La inteligencia artificial comienza a transformar de manera acelerada la industria audiovisual, no solo como una herramienta para generar imágenes, videos o sonidos, sino también como parte de nuevos modelos de producción capaces de experimentar con narrativas, personajes y formatos. En ese escenario, la combinación entre creatividad humana y sistemas de IA abre una etapa de exploración que todavía parece estar en sus comienzos.
Durante una entrevista en Future Talks, el programa de streaming producido por ITSitio, Adrián Garelik, Co-Founder y CEO de Gennial y Flixxo, explicó cómo trabajan con agentes de inteligencia artificial para automatizar buena parte del proceso creativo y productivo. Para el ejecutivo, el desafío no consiste en reemplazar al ser humano, sino en encontrar nuevas formas de colaboración.
“Nosotros pensamos siempre que la inteligencia artificial es una herramienta superpoderosa, que estamos recién viendo lo primero que está generando y que va a crecer muchísimo, y tiene potencial de traer mucho bien”, sostuvo Garelik. En ese sentido, destacó que, pese al discurso negativo que suele rodear a la tecnología, también puede generar nuevas oportunidades para el sector audiovisual.
Según explicó, la IA puede permitir explorar lenguajes, conflictos humanos y narrativas que hasta ahora no eran posibles. La estrategia de Gennial apunta precisamente a experimentar de manera permanente con esas posibilidades. “De nuestro lado tenemos seres humanos siempre, y tratamos de amplificarnos nosotros con la IA”, señaló.
Más de 60 agentes para automatizar la producción audiovisual
La compañía desarrolló un sistema compuesto por más de 60 agentes, cada uno con funciones específicas dentro del proceso de creación de contenidos. Algunos trabajan sobre la estructura narrativa, otros dividen las historias en capítulos, escriben diálogos, generan escenografías y personajes o seleccionan actores. También existen agentes dedicados al prompting, la iluminación, las posiciones de cámara y la publicación.
“Lo que tenemos es un mix ahora de más de 60 gentes, cada uno con rol específico que interactúa entre ellos”, explicó Garelik. El sistema también incorpora agentes que continúan trabajando después de la publicación para analizar cómo reaccionan los usuarios frente a los contenidos.
La infraestructura se apoya en distintas herramientas y modelos. Garelik contó que utilizan Claude para buena parte de los procesos, mientras que para generación de video están integrando Seedance, compañía de la que son representantes en Latinoamérica. Para imágenes recurren, según el caso, a NanoBanana o Midjourney, mientras que ElevenLabs y Suno forman parte de los recursos utilizados para audio y música.
“Es un lío hermoso”, resumió el ejecutivo al describir la combinación de modelos y herramientas que intervienen en la producción.
Un equipo de siete personas y el avance del vibe coding
Uno de los aspectos más llamativos del proyecto es que el equipo detrás de Gennial es reducido. Actualmente son siete personas y gran parte del desarrollo se realiza mediante vibe coding. Garelik destacó especialmente el caso de su socio, un ingeniero civil que comenzó a utilizar esta metodología hace aproximadamente un año y que actualmente está a cargo de una infraestructura capaz de integrar múltiples agentes.
“Sí, aparte te empieza a abrir superpoderes. Es como, de repente, tenes el superpoder de hacer un montón de cosas en el mundo digital que antes no podías, que era inimaginable”, describió.
Probar hipótesis: una nueva forma de producir contenidos
El objetivo de esta infraestructura no es únicamente producir contenido, sino utilizar la velocidad de la IA para probar hipótesis. La compañía puede crear un personaje, una propiedad intelectual o un universo narrativo y medir rápidamente la respuesta del público. El feedback obtenido vuelve al proceso de producción y permite modificar lo que se genera.
“Lo que tenemos es un contenido muy vivo, un contenido que está latiendo contra seres humanos, digamos. Probamos, vemos el feedback, modificamos, probamos de vuelta, vemos el feedback”, explicó Garelik.
