Blue Monday en México: por qué 1 de cada 5 mexicanos recurre a la IA cuando se siente triste

El Blue Monday, asociado al “día más triste del año”, no tiene respaldo científico, pero continúa influyendo en la conversación digital y emocional cada enero.
El Blue Monday, asociado al “día más triste del año”, no tiene respaldo científico, pero continúa influyendo en la conversación digital y emocional cada enero.
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Cada enero, el llamado Blue Monday vuelve a posicionarse en la conversación pública como el supuesto día más triste del año. Aunque el concepto carece de sustento científico y tiene su origen en una campaña publicitaria, su impacto social y digital es medible. En México, la etiqueta funciona como un catalizador de búsquedas, interacciones en redes sociales y, cada vez más, de conversaciones privadas mediadas por tecnología.

De acuerdo con un reporte de Kaspersky, 21% de los mexicanos que utilizan herramientas de inteligencia artificial afirma recurrir a chatbots cuando se siente triste o emocionalmente decaído, un dato que refleja un cambio en el uso de estas plataformas. Lo que antes se limitaba a consultas técnicas o productivas ahora se extiende al terreno emocional, en un contexto donde el acceso a atención psicológica sigue siendo desigual y el estigma en torno a la salud mental persiste.

¿Por qué el Blue Monday le pega a los mexicanos?

La Asociación Psicoanalítica Mexicana (APM) ofrece una lectura que ayuda a entender por qué enero suele sentirse particularmente pesado en el país. No se trata de una fecha específica, sino de una acumulación de factores: presión económica después de las fiestas decembrinas, ajustes abruptos de rutina, regreso al trabajo y a la escuela, cansancio físico y el balance emocional de metas no cumplidas.

En México, el acceso a atención psicológica sigue siendo desigual, especialmente fuera de las grandes ciudades. Además, persisten resistencias culturales para hablar abiertamente de salud mental. Para muchas personas, reconocer tristeza, ansiedad o agotamiento sigue asociado a debilidad o a un problema que debe resolverse en privado.

En ese vacío, la tecnología aparece como una alternativa silenciosa. No pide explicaciones, no juzga y está disponible a cualquier hora. El Blue Monday, más que causar tristeza, visibiliza esa necesidad de contención que ya existía.

En la vida cotidiana, el uso emocional de la inteligencia artificial se traduce en conversaciones íntimas. La IA dejó de ser solo una herramienta para resolver tareas o generar textos y comenzó a operar como un espacio donde se procesan emociones, se verbaliza el cansancio y se busca acompañamiento inmediato.

La interfaz conversacional juega un papel clave. La respuesta es rápida, el lenguaje suele ser empático y la interacción se percibe como libre de juicio. Para alguien que no se siente cómodo hablando con su entorno cercano, el chatbot se convierte en una válvula de escape momentánea.

La APM subraya que este tipo de recursos pueden servir como primer paso para reconocer el malestar, pero no deben confundirse con atención terapéutica. Si la tristeza se prolonga o interfiere con la vida cotidiana, el acompañamiento profesional y las redes de apoyo siguen siendo insustituibles.

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¿Chat GPT el nuevo psicólogo? 

El atractivo de hablar con una IA durante un momento emocional también tiene una cara menos visible. Kaspersky advierte que este uso modifica la naturaleza de los datos que circulan en plataformas digitales. Ya no se trata de preguntas neutras, sino de confesiones personales, relaciones, hábitos, estados de ánimo y, en algunos casos, información identificable.

Muchas herramientas de IA operan bajo modelos comerciales y almacenan información conforme a políticas de tratamiento de datos que rara vez se leen con detalle. En la práctica, el usuario puede estar construyendo un historial sensible en plataformas que no funcionan bajo estándares de confidencialidad terapéutica.

Esto abre dos frentes de riesgo. El primero es estructural: si los datos se recopilan y conservan, pueden usarse con fines secundarios, incluso cuando estén descritos de forma legal. El segundo es de seguridad: cualquier vulnerabilidad o filtración puede exponer conversaciones con contenido íntimo. Kaspersky plantea de forma explícita el riesgo de que datos personales compartidos con chatbots queden expuestos si el sistema es vulnerado.

La inteligencia artificial puede acompañar, orientar y abrir conversaciones, pero no sustituye la escucha humana ni la evaluación profesional. Como señala la APM, el cuidado emocional no se resuelve con consignas de temporada ni con soluciones instantáneas. Implica reconocer el malestar, hablarlo en espacios adecuados y buscar ayuda cuando sea necesario.

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