La irrupción de la inteligencia artificial (IA) representa uno de los cambios más profundos que ha vivido la industria tecnológica en las últimas décadas. Sin embargo, para Marcelo de Luca y Matías Hilaire, fundadores de The App Master, el verdadero desafío no pasa por incorporar IA a cualquier costo, sino por entender cuándo aporta valor y cuándo es simplemente una moda. Durante su participación en Future Talks, el programa de streaming producido por ITSitio, ambos repasaron la evolución de la compañía desde su nacimiento en 2009, analizaron el presente de la transformación digital y reflexionaron sobre los aprendizajes que les dejó emprender en un mercado en permanente cambio.
De las aplicaciones móviles a la revolución de la inteligencia artificial
Hilaire recordó que la empresa nació precisamente en otro momento de transformación tecnológica, cuando las aplicaciones móviles todavía eran un concepto desconocido para buena parte del mercado. “La empresa nació en el 2009, revolucionando un poco un mercado que hoy ya lo vemos en perspectiva a la distancia y quedó como anticuado, que son las aplicaciones”. Incluso recordó con humor que en aquellos años muchas personas confundían el concepto de aplicaciones móviles con otros productos. Desde entonces, explicó, la innovación fue el eje que marcó cada decisión de la empresa.
Esa experiencia también les enseñó que no todas las novedades tecnológicas terminan modificando la industria. Según explicó Hilaire, durante estos años aprendieron a diferenciar entre tendencias pasajeras y cambios estructurales. “Había que saber discernir qué cosas eran un trend, una moda del momento y qué cosas venían a realmente romper el paradigma”. Por esa razón, aseguró que nunca sintieron la misma convicción frente al metaverso que la que hoy experimentan con la inteligencia artificial.

Cómo se preparó The App Master para la era de la IA
El punto de inflexión llegó hace dos años y medio, cuando Hilaire participó en Startup Week, en Denver. Allí escuchó a referentes internacionales anticipar el impacto que tendría la IA en prácticamente todas las industrias. Uno de los conceptos que más lo marcó fue la idea de la “inempleabilidad” de quienes no aprendieran a utilizar estas herramientas.
A partir de esa experiencia, The App Master comenzó un proceso interno de capacitación que involucró a todos sus colaboradores. “Empezamos a capacitar a toda la gente en IA, empezamos a hacer concursos entre los empleados para que traigan ideas de cómo podemos aplicar la IA en las cosas que hacemos todos los días”, relató. Esa preparación, explicó, terminó convirtiéndose en la base sobre la cual hoy asesoran a sus clientes.
Posteriormente, un viaje a Silicon Valley terminó de confirmar sus expectativas. Tras visitar universidades como Berkeley y Stanford, además de compañías como Salesforce, IBM, Visa y Oracle, Hilaire sintió que estaban frente a un cambio incluso mayor que el provocado por la masificación de los teléfonos inteligentes. “Lo que sentimos que se viene con la IA y que ya lo estamos viviendo en el día a día, es un golpe mucho más fuerte de lo que fue la incorporación de la telefonía móvil”.
El impacto de la IA en la industria del software
Ese fenómeno también comenzó a impactar directamente en el negocio de la empresa. De Luca explicó que la incertidumbre generada por la velocidad de evolución de la IA está modificando la forma en que las organizaciones encaran sus inversiones tecnológicas. “Nosotros le pusimos el nombre de la deflación del software”, afirmó. Según explicó, muchos clientes postergan el inicio de nuevos proyectos porque consideran que, en pocos meses, las mismas soluciones podrán desarrollarse con menor costo gracias a la evolución de la inteligencia artificial.
Sin embargo, ambos coincidieron en que existe un exceso de entusiasmo alrededor de la IA que muchas veces deriva en implementaciones sin sentido. Para Hilaire, uno de los principales errores consiste en intentar incorporar inteligencia artificial sin haber resuelto previamente aspectos básicos de la transformación digital.
“No podés querer implementar IA si no tenés contenido ya digitalizado para poder alimentar a la IA”, sostuvo. Además, advirtió que numerosas automatizaciones pueden resolverse mediante tecnologías tradicionales con menor complejidad y menor costo.
