La relación de los argentinos con el sistema financiero se volvió mucho más fragmentada. Ya no se trata solamente de elegir entre un banco tradicional y una billetera digital. Las personas tienen, en promedio, seis cuentas financieras y distribuyen cada vez más sus operaciones entre distintos proveedores según el servicio, beneficio o producto que necesitan.
Los datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) muestran la magnitud del cambio. A diciembre de 2025 había 37,8 millones de personas con cuentas financieras y cada titular tenía, en promedio, seis cuentas, frente a 5,1 un año antes. Además, el 74% combinaba cuentas bancarias y cuentas de pago.
La diversificación también aparece al observar con cuántas entidades opera efectivamente cada usuario. El 70% de las personas con actividad en sus cuentas ya utiliza más de un proveedor financiero, mientras que la proporción de quienes registran movimientos en cuatro o más pasó del 11% al 40% en apenas un año.
Una vida financiera repartida entre distintas plataformas
El cambio va más allá de tener varias cuentas abiertas. Una misma persona puede cobrar el sueldo en un banco, realizar pagos desde una billetera, mantener inversiones en otra plataforma y financiar consumos mediante una entidad diferente.
Para cada una de esas compañías, sin embargo, la información disponible refleja solamente una parte de la actividad financiera total del cliente.
Esta fragmentación plantea un desafío creciente para bancos, fintech y otros actores: cómo comprender las necesidades y el nivel de riesgo de un usuario cuando su relación financiera ya no se concentra en una sola institución.
El fenómeno tampoco responde únicamente a la llegada de nuevos usuarios. Durante 2025, casi 17,7 millones de personas que ya formaban parte del sistema financiero abrieron al menos una cuenta adicional. La expansión refleja, por lo tanto, una diversificación de los vínculos financieros existentes.
La interoperabilidad empieza a modificar el sistema
En paralelo, la infraestructura financiera argentina avanza hacia modelos en los que diferentes entidades pueden interactuar entre sí.
Desde fines de agosto entró en vigencia Cobro con Transferencia (CCT), el instrumento impulsado por el BCRA para gestionar el cobro recurrente de cuotas de préstamos. El esquema permite operar sobre cuentas bancarias y cuentas de pago mediante una infraestructura interoperable y con consentimiento explícito del usuario.
El avance se inscribe dentro de una evolución más amplia hacia modelos de finanzas abiertas, donde los servicios financieros pueden superar los límites de una cuenta o una institución determinada.
“Los clientes ya usan servicios conectados entre sí, y la banca está dejando de funcionar como un sistema aislado para integrarse en esas experiencias”, explicó Joaquín Díaz Vélez, Business Manager en Flux IT.
Según el ejecutivo, mecanismos como CCT muestran cómo la interoperabilidad empieza a trasladarse desde la discusión conceptual hacia aplicaciones concretas. Para las organizaciones, agregó, el desafío será integrar sistemas y contexto sin perder de vista aspectos como consentimiento, seguridad y control.
Tener más información no garantiza conocer mejor al cliente
Una infraestructura más conectada puede facilitar el intercambio de información, pero no elimina automáticamente uno de los principales problemas que enfrenta el sector.
Disponer de más datos genera valor únicamente cuando estos pueden integrarse con los sistemas internos, analizarse en contexto y convertirse en decisiones concretas.
En este punto, la inteligencia artificial puede agregar una nueva capa de análisis. La capacidad de identificar patrones dentro de grandes volúmenes de información puede ayudar a reconstruir una imagen más amplia de la situación financiera de un usuario, detectar cambios y anticipar determinadas necesidades.
Estas herramientas pueden aplicarse, por ejemplo, para analizar una solicitud de crédito, detectar cambios relevantes en el comportamiento financiero o determinar si una determinada oferta resulta adecuada para un cliente en un momento específico.
“Podemos tener más datos que nunca y seguir tomando decisiones con una imagen incompleta del cliente. El salto ocurre cuando podemos interpretar esas señales en contexto: saber no sólo qué producto podría necesitar una persona, sino si tiene sentido ofrecérselo en ese momento”, sostuvo Díaz Vélez.
La competencia cambia cuando el cliente utiliza seis cuentas
La multiplicación de proveedores también modifica la competencia entre entidades financieras. Abrir una cuenta o conseguir un nuevo usuario ya no implica necesariamente convertirse en su principal vínculo financiero.
Una persona puede mantener relación simultáneamente con cuatro, cinco o más plataformas y elegir una diferente dependiendo de si necesita hacer un pago, invertir, pedir financiamiento o transferir dinero.
Esto obliga a bancos y fintech a competir no solamente por captar clientes, sino también por mantenerse relevantes dentro de su actividad cotidiana.
En ese escenario, la capacidad tecnológica para conectar información adquiere una importancia diferente. La ventaja puede pasar menos por acumular datos y más por comprender qué significan dentro del contexto financiero de cada persona.
El crecimiento de la interoperabilidad, combinado con herramientas de análisis e inteligencia artificial, abre la posibilidad de construir servicios financieros más integrados. Pero también obliga a resolver cuestiones relacionadas con privacidad, consentimiento, seguridad y gobierno de los datos.
La fragmentación de las finanzas personales ya es una realidad para millones de argentinos. Para el sector financiero, el próximo desafío será aprender a operar en un mercado donde conocer al cliente requiere mirar mucho más allá de la información que genera dentro de una única institución.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas cuentas financieras tiene en promedio cada argentino bancarizado?
A diciembre de 2025, cada titular tenía en promedio seis cuentas financieras, frente a 5,1 registradas un año antes.
¿Cuántos argentinos utilizan cuatro o más proveedores financieros?
El 40% de los usuarios con actividad en sus cuentas opera con cuatro o más proveedores, frente al 11% registrado un año antes.
¿Qué es Cobro con Transferencia?
Es un instrumento impulsado por el BCRA para gestionar cobros recurrentes de préstamos sobre cuentas bancarias y de pago mediante un esquema interoperable y con autorización del usuario.









