Por Alan Mai, Especialista en ciberseguridad y CEO de Bloka.
En lo que va del 2025, Argentina se posiciona entre los diez países con mayor cantidad de credenciales robadas a nivel global, 3.04% del total mundial, mientras el ransomware escala en sofisticación, operando hoy como una verdadera mafia digital. Frente a este escenario, ya no alcanza con tener un equipo de IT interno: las empresas necesitan un MSSP (Managed Security Service Provider) para detectar, anticiparse y responder a una amenaza que ya es estructural.
La tormenta perfecta
Los últimos informes de ciberseguridad revelan un panorama preocupante:
- 1.600 millones de intentos de ciberataques en Argentina durante la primera mitad del año.
- Un país que concentra el 3.04% de todas las contraseñas robadas en el mundo, según Surfshark.
- Un tiempo promedio de 94 días en remediar una credencial expuesta, lo que deja una ventana peligrosa para que los atacantes operen sin ser detectados.

En tres meses, un intruso puede haber descargado bases de datos enteras, negociado la venta de accesos en foros clandestinos o lanzado un ataque de ransomware.
Ransomware 2025: un negocio mafioso
Lejos de ser un ataque improvisado, el ransomware se consolidó como una industria criminal global:
- Creció un 102% en víctimas en el primer trimestre de 2025, frente al mismo período del año anterior.
- Se organiza bajo el modelo de Ransomware-as-a-Service (RaaS): bandas que crean el software y lo alquilan a afiliados, compartiendo beneficios.
- Utiliza inteligencia artificial para diseñar campañas de phishing hiperrealistas y generar deepfakes que permitan extorsionar y personalizar ataques de forma quirúrgica.
Hoy un atacante no necesita ser un experto: basta con comprar un kit en la Dark Web y usar alguna IA para hacerlo todavía más creíble.

El costo real de los ataques
Más allá de la cifra del rescate, los costos ocultos después de un ciberataque son enormes:
- Interrupción del negocio: semanas de operaciones detenidas.
- Pérdida de clientes: contratos cancelados por desconfianza.
- Impacto humano: equipos paralizados, clientes sin servicio, reputación dañada.
Un estudio de Ponemon Institute indica que, en empresas que tardan más de 100 días en contener una brecha, los costos se disparan hasta un 40% más que en aquellas que lograron descubrirlo antes.

Impacto regulatorio: la lupa sobre los directorios
En paralelo, las regulaciones se vuelven más estrictas:
- La Ley de Protección de Datos Personales en Argentina ya contempla sanciones significativas ante filtraciones.
- Sectores como banca y salud tienen regulaciones específicas de seguridad y confidencialidad.
- A nivel global, el GDPR europeo o la CCPA en EE.UU. funcionan como referencia y marcan una tendencia: la responsabilidad ya no recae solo en el área técnica, sino en los directorios.
Esto significa que un incidente mal gestionado no solo implica pérdidas operativas, sino también consecuencias legales y reputacionales para las máximas autoridades de la empresa.

Un caso posible: credenciales expuestas en un repositorio
Imaginemos un escenario realista:
- Un desarrollador deja por error un repositorio de código abierto con credenciales embebidas.
- En cuestión de días, esas credenciales son detectadas y publicadas en foros clandestinos.
- La empresa tarda 90 días en darse cuenta. Para entonces, los atacantes ya han extraído datos de clientes y negociado accesos con terceros.
- El incidente deriva en pérdida de confianza de clientes clave, sanciones regulatorias y costos de remediación muy por encima del rescate inicial.
El error humano es inevitable. Lo crítico es cuánto tarda la empresa en detectarlo y responder.

“Tener IT” no es tener ciberseguridad
Un error frecuente de los directivos es pensar que tener un área de sistemas equivale a estar protegidos. Pero:
- Los equipos de IT están enfocados en mantener los sistemas funcionando, no en cazar amenazas invisibles.
- La seguridad requiere procesos y herramientas diferentes a las del soporte técnico.
- Las amenazas evolucionan a diario: lo que funcionaba ayer puede quedar obsoleto mañana.
Por eso, la ciberseguridad hoy exige:
- Monitoreo continuo 24×7 de credenciales, dominios y accesos expuestos.
- Respuesta inmediata para contener incidentes y reducir el impacto.
- Inteligencia de amenazas para anticipar movimientos de atacantes, no solo reaccionar.

El valor estratégico de un MSSP
Un MSSP (Managed Security Service Provider) es un socio externo que aporta lo que pocas empresas pueden sostener internamente:
- Visibilidad completa de la superficie de ataque, incluyendo credenciales filtradas, servidores expuestos y subdominios olvidados.
- Defensa activa contra ransomware y phishing basados en IA, con monitoreo en tiempo real.
- Planes de remediación inmediatos, que reducen el dwell time de meses a horas.
- Cumplimiento normativo continuo, fundamental en un contexto de regulaciones crecientes.
En la práctica, un MSSP se convierte en un socio estratégico: no solo protege datos y sistemas, sino también la continuidad operativa y la confianza de clientes e inversores.

El ransomware dejó de ser un problema técnico para transformarse en un riesgo de negocio. Lo que está en juego es mucho más que un conjunto de servidores: son clientes, reputación y continuidad operativa.
El panorama de 2025 no deja lugar a dudas:
- Los atacantes se profesionalizaron.
- El ransomware es estructural.
- La filtración de credenciales es una constante.
La pregunta ya no es si tu empresa será atacada, sino cuándo y cuánto vas a tardar en detectarlo.
Frente a este escenario, contar con un MSSP no es un lujo, sino un paso indispensable para garantizar la resiliencia de la organización. La diferencia entre una empresa vulnerable y una capaz de crecer incluso en medio de la tormenta digital está en la velocidad de reacción.
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