La carrera por adoptar inteligencia artificial en las empresas ya no gira únicamente en torno a modelos conversacionales. Hoy, el verdadero cambio está en la llamada “IA agencial”: sistemas capaces de ejecutar tareas de forma autónoma, tomar decisiones y operar procesos completos sin intervención humana directa. En este contexto, Palo Alto Networks anunció el lanzamiento de Prisma AIRS 3.0, una plataforma diseñada para proteger este nuevo paradigma tecnológico.
Desde Santa Clara, la compañía presentó esta actualización como una evolución necesaria ante los riesgos emergentes que implica pasar de una “IA que habla” a una “IA que actúa”. Y es que, mientras muchas organizaciones aún se enfocan en supervisar lo que los modelos responden, el verdadero desafío está en controlar lo que hacen.
La adopción de inteligencia artificial en el entorno empresarial creció de forma acelerada, de acuerdo con reportes recientes de la industria, más del 70% de las empresas globales ya utilizan algún tipo de IA en sus operaciones, mientras que el uso de agentes autónomos comienza a escalar en sectores como finanzas, retail, manufactura y tecnología.
Sin embargo, este avance también abre nuevas superficies de ataque. La llamada “shadow AI” o IA en la sombra herramientas implementadas sin control del área de TI, así como identidades de agentes no gestionadas, se han convertido en riesgos críticos.
Anand Oswal, vicepresidente ejecutivo de IA y seguridad de redes de la compañía, comentó que “La IA con agentes representa un gran avance que va más allá de la simple conversación para alcanzar una acción autónoma que redefinirá la productividad. Sin embargo, este cambio […] introduce nuevos riesgos, que van desde identidades de agentes no gestionadas hasta comportamientos impredecibles en tiempo de ejecución”.
Prisma AIRS 3.0: visibilidad y control de extremo a extremo
Frente a este panorama, Prisma AIRS 3.0 busca cerrar la brecha entre observación y control. La plataforma propone un enfoque integral que cubre todo el ciclo de vida de la IA agencial: desde el descubrimiento de agentes hasta su monitoreo en tiempo real.
Uno de los principales diferenciales es su capacidad para identificar agentes de IA en cualquier entorno. Esto incluye nubes públicas, plataformas SaaS e incluso dispositivos locales, donde muchas herramientas tradicionales no tienen visibilidad. En un entorno empresarial cada vez más distribuido, esta capacidad resulta clave.
Además, la plataforma introduce mecanismos de evaluación continua de riesgos. A través de herramientas como el mapeo de arquitectura de agentes y simulaciones de ataques (AI Red Teaming), las organizaciones pueden detectar vulnerabilidades antes de que se conviertan en incidentes reales.
De forma indirecta, la compañía señala que este tipo de capacidades responde a una necesidad creciente en el mercado: dejar atrás soluciones fragmentadas que no logran cubrir la complejidad de los ecosistemas de IA actuales.
Seguridad en tiempo real para una nueva generación de aplicaciones
Otro de los pilares de Prisma AIRS 3.0 es la protección en tiempo real. Con herramientas como AI Agent Gateway, la plataforma introduce un plano de control centralizado que permite aplicar políticas de seguridad, gobernanza e identidad sobre los agentes autónomos.
Esto es particularmente relevante en un contexto donde las empresas están comenzando a desplegar agentes para tareas críticas, como desarrollo de software, atención al cliente automatizada o gestión de operaciones. En estos casos, cualquier vulnerabilidad puede escalar rápidamente.
Además, la integración futura de capacidades como Agentic Endpoint Security apunta a fortalecer la protección en dispositivos finales, un punto históricamente vulnerable en las arquitecturas de TI.
Firmas como Gartner han anticipado que, para 2027, más del 60% de las organizaciones dependerán de soluciones de seguridad diseñadas específicamente para IA y automatización. Esto incluye no solo protección de datos, sino también control de identidades digitales no humanas, como los agentes autónomos.
En mercados como México y América Latina, donde la transformación digital avanza a gran velocidad impulsada por fenómenos como el nearshoring, este tipo de soluciones cobra aún más relevancia. Las empresas no solo buscan eficiencia, sino también resiliencia frente a amenazas cada vez más sofisticadas.
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