Las empresas pueden anticipar la falla de una máquina y medir la calidad del aire. Sin embargo, todavía tienen dificultades para responder una pregunta: ¿en qué condiciones se encuentran las personas que sostienen esas operaciones?
Durante Future Talks, Martín Méndez, CEO de Wizor, explicó cómo la compañía utiliza inteligencia artificial, sensores y análisis predictivo para evaluar el riesgo humano.
“Hoy se mide todo, pero el riesgo humano o las condiciones de cómo estoy yo trabajando no se mide, y como no se mide, no se puede predecir”, afirmó.
Qué es una evaluación 360° del bienestar laboral
Wizor define su solución como una evaluación 360° porque analiza la salud física, la salud mental, la ergonomía y el ambiente laboral.
“Nos fijamos no solamente en el bienestar de la persona, sino en establecer cuáles son las fuentes principales de que esa persona no esté bien y no pueda cumplir bien su trabajo”, explicó.
Una iluminación deficiente, el ruido, una mala postura o una enfermedad pueden reducir la concentración.
Para Méndez, la productividad no debe ser el único indicador. “La productividad es una consecuencia del bienestar de la persona”, sostuvo.
“Si yo tengo algo que me molesta, como un nivel de iluminación o un ruido, no me va a dejar concentrarme tanto, con lo cual voy a ser menos productivo”, agregó.
Wizor: de mirar el pasado a anticipar el problema
El modelo tradicional de seguridad laboral suele actuar sobre hechos consumados. Una empresa registra que alguien se accidentó, desarrolló una enfermedad o comenzó a faltar. Esa información llega cuando el costo ya existe.
“Normalmente, las condiciones laborales eran como una foto del pasado. Nosotros tratamos de ver qué es lo que va a pasar”, señaló Méndez.
Con datos actuales, Wizor intenta proyectar escenarios a uno o dos años e identificar dónde podrían crecer las ausencias o qué sectores presentan mayor exposición.
El directivo remarcó que muchas compañías buscan ahorrar en materias primas o acelerar una máquina, pero dejan fuera del cálculo la rotación, las licencias y el reemplazo de personal especializado.
“Después, el ausentismo general de las personas y las renuncias llevan costos muy grandes”, advirtió.
La ansiedad frente a la inteligencia artificial
La expansión de la IA está modificando el vínculo de las personas con su empleo. Según Méndez, en los estudios realizados por Wizor, el componente psicosocial aparece entre los factores de mayor impacto.
“Hay más ansiedad, y eso se refleja en los resultados. El componente que más hemos visto que afecta es la parte psicosocial, principalmente por ansiedad”, afirmó.
Una de sus causas es la incertidumbre sobre el futuro del trabajo.
“La incertidumbre de la tecnología provoca ansiedad: saber si tengo un humanoide al lado que me va a reemplazar o si tengo una inteligencia artificial que me va a quitar el puesto de trabajo”, explicó.
La velocidad de los cambios profundiza esa sensación.
“Ahí es donde las personas se ven un poco entre la espada y la pared: ¿me va a tocar a mí ser el próximo que despidan o voy a poder resurgir a partir de un nuevo conocimiento?”, señaló.
Para el CEO, las smart companies son aquellas que empiezan a gestionar sus recursos humanos con información.
“Antes teníamos el tema de la percepción. Una persona puede estar más o menos productiva, más o menos cómoda en un lugar de trabajo. Ahora lo sabemos con datos”, aseguró.
El caso de los US$150.000 mal aprovechados
Wizor evaluó una empresa que durante 2025 había destinado más de US$150.000 a capacitación y desarrollo profesional. Sin embargo, ese módulo obtuvo el puntaje más bajo del diagnóstico.
“Nos decían: ‘Me parece que no está bien lo que están haciendo ustedes, pero revísenlo, por favor’”, recordó Méndez.
La compañía comprobó nuevamente los resultados. El inconveniente no era la falta de cursos, sino su escasa utilidad.
“Nos encontramos capacitaciones enlatadas que no servían para todos los puestos”, explicó. “Había cursos que hablaban de una herramienta específica y la gente que trabajaba en ese lugar no tenía esa herramienta”.
