su crecimiento tras la pandemia. “Hay muchas herramientas disponibles, pero aún hay usuarios que no las utilizan”, reconoce Villanueva.
Para contrarrestar esto, el modelo apuesta por la integración total. No se trata de descargar múltiples apps, sino de tener todo en un solo ecosistema: conectividad, salud, banca y seguridad.
En este último punto, destaca una función clave: la geolocalización con botón de pánico. El sistema permite enviar alertas vía SMS con la última ubicación registrada, lo que podría ser crucial en contextos de inseguridad.
“Si no llegas a tu destino, se envía un mensaje con tu última ubicación. Eso nos da un punto de partida en caso de desaparición”, explica Villanueva, quien incluso adelanta conversaciones con autoridades para integrar el sistema con centros de control como el C5.
Paradójicamente, la mayor innovación también es su principal desafío. “El proyecto es tan completo que la gente no alcanza a distinguir bien qué es”, admite Villanueva.
A diferencia de otros OMV que compiten por precio, Mujer Móvil busca redefinir la categoría. No es solo telefonía, ni solo fintech, ni solo salud digital. Es todo al mismo tiempo.
“Queremos que la gente piense en nosotros como un operador móvil, pero que la conectividad pase a segundo plano. Eso ya está dado”, afirma.
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