La volatilidad del supply chain sigue afectando al canal tecnológico

Memorias y almacenamiento registran alzas de doble dígito, afectando proyectos de infraestructura, PCs y soluciones empresariales.
La volatilidad del supply chain reduce el margen de error para revendedores e integradores
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El canal de distribución de tecnología en México comenzó 2026 con una sensación poco habitual de estar avanzando en terreno inestable. No se trata únicamente de un ajuste cíclico ni de un enfriamiento temporal del mercado, sino de una convergencia de riesgos operativos que están obligando a mayoristas, integradores y revendedores a replantear cómo compran, cómo venden y, sobre todo, cómo financian su operación.

Tras un 2025 que cerró con signos de desaceleración y márgenes cada vez más delgados, el nuevo año arranca marcado por tres tensiones simultáneas: incrementos de precios en componentes clave, una cadena de suministro que sigue siendo impredecible y una presión creciente sobre el capital de trabajo.

Durante la primera edición regional del Congreso IA de Team, Pamela González, Directora de Canales de HPE, presentó la visión de la compañía para liberar la inteligencia de las empresas mediante innovación, colaboración con socios y análisis de datos.

Un mercado que ya no absorbe los aumentos de precio

Uno de los primeros choques para el canal en este inicio de 2026 es el alza acelerada en precios de memorias y soluciones de almacenamiento, dos piezas críticas para casi cualquier proyecto tecnológico. A diferencia de otros años, cuando los ajustes eran graduales y relativamente absorbibles, los incrementos actuales están rompiendo supuestos básicos de planeación comercial.

Estimaciones de la industria para 2026 apuntan a aumentos de doble dígito en componentes estratégicos, impulsados por una combinación de mayor demanda global, reconfiguración de líneas de producción y una competencia más agresiva por capacidad instalada. En América Latina, donde el canal suele operar con márgenes más estrechos que en mercados maduros, el impacto es inmediato.

Moisés Avelar, CEO de Grupo CVA, describe este arranque de año como uno de los más complejos que ha enfrentado la industria en términos de costos. “Estamos viendo subidas de precios que, honestamente, nunca habíamos visto, o muy rara vez”, señaló durante la entrega de los premios FM, al referirse al comportamiento del mercado en las primeras semanas de 2026.

Supply chain: menos crisis visible, más complejidad operativa

Aunque la narrativa de escasez extrema quedó atrás, la cadena de suministro en 2026 dista mucho de ser estable. La disponibilidad de producto sigue siendo irregular y los tiempos de entrega continúan sujetos a variaciones difíciles de anticipar, especialmente en infraestructura empresarial y soluciones de alto valor.

De acuerdo con proyecciones del sector tecnológico, los retrasos logísticos en América Latina siguen siendo entre 15% y 20% más largos que en Estados Unidos o Europa, una diferencia que obliga al canal a operar con inventarios más finos y compromisos mucho más cuidadosos.

Para los partners, esto significa que cualquier error de cálculo un pedido tardío, una promesa de entrega optimista o una mala lectura del mercado puede traducirse en sobrecostos o pérdida de credibilidad frente al cliente.

Vamos a controlar lo que podemos controlar. Lo que no podemos controlar, hay que entender cómo lo manejamos”, apuntó Avelar, en referencia a la necesidad de asumir que la volatilidad ya no es una excepción, sino una condición permanente del negocio.

Si los precios y el supply representan el frente visible del problema, el capital de trabajo es el desafío silencioso que condiciona todo lo demás. En 2026, financiar la operación se ha vuelto tan estratégico como cerrar ventas.

Con costos al alza y ciclos de cobro que siguen extendiéndose, muchos revendedores e integradores enfrentan un dilema: tienen demanda, pero no siempre la liquidez necesaria para ejecutarla. Según estimaciones del sector financiero, más de la mitad de las empresas del canal TI en México dependen de esquemas de crédito para sostener proyectos medianos y grandes.

“El working capital no es que esté abundante en el país”, reconoció Avelar. “Cuando nos sentamos con los partners, todos están preguntando cómo pueden apalancarse en funciones financieras”.

En este contexto, el papel del mayorista evoluciona. Ya no se trata solo de surtir producto, sino de habilitar el negocio mediante esquemas financieros que permitan absorber picos de costo, diferir pagos y mantener la operación activa. Grupo CVA, por ejemplo, apuesta por fortalecer su oferta financiera a través de alianzas con más de 10 instituciones, como una forma de sostener al canal en un año especialmente retador.

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