La inteligencia artificial (IA) es la tecnología de adopción más rápida en la historia de la humanidad superando los mil millones de usuarios globales en tan solo tres años. Más allá de su sofisticación técnica, su impacto radica en su capacidad de transformar sectores productivos y dinamizar el crecimiento económico, razón por la cual es considerada una “tecnología de propósito general”, comparable con los cambios que trajeron tecnologías como la electricidad o la imprenta.
Colombia se ha consolidado como uno de los países de la región con mayor avance en la adopción de esta tecnología. De acuerdo con el más reciente informe global de Difusión de Inteligencia Artificial elaborado por el Microsoft AI Economy Institute, el país es el segundo en Sudamérica en uso de herramientas de IA generativa, con un 24,5% de adopción entre la población en edad laboral durante el primer trimestre de 2026.
Este porcentaje representa un incremento de 2.5% respecto del anterior reporte. El posicionamiento del país abre una ventana estratégica para acelerar su crecimiento económico en un contexto global cada vez más impulsado por la IA.
Una alternativa para enfrentar los retos estructurales del país
Este avance cobra mayor relevancia si se considera que Colombia, al igual que otros países de América Latina, enfrenta desafíos estructurales persistentes, particularmente en materia de productividad. La región ha experimentado más de una década de un bajo rendimiento en sectores clave, lo que refuerza la necesidad de incorporar tecnologías que permitan modernizar procesos y generar mayor valor agregado.
En este escenario, la IA se proyecta como un habilitador de equidad social, eficiencia económica y modernización del Estado. En Colombia, puede contribuir de forma directa a reducir desigualdades históricas de productividad asociadas a la toma de decisiones basadas en datos, apoyar el diseño de políticas públicas mejor focalizadas, optimizar la interoperabilidad de programas sociales e impulsar la eficiencia administrativa, con impactos positivos en la analítica para la detección de pobreza multidimensional, la confianza ciudadana y la calidad de los servicios públicos.
Impacto en sectores estratégicos
Este potencial se refleja igualmente en sectores productivos y de influencia para el desarrollo del país:
- En el sector financiero, la IA puede optimizar los servicios y permitir desarrollar nuevas ofertas para mantener la competitividad e impulsar la inclusión financiera, abarcando desde la banca tradicional hasta las inversiones, los seguros, la gestión de riesgos, la tecnología financiera y los mercados de capitales.
- Para los gobiernos, la IA puede mejorar la eficiencia administrativa a través de una modernización y mejora en la calidad de los servicios. Además de fortalecer la toma de decisiones y acercar el Estado al ciudadano, beneficiando la confianza ciudadana.
- En salud, la AI permitirá garantizar aspectos como la eficiencia, el acceso y la prevención, al apoyar procesos como la optimización de la atención de pacientes, el diagnóstico clínico y el fortalecimiento de opciones como la telemedicina en regiones apartadas.
- En educación, la IA puede impulsar la personalización del aprendizaje, el desarrollo de talento y la reducción de la brecha de habilidades digitales, además de apoyar la alfabetización digital y la conectividad.
- En energía, la IA actuaría como un acelerador de la transición energética al facilitar la predicción de la demanda, la eficiencia en redes y la integración de energías renovables.
Estas aplicaciones se complementan con usos en agricultura, seguridad y gestión del riesgo digital, que consolidan su carácter transversal como herramienta para la competitividad y el desarrollo sostenible.
En la experiencia regional, existen estudios con sustento técnico que permiten dimensionar este potencial. En Chile, por ejemplo, una investigación liderada por el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA), estimó que contar con reglas más claras para el uso y análisis automatizado de datos, base para el despliegue de modelos de IA, podría impulsar un aumento de hasta 8% del PIB hacia 2030, junto con mejoras relevantes en eficiencia productiva y exportaciones. Un escenario comparable podría proyectarse en Colombia si se avanza en marcos normativos que faciliten el uso responsable de los datos y la adopción masiva de la IA.
Condiciones para acelerar su adopción y aprovechar su potencial
Materializar esta capacidad requiere avanzar en condiciones que habiliten su adopción a gran escala. Esto implica robustecer la infraestructura digital, ampliar la conectividad, consolidar capacidades de nube y construir marcos de gobernanza, ética y uso responsable que protejan los derechos fundamentales.
Asimismo, es importante invertir en el desarrollo de talento. Colombia tiene la posibilidad de robustecer su capital humano mediante la formación en habilidades digitales y técnicas especializadas, permitiendo que más personas y organizaciones participen activamente en una economía impulsada por la IA, con impacto en sectores como la salud, la educación, la agricultura y la administración pública.
“En nuestros más de 30 años en Colombia, hemos trabajado para impulsar un ecosistema que facilite la adopción de soluciones tecnológicas en distintos sectores. La experiencia histórica demuestra que toda transformación tecnológica requiere la interacción entre quienes impulsan la innovación, quienes desarrollan la infraestructura y quienes adoptan estas soluciones para resolver desafíos reales. Por eso, desde Microsoft estamos enfocados en acompañar al país y a sus industrias en la transición hacia una economía impulsada por la IA, habilitando su uso responsable y su impacto productivo”, afirmó Andrés Rengifo, director de Asuntos Corporativos para Microsoft.
De cara al futuro, el alcance de la IA estará determinado por la capacidad del país para articular esfuerzos entre gobierno, industria y sociedad civil, entendiendo que cada uno cumple un rol complementario en la construcción de una economía impulsada por esta tecnología.
Para esto, los gobiernos pueden iniciar por establecer políticas públicas que conduzcan a traducir ese potencial en acciones concretas y asegurar que estos avances respondan a las necesidades de la población; junto con la integración a alianzas regionales y organismos internacionales que los apoyen en este proceso.
Así es como esta tecnología deja de ser únicamente una herramienta técnica para consolidarse como un catalizador inmediato capaz de impulsar el desarrollo económico, fortalecer la inclusión social y contribuir al cierre de atrasos históricas, así como definir el papel de liderazgo del país en una economía global cada vez más impulsada por la IA.
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