Inversión en IA ética impulsa el desempeño empresarial en México, según IBM

Solo 36% de las organizaciones mexicanas utiliza herramientas esenciales para gestionar la ética en IA.
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Un nuevo estudio del IBM Institute for Business Value y el Notre Dame-IBM Tech Ethics Lab reveló que las empresas que destinan más recursos a la ética en inteligencia artificial obtienen un mejor desempeño operativo y mayor confianza de los clientes en México. La investigación sugiere que la correlación entre inversión ética y resultados de negocio es directa, medible y se está convirtiendo en un factor estratégicamente crítico ante la llegada de sistemas autónomos como los agentes de IA.

Aunque los beneficios son claros, la adopción de herramientas esenciales para gestionar la ética avanza con dificultad: sólo 36% de los ejecutivos mexicanos afirma utilizarlas, lo que deja al descubierto brechas en gobernanza corporativa, capacidades técnicas y talento especializado.

IA ética: confianza, calidad y reputación como retornos principales

De acuerdo con el informe, 53% de los líderes empresariales en México aseguró que las prácticas éticas derivadas de la IA han resultado en mayor confianza de los clientes y mejoras en la calidad del producto. En este contexto, organizaciones y directivos ven la ética no solo como un blindaje ante riesgos regulatorios o reputacionales, sino como un catalizador de valor.

El estudio ubica la confianza como el beneficio más relevante (67%), seguido del fortalecimiento reputacional (58%) y la mitigación de riesgos reputacionales (también 58%). De forma implícita, el análisis apunta a que los consumidores mexicanos están cada vez más atentos a la manera en que las compañías despliegan modelos de IA en sectores sensibles como banca, telecomunicaciones, aseguradoras, retail o salud, donde la percepción ética puede influir en decisiones de compra y lealtad.

A nivel global, el cuartil superior de inversión en IA ética registra hasta 30% más beneficios operativos atribuibles a la tecnología, en comparación con las empresas del cuartil inferior. Esta cifra, aunque global, fue utilizada para delinear el potencial mexicano: los ejecutivos del país subrayaron que invertir de forma estratégica en ética de IA también ayuda a escalar la innovación de manera sostenible, al mismo tiempo que impulsa retornos más confiables a largo plazo.

“La ética en IA es un diferenciador competitivo. Integrar la ética en la IA no solo reduce riesgos, sino que genera retornos tangibles en la rentabilidad, operación y la confianza del cliente”, afirmó  Mauricio Torres, Presidente y Director General de IBM México.

Por su parte, sólo 44% de las organizaciones mexicanas declara haber integrado la ética en su estrategia de IA y apenas 36% usa herramientas clave del ecosistema ético. En términos prácticos, esto significa que muchas empresas todavía carecen de frameworks y capacidades que les permitan operar con confianza sistemas complejos, auditables y explicables.

Agentes de IA aumentan la urgencia: nuevas reglas del juego

La autonomía acelerada de los sistemas de inteligencia artificial está redefiniendo el horizonte ético empresarial. El 64% de los ejecutivos mexicanos reconoció que necesitará replantear de forma significativa sus marcos de IA ética para mantenerse vigente conforme crece la autonomía de las soluciones inteligentes y el 71% anticipa que los agentes de IA requerirán lineamientos éticos más estrictos que los sistemas actuales.

La presión por evolucionar es inminente: 71% de los líderes entrevistados admitió que los agentes pondrán a prueba los principios éticos, ya que ejecutan decisiones, razonan, orquestan tareas y operan de forma más independiente que un software tradicional. En pocas palabras, la ética en IA dejó de ser una reflexión de segundo orden para convertirse en una exigencia para operar, innovar y competir.

“Hoy solo el 44% de las organizaciones mexicanas ha integrado la ética en su estrategia de IA, pero la llegada de los agentes hace que los marcos éticos sean cada vez más críticos para innovar de forma responsable y sostenible en el futuro”, añadió Torres.

El gasto casi se duplica, pero sin capacidades el avance se complica

Uno de los datos más prometedores del estudio es financiero: las empresas mexicanas planean duplicar el gasto destinado a prácticas éticas, pasando de 5,3% del presupuesto total de IA en 2023 a 10,7% en 2026. Aunque el mercado se prepara para casi duplicar su inversión, la falta de habilidades puede desacelerar el impacto real: 49% de los ejecutivos encuestados señala que conceptos como explicabilidad, sesgo o falta de confianza siguen siendo barreras para adoptar IA en sus organizaciones.

Un 64% reporta tensión entre los objetivos de negocio y los valores éticos, un fenómeno que se refleja especialmente en proyectos de alto crecimiento donde escalar rápido y operar responsablemente no siempre va al mismo ritmo.

Las brechas también se amplifican cuando se trata de talento. El 64% de los ejecutivos admitió tener dificultad para encontrar personal cualificado en ética de IA, 53% señaló retos para capacitar a gran escala y 60% apuntó a limitaciones de recursos financieros para escalar la inversión.

Aunque se está destinando más presupuesto, la realidad es que sin equipos especializados, herramientas de trazabilidad de datos y frameworks ágiles de gobernanza, México corre el riesgo de no materializar completamente los beneficios operativos proyectados de la IA ética en el mundo empresarial.

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