En ese sentido, explicó que la inteligencia artificial representa apenas una etapa dentro del proceso de madurez digital de una organización. Antes de llegar a ese punto, las empresas deben contar con procesos definidos, información estructurada y datos confiables que permitan entrenar o alimentar los modelos de IA. De lo contrario, señaló, la tecnología termina trabajando sobre información incompleta o de baja calidad, reduciendo significativamente el valor que puede aportar.
Otro aspecto que remarcó es el costo asociado al uso de estas herramientas. Según indicó, muchas organizaciones diseñan soluciones apoyadas en modelos de IA sin considerar que el mercado todavía atraviesa una etapa de fuerte subsidio por parte de los proveedores tecnológicos. “La IA hoy está subsidiada. Yo te puedo decir cuánto te sale un crédito, un token hoy, pero dentro de seis meses a lo mejor el precio se dispara y si yo te armo toda una plataforma que depende de la IA y después la IA sube los precios me vas a querer matar”, advirtió.
Frente a este escenario, ambos coincidieron en que el principal desafío consiste en evitar que la IA se convierta en un objetivo en sí mismo. De Luca recordó que muchas empresas llegan con la intención de incorporar inteligencia artificial únicamente porque consideran que deben hacerlo para no quedarse atrás. “Es como que me lleva ese concepto de quiero IA, pero no sé ni para qué, ni de qué manera, ni a dónde aplicarlo, pero quiero decir que estoy implementando IA como empresa”, ejemplificó.

¿Existe una burbuja alrededor de la inteligencia artificial?
Otro aspecto que preocupa a los fundadores de The App Master es la sostenibilidad económica del ecosistema actual de IA. Hilaire considera que buena parte del mercado funciona hoy gracias a fuertes subsidios y que, tarde o temprano, llegará un proceso de consolidación. “Yo creo que va a pasar”, respondió al ser consultado sobre una posible burbuja del sector. A su entender, muchas empresas desaparecerán o serán absorbidas y eso impactará directamente sobre los costos de utilización de estas plataformas.
De Luca compartió esa visión y sostuvo que toda la industria atraviesa un período de transición. “Hace unos meses arrancó como una tormenta en toda la industria del software, que durará un año, 18 meses”. En ese contexto, consideró que el desafío consiste en atravesar ese proceso hasta que el mercado encuentre un nuevo equilibrio.
Los riesgos de depender demasiado de la IA
Más allá de las oportunidades, ambos también advirtieron sobre el riesgo de depender excesivamente de la inteligencia artificial. Hilaire recordó una conversación mantenida con directivos de Salesforce durante su visita a Estados Unidos, quienes planteaban la posibilidad de que la creatividad termine homogeneizándose. “El problema es que todos vamos a terminar haciendo todo de la misma manera, que es la forma que nos lo diga la IA”, recordó.
Por esa razón, cuando asesoran empresas, el primer paso nunca consiste en hablar de inteligencia artificial sino en comprender el estado real de sus procesos. De Luca explicó que muchas organizaciones llegan con el objetivo de “tener IA”, aunque todavía no cuentan con datos organizados ni procesos digitalizados. Frente a ese escenario, la compañía realiza un diagnóstico para identificar oportunidades concretas de mejora antes de definir qué herramientas incorporar.
Hilaire agregó que muchas veces incluso recomiendan soluciones que los propios clientes pueden implementar sin necesidad de contratar desarrollos complejos. El objetivo, explicó, es acompañar el proceso de transformación y transferir el conocimiento para que luego cada organización pueda evolucionar de manera autónoma.
Emprender en tecnología: incertidumbre, datos y resiliencia
Al cierre de la entrevista, ambos compartieron algunas enseñanzas acumuladas durante más de quince años como emprendedores. Para De Luca, la capacidad de convivir con la incertidumbre y adaptarse al cambio resulta indispensable. “La resiliencia para adaptarte al cambio que te va a pasar y la incertidumbre para tomar decisiones, a veces con información que no es completa”. A eso sumó una tercera recomendación: respaldar las decisiones con datos, sin dejarse llevar únicamente por las intuiciones.
Por su parte, Hilaire destacó la importancia de aceptar el error como parte natural del proceso innovador. “Los fallos te van a acercar más a un acierto”. También reivindicó el valor de pedir ayuda cuando resulta necesario, recordando que muchas veces el crecimiento de una empresa depende tanto de la capacidad de innovar como de la humildad para aprender de quienes ya recorrieron ese camino.
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