El Super Bowl LX, programado para el 8 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, ya no es solo un partido de fútbol americano con millones de ojos sobre el marcador. Este año, el evento más visto de la televisión con proyecciones de más de 150 millones de espectadores globales y espacios publicitarios que alcanzan hasta 10 millones de dólares por 30 segundos de publicidad se posiciona también como una vitrina tecnológica al nivel de las ferias de innovación.
Y no es exageración decirlo, desde la infraestructura del estadio hasta la forma en la que se capta cada jugada y se involucra al público, la tecnología está en el centro de este espectáculo global.
Si alguna vez te preguntaste cómo es la experiencia digital in situ en un Super Bowl, la respuesta está en inversiones que parecen estar diseñadas más para una ciudad inteligente que para un evento deportivo. En el Levi’s Stadium, se han desplegado millas de cable de fibra óptica, casi 1,500 routers Wi-Fi 7 y una infraestructura de red robusta para sostener la avalancha de datos que generarán más de 35 terabytes subidos por los aficionados durante el juego.
Si estás en tu casa tienes problemas viendo un video 4K sin interrupciones, imagina lo que significa soportar simultáneamente decenas de miles de dispositivos conectados, cada uno subiendo e interactuando con contenido en tiempo real. Y todo esto sin que se vulneren los sistemas ante ataques potenciales lanzados por IA maliciosa, un riesgo que los organizadores han tomado muy en serio con centros de comando dedicados exclusivamente a la ciberseguridad del evento.

Sony, cámaras y sensores: el ojo que mide todo
Quizá la parte más visible (y emocionante para quienes amamos los datos) sea la tecnología de captura de imagen y análisis del juego. Para el Super Bowl LX, Sony escaló su participación con un ecosistema tecnológico
Imagina más de 175 cámaras Sony distribuidas por todo el campo, algunas especializadas en distintas funciones, desde capturar cada jugada con claridad cinematográfica hasta alimentar sistemas de replay y análisis en tiempo real.
Entre lo más destacado están:
- El debut de los Sony NFL Coach’s Headsets, una versión especializada para comunicación estratégica en medio de la intensidad del juego, optimizada para eliminar ruido y mejorar la claridad entre entrenadores y staff.
- El uso de Hawk-Eye, un sistema avanzado de medición virtual que por primera vez se emplea en un Super Bowl para determinar la línea de gain (ese momento tan tenso donde se decide si el equipo avanzó lo suficiente). Este sistema reemplaza en muchos casos al tradicional chain gang y ofrece datos consistentes y visualmente precisos para análisis y repeticiones,
- La innovación SkeleTRACK, que combina sensores ópticos y RFID para rastrear 29 puntos del cuerpo de cada jugador y el balón en 3D. Sí, esto significa que cada movimiento, cada aceleración y cada giro del balón puede ser analizado como si estuvieras viendo una película de ciencia deportiva.
Más allá de los gráficos y 4K HDR, una de las apuestas más audaces de esta edición es el uso de tecnología inclusiva para fans ciegos o con baja visión. Una startup llamada OneCourt, en colaboración con la NFL, desarrolló un dispositivo táctil que vibra según el movimiento del balón y transmite audio en tiempo real, permitiendo que espectadores con discapacidad visual puedan sentir el juego de manera más directa.
Por si todo lo anterior no bastara, la experiencia del Super Bowl ya no está confinada al estadio o a la pantalla de TV tradicional. En países como México, se estima que más del 70% de los fans usan una “segunda pantalla” —celular o tablet— durante el partido, interactuando con trívias en vivo, estadísticas personalizadas y dinámicas sincronizadas con el marcador en tiempo real.









