La expansión de la inteligencia artificial está encontrando un límite que no está en los chips ni en los modelos: la electricidad disponible para hacer funcionar los centros de datos. En Estados Unidos, el crecimiento acelerado de la infraestructura para IA está elevando la demanda de energía a un ritmo que comienza a superar la capacidad de conexión de la red eléctrica.
El problema abraca sobre la disponibilidad de energía puede convertirse en uno de los factores que definan dónde se construirán los próximos data centers en Norteamérica, junto con la conectividad, los terrenos, el agua, los permisos y la cercanía con los grandes mercados.
Un análisis reciente de Morgan Stanley elevó a 33 GW el déficit de acceso a energía para los centros de datos estadounidenses hacia 2028, después de considerar soluciones como generación eléctrica en sitio. La estimación parte de una demanda creciente impulsada principalmente por los nuevos sistemas de IA y por servidores cada vez más intensivos en energía.
De acuerdo con información reportada por Financial Times, las estimaciones más recientes apuntan a una brecha de capacidad equivalente al consumo eléctrico de seis ciudades de Nueva York, con la posibilidad de que el déficit sea todavía mayor si no se incorporan nuevas fuentes de generación y mecanismos para acelerar el acceso a la red.
La presión también aparece en las proyecciones oficiales. El Departamento de Energía de Estados Unidos estima que los centros de datos podrían representar 11.8% del consumo eléctrico nacional en 2030, frente a alrededor de 4.4% registrado en 2023. En un escenario de mayor crecimiento, la proporción podría llegar hasta 15.3%.
Esto significa que construir un data center ya no consiste simplemente en encontrar un terreno, levantar un edificio e instalar servidores. El acceso a electricidad se está convirtiendo en una condición previa para determinar si un proyecto puede operar.
La IA está cambiando el tamaño de los centros de datos
Los servidores destinados a IA utilizan grandes cantidades de aceleradores y sistemas especializados que necesitan energía tanto para procesamiento como para memoria, redes y refrigeración. Morgan Stanley señala que los nuevos sistemas de cómputo están elevando las necesidades energéticas por rack, lo que modifica las estimaciones anteriores sobre cuánta electricidad necesitarán los próximos centros de datos.
La paradoja es que incluso cuando los chips son más eficientes individualmente, la industria puede terminar consumiendo más electricidad porque también aumenta la cantidad de cómputo que se ejecuta. Es decir, una mejora en eficiencia no necesariamente reduce el consumo total cuando la demanda de IA crece rápidamente.
La Administración de Información Energética de Estados Unidos también identifica a los centros de datos como uno de los principales motores del crecimiento reciente de la demanda eléctrica estadounidense. Entre 2020 y 2025, el consumo de electricidad del país creció alrededor de 1.7% anual, después de haber aumentado apenas 0.1% por año entre 2005 y 2019.
Para los operadores de centros de datos, una ubicación puede ser atractiva si reúne energía disponible, capacidad de interconexión, fibra óptica, agua, infraestructura industrial y permisos. Morgan Stanley identifica precisamente la disponibilidad de energía, los tiempos de interconexión, el suministro de equipos y los permisos como algunos de los principales obstáculos para desplegar nueva infraestructura digital.
En Estados Unidos, la Comisión Federal Reguladora de Energía (FERC) ordenó en junio de 2026 a los seis operadores regionales de red justificar o reformar las reglas utilizadas para conectar grandes consumidores de electricidad, incluidos los centros de datos. El objetivo es acelerar estas conexiones sin trasladar de manera desproporcionada los costos a otros usuarios.
Esto también explica por qué algunas empresas están explorando generación eléctrica en sitio, almacenamiento, microredes y acuerdos con centrales existentes. El Departamento de Energía reconoce que los tiempos para ampliar la red y conectar grandes cargas se están convirtiendo en un obstáculo para el despliegue de centros de datos.
