Hace unas semanas, la consultora A.T. Kearney, publicó un estudio en el cual señala, entre otras cosas, que la próxima ola de crecimiento se denominará “2020 – Los siete grandes del crecimiento”, y que Perú se ubica en el puesto número 4 de la misma. En la nota te contamos cómo llegó nuestro país a este TOP 7 del mundo y cómo podrá hacer para mantenerse en el ranking.
El estudio realizado por la consultora A.T. Kearney tiene razón al mencionar que las reformas estructurales y la continua liberalización económica, así como la abundancia de minerales y gas natural en el Perú, son los principales motores del crecimiento en la última década, pero estos motores no podrán sostener el crecimiento por sí solas en el largo plazo.
Con el fin de alcanzar un crecimiento sostenible y convertirse en un miembro de este club “2020 – Los siete grandes del crecimiento”, Perú no sólo tendrá que mantener el ritmo de las reformas económicas sino, y más importante aún, aumentar la productividad en un 1,1 por ciento anual, por lo menos, hasta el 2020.

Por lo tanto, ¿Cómo podrá Perú hacer frente a este desafío?
En primer lugar, la infraestructura. De acuerdo al estudio Movilidad Urbana en la Ciudad Era Smart, la movilidad se señala como una dificultad crítica para la mayoría de las ciudades y expertos alrededor del mundo. Carreteras, autopistas, puertos, ferrocarriles, redes de agua deben ser construidas en una escala masiva en Perú, pero, como dice el estudio, con el fin de servir las necesidades a largo plazo de 50 años o más, y no solo inmediata o a corto plazo. La necesidad es la de tratar a la movilidad como una herramienta para mejorar el bienestar económico, social y medioambiental.
Este enfoque tiene muchos beneficios para los grupos potenciales de usuarios (viajeros, operadores de transporte, planificadores urbanos y gobiernos municipales) y la mejor parte es que los recursos y las tecnologías ya están disponibles. Las urbes peruanas tendrán que pasar de las ciudades de la era industrial a Smart Cities que sean eficientes, habitables, así como económica, social y ambientalmente sostenibles. Esta visión se puede realizar hoy, utilizando tecnología operativa e información innovadora, y el aprovechamiento de datos significativos y fiables en tiempo real generados por los ciudadanos y la infraestructura de la ciudad.
En segundo lugar, la simplificación. Con el fin de lograr una correcta adaptación a esta nueva era y las nuevas empresas, es importante repensar las leyes, normas y procedimientos, y hacerlo rápidamente. Este nuevo “tren” del crecimiento ya está dejando la estación y no va a esperar por nadie. Al mismo tiempo, se debería pensar en reducir la presión fiscal sobre los actores formales y promover tenazmente acciones sobre la economía informal (un gran problema) para formalizarla. Esto debería dinamizar la economía sin dañar las finanzas del gobierno.
Finalmente, la eficiencia. Se considera que todavía hay mucho margen de mejora en el ámbito de la eficiencia a nivel del sector privado. Las tecnologías están disponibles para que esto ocurra y se puede reducir, por ejemplo, el consumo de energía hasta en un 30%, con resultados casi inmediatos. El Gobierno debería intentar poner la eficiencia en el corazón de cada discusión de negocios, proporcionando créditos blandos, incentivos fiscales, etc. Eso es lo que le pasó a Alemania que llegó por primera vez a un nuevo ranking de eficiencia energética de las principales economías del mundo, según el cuadro internacional de la Eficiencia Energética del 2014 publicado hoy por la organización no lucrativa American Council for an Energy-Efficient Economy (ACEEE).
Perú también puede ser un buen ejemplo de un país que ha hecho de la eficiencia energética una prioridad y la belleza de este Plan de Eficiencia es que los recursos monetarios para financiar se pueden deducir de la reducción de las inversiones en infraestructura evitadas en los próximos años. Por ejemplo, un plan nacional que tiene como objetivo reducir el consumo de energía en un 1 a 2% por año puede reducir significativamente la inversión necesaria en la construcción de nuevas plantas de generación de energía o en líneas de transmisión y distribución eléctrica.
Así, con el fin de asegurar que Perú no se pierda la próxima ola de crecimiento, es necesario centrar los esfuerzos en infraestructura, simplificación y eficiencia.
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