Un ejemplo de esta metodología son los microdramas verticales, un formato que ganó popularidad inicialmente en China y que hoy se encuentra en expansión internacional. En lugar de producir una serie completa de 100 episodios, Gennial puede crear dos o tres capítulos, publicarlos y analizar la reacción del público. Si funciona, continúa la producción.
Cómo Gennial trabaja con las marcas
El modelo también tiene una aplicación directa para las marcas. Gennial desarrolla personajes que funcionan como embajadores y construye alrededor de ellos una narrativa propia. Uno de los casos mencionados por Garelik es Guapo, un carpincho creado para Guapaletas. El personaje cuenta con sus propias redes sociales y participa de historias vinculadas con la marca.
“Guapo vive en sus redes sociales, tiene un alcance muy fuerte, está más o menos en 4 o 5 millones de reproducciones mensuales orgánicas”, detalló.
Según Garelik, este tipo de estrategia ya muestra resultados concretos. En el caso de Guapaletas, señaló que las consultas comerciales en el sitio web se multiplicaron casi por diez, mientras que el engagement se genera de manera orgánica.
Del desarrollo tecnológico al retorno de la inversión
La monetización también llegó rápidamente para Gennial. El ejecutivo explicó que pocos meses después del inicio del proyecto ya contaban con clientes y con un canal de YouTube monetizado, Historias Infinitas, que alcanzó rápidamente los 350.000 seguidores y publicó cerca de 2.000 videos.
El modelo permitió cubrir los costos en los primeros meses, mientras que la inversión inicial estuvo principalmente vinculada con la conformación del equipo y el desarrollo de la infraestructura.
La curiosidad como diferencial frente a la IA
Pero para Garelik, el principal diferencial no está solamente en automatizar procesos. La curiosidad humana continúa siendo indispensable para descubrir qué puede surgir de estas herramientas. “La curiosidad es apertura”, afirmó.
Esa búsqueda de resultados inesperados aparece especialmente cuando utilizan agentes autónomos. Garelik relató experiencias en las que estos sistemas continuaron desarrollando proyectos sin una supervisión permanente y llegaron incluso a crear una plataforma de microdramas, incluyendo su modelo de negocio, nombre y logotipo.
En una de esas experiencias, el agente le pidió más recursos para continuar experimentando. “La creatividad es derroche”, recordó Garelik que le respondió el sistema.
El factor humano detrás de las decisiones de la inteligencia artificial
Para el ejecutivo, estas situaciones muestran que todavía existe un componente de sorpresa difícil de anticipar. Incluso relató una experiencia en Cannes en la que una indicación tan breve como “Niño ve el monstruo en su madre” terminó convirtiéndose en una historia sobre un niño que interpreta la depresión de su madre como un monstruo y decide acompañarla en lugar de enfrentarlo.
Garelik considera que esa capacidad de sorprender es uno de los aspectos más interesantes de la IA. Sin embargo, remarcó que detrás de esos resultados existe un importante trabajo humano de experimentación, programación y construcción de estructuras narrativas.
En ese sentido, planteó que la relación entre personas y modelos todavía se encuentra en una etapa de aprendizaje mutuo. “Hoy el ser humano está alimentando a la IA”, afirmó. Y agregó que los usuarios también participan de ese proceso cada vez que utilizan herramientas de inteligencia artificial.
El futuro audiovisual será híbrido
El futuro, según su visión, será probablemente híbrido. En las producciones audiovisuales que están desarrollando, por ejemplo, utilizan actuaciones humanas para capturar gestualidad y emociones, mientras que la apariencia final del personaje puede ser completamente generada por IA.
“Entonces, hoy me parece que lo que está funcionando muy bien es ese híbrido donde hay un actor ejecutando toda la parte emocional del contenido”, explicó.
Para Garelik, la evolución de estas tecnologías recién comienza. La posibilidad de combinar agentes, automatización, creatividad y participación humana está modificando las reglas de producción y también la forma de experimentar con nuevas ideas.
“La inteligencia artificial llegó para hacer un cambio muy profundo en la sociedad, en la forma en que trabajamos, en la forma en que interactuamos. Llegó para quedarse y va a ser una revolución muy grande. Y creo que todos debemos meternos en esas herramientas”
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