México entra en la conversación
La situación estadounidense también ofrece una lectura para México. Si los grandes hyperscalers tienen dificultades para conseguir capacidad eléctrica en mercados maduros, los lugares que puedan combinar energía, conectividad y terrenos disponibles adquieren mayor relevancia para nuevos proyectos.
Querétaro es uno de los casos más claros. De acuerdo con CBRE, el mercado de centros de datos del estado alcanzó 298.2 MW de inventario en el primer trimestre de 2026, con un crecimiento interanual de 450.2%. La consultora señala además que la entidad se beneficia de su posición dentro del corredor industrial mexicano y de su proximidad con rutas de fibra que conectan con Norteamérica.
Pero el crecimiento también está revelando el mismo desafío que aparece en Estados Unidos. En septiembre de 2026, Xataka México reportó que algunos centros de datos en Querétaro llevan hasta dos años esperando las condiciones necesarias para conectarse a la red eléctrica. El caso muestra que tener terreno y capital para construir un proyecto no garantiza que exista capacidad eléctrica disponible para ponerlo en operación.
Guanajuato y Nuevo León también buscan fortalecer su infraestructura
Guanajuato está desarrollando infraestructura para atraer proyectos de alta demanda tecnológica. El gobierno estatal informó en septiembre que existen dos centros de datos en operación y uno en desarrollo, con inversiones conjuntas por 630 millones de dólares y alrededor de 200 empleos directos.
Además, una nueva subestación eléctrica de 60 MVA en San Miguel de Allende busca reforzar la infraestructura necesaria para proyectos tecnológicos.
Nuevo León, por su parte, anunció en agosto una inversión conjunta de 10 mil millones de pesos con la Federación para fortalecer infraestructura de transmisión y distribución eléctrica. El proyecto contempla 8 mil 884 millones de pesos de inversión federal a través de CFE y mil millones aportados por el estado.
Estos movimientos muestran que la competencia por atraer infraestructura digital también puede convertirse en una competencia por infraestructura energética.Si bien, la expansión de los centros de datos está haciendo que la energía pase de ser un requisito operativo a convertirse en un factor estratégico para la economía digital.
Estados Unidos ya está enfrentando la tensión entre la velocidad con la que crece la IA y el tiempo que requiere construir centrales eléctricas, líneas de transmisión y conexiones a la red. México puede enfrentar una dinámica similar conforme aumente la demanda de infraestructura digital, manufactura avanzada y servicios asociados con inteligencia artificial.
Por eso, para Querétaro, Guanajuato, Nuevo León y otros polos industriales mexicanos, el atractivo para los desarrolladores de data centers no dependerá únicamente de cuántos terrenos estén disponibles. La pregunta será cuánta energía puede llegar realmente a esos terrenos, en cuánto tiempo y con qué nivel de confiabilidad.
Preguntas frecuentes
¿Por qué Estados Unidos tiene un déficit de electricidad para centros de datos?
El crecimiento de la inteligencia artificial está aumentando rápidamente la demanda eléctrica de los centros de datos, mientras que la construcción de generación, transmisión e interconexiones requiere más tiempo. Morgan Stanley calcula un déficit de acceso a energía de 33 GW hacia 2028 bajo su estimación actual.
¿Qué estados de México están ganando relevancia para los centros de datos?
Querétaro destaca por su crecimiento de infraestructura digital y conectividad con Norteamérica. Guanajuato y Nuevo León también están fortaleciendo infraestructura eléctrica y tecnológica para atender nuevos proyectos de alta demanda.
¿Qué necesitan los centros de datos además de un terreno?
Necesitan acceso confiable a electricidad, capacidad de interconexión, conectividad de fibra, sistemas de refrigeración, agua o alternativas para enfriamiento, permisos e infraestructura suficiente para operar de manera continua. En 2026, la disponibilidad de energía se está convirtiendo en uno de los principales factores para decidir dónde construirlos.