Es un gran avance en el rubro de la electrónica “orgánica”, logrado por investigadores del Laboratorio de Electrónica de la Universidad de Linköping. Una planta de rosas modificada genera componentes clave de los circuitos electrónicos. Esto abre una enorme gama de posibilidades de ideas de negocios.
Con la ayuda de los canales internos de los tallos que distribuyen el agua y los nutrientes en las plantas, investigadores del Laboratorio de Electrónica Orgánica de la Universidad de Linköping (Suecia) han desarrollado los componentes clave necesarios para armar circuitos electrónicos usando una rosa.
En un artículo que publican en la revista especializada Science Advances, los científicos, dirigidos por el doctor Magnus Berggren, muestran cómo las rosas pueden producir tanto circuitos electrónicos analógicos como digitales que -a largo plazo- podrían ser utilizados, por ejemplo, para regular la fisiología de la planta.

En la electrónica tradicional, lo que se envía y procesa las señales electrónicas (electrones), mientras que las plantas transportan y manipulan iones y hormonas de crecimiento. En la electrónica orgánica, que se desarrolla a base de polímeros semiconductores, tanto los iones como los electrones pueden servir como portadores de señal.
¿Esto para qué sirve? Simple: ayuda a combinar señales eléctricas con las señales de la propia planta y a traducir las señales de la planta en señales electrónicas corrientes. Esto abre una amplia gama de posibilidades, como la de poder utilizar la energía de la fotosíntesis para alimentar una célula de combustible o la de poder registrar y regular el crecimiento y otras funciones internas de las plantas.
“Hasta ahora, no hemos tenido buenas herramientas para medir la concentración de varias moléculas en las plantas vivas. Ahora, podremos influir en la concentración de diversas sustancias vegetales, que regulan el crecimiento y el desarrollo de las plantas”, asegura Ove Nilsson, coautor del artículo de Science Avance.
En cuanto a extraer y aprovechar la energía que producen las plantas, investigadores de la Universidad de Georgia (EEUU) ya lo consiguieron en 2013, en concreto manipulando unas células vegetales llamadas tilacoides, responsables de la captura y el almacenamiento de la energía de la luz solar.
En este caso, las tilacoides fueron inmovilizadas en un soporte especialmente diseñado con nanotubos de carbono que actuaban como un conductor eléctrico, capturando los electrones liberados por el material vegetal y enviándolos por un cable. Con este método, el equipo logró niveles de corriente eléctrica suficientes como para alimentar pequeños dispositivos.
En su estudio, los investigadores de la Universidad de Linköping usaron el polímero PEDOT-S, que es soluble en agua. Cuando este polímero es absorbido por una rosa, se convierte en un hidrogel que forma una película delgada a lo largo del canal a través del cual la flor absorbe agua y nutrientes.
Con este hidrogel, las plantas generaron segmentos de diez centímetros y de 50 centímetros de espesor de membranas del polímero conductor. Colocando un electrodo en cada extremo de dicha membrana y una puerta en el centro, los científicos lograron crear un transistor analógico dentro de las plantas. Según ellos “es un transistor completamente funcional”.