También aparecieron problemas de idioma y subtítulos deficientes. Una vez localizadas esas fallas, la organización redujo al año siguiente la inversión hasta aproximadamente un tercio, pero consiguió una efectividad mayor. “Lo que invirtieron en Wizor tuvo un ROI del 247%”, afirmó.
Sensores, cabinas y perros robots
Para obtener la información, Wizor combina la percepción de las personas con registros capturados por dispositivos.
“Dos personas ante el mismo riesgo no lo perciben de la misma manera”, explicó Méndez.
Una persona de 50 años con una afección cardíaca no experimentará del mismo modo el calor de un horno que un trabajador joven. Por eso, la plataforma cruza respuestas individuales con mediciones reales.
“Combinamos percepción de la persona más datos reales de dispositivos. Ahí vemos las diferencias, las divergencias y también los consensos”, detalló.
La compañía utiliza equipos instalados en escritorios, vehículos y cabinas de máquinas. También trabaja con robots cuadrúpedos equipados con sensores propios.
“Tenemos perritos que van caminando y tienen sensores que pueden detectar un montón de condiciones del ambiente laboral”, contó.
Los dispositivos registran ruido, iluminación, calidad del aire, partículas respirables, vibraciones y problemas ergonómicos.
“Esa tecnología capta los datos en tiempo real y nosotros podemos ver cómo el ambiente laboral incide en la persona”, agregó.
El riesgo silencioso del trabajo remoto
Muchas empresas entregaron computadoras y sillas para trabajar desde casa, pero no verificaron si podían utilizarse correctamente.
“Le han mandado un kit de silla económica, una computadora, un termo y alguna cosita más para que la persona esté contenta y feliz. Pero no han determinado si esa persona puede usar esos elementos en su casa”, cuestionó Méndez.
Hay trabajadores sin espacio suficiente que terminan trabajando desde el sillón o la mesa de la cocina.
Según el CEO, esta situación puede provocar lesiones por movimientos repetitivos.
“Cuando hago muchas veces un movimiento siempre igual, a la larga puedo tener alguna tendinitis. Si se complica, puedo llegar a tener un síndrome de túnel carpiano”, explicó.
Eso puede derivar en ausencias y costos para la organización. “El síntoma aparece cuando ya tenemos un problema”, advirtió.
Por qué el bienestar impacta en la rentabilidad
Las empresas que llegan a Wizor, según Méndez, suelen haber comprendido que cuidar al personal también tiene impacto económico.
“Se dieron cuenta de que tener al personal bien es productivo, que tener al personal bien hace que otros quieran venir a esta empresa”, afirmó.
El ejecutivo mencionó el caso de las maquinarias agrícolas casi autónomas.
“La persona que las maneja ya no es un simple conductor de tractor. Es una persona que tiene que saber muchas cosas y vale mucho para esa empresa”, señaló.
Por eso, retener talento exige ir más allá de premios o beneficios aislados. “Hay muchas empresas de wellbeing (bienestar laboral) que premian a la persona si tiene una vida más saludable, pero nunca van a la fuente de los problemas”, sostuvo. El diferencial está en detectar la causa, cuantificarla y predecir su costo futuro.
Del ámbito corporativo a un hábitat en Marte
La tecnología de Wizor también fue probada fuera de los entornos habituales. Méndez contó que la compañía utilizó su sistema para evaluar un hábitat en Marte durante un desafío de aplicaciones de la NASA.
“Ganamos la competencia a nivel nacional porque con nuestro sistema evaluábamos un hábitat en Marte”, relató.
“Es un espacio laboral, con otras condiciones, pero sigue siendo un espacio laboral”, resumió. “Tenemos que medir para poder mejorar”, concluyó Méndez.
La frase sintetiza el desafío. En un mercado marcado por la automatización y el aumento de la ansiedad, convertir el bienestar en información útil puede ayudar a anticipar accidentes, cuidar el talento y evitar costos que solo se vuelven visibles cuando ya es demasiado tarde.