La carrera global por la inteligencia artificial (IA) cambió de rumbo. Hace apenas unos años la conversación se centraba en quién desarrollaría el modelo más poderoso; hoy, el verdadero diferenciador es qué países y empresas son capaces de incorporar esta tecnología en sus procesos productivos para aumentar la productividad, generar nuevos negocios y fortalecer su competitividad.
Ese fue uno de los principales mensajes que dejó la reciente Reunión Anual de los Nuevos Campeones del Foro Económico Mundial, celebrada en Dalian, China, donde gobiernos, empresas y centros de investigación coincidieron en que el futuro económico dependerá menos de crear nuevos modelos de IA y más de acelerar su adopción en sectores como manufactura, salud, logística, energía, educación y servicios financieros.
Para México, el momento representa una oportunidad, pero también un desafío. El país se encuentra en una posición privilegiada gracias al fenómeno del nearshoring, su ecosistema manufacturero y su cercanía con Estados Unidos. Sin embargo, especialistas advierten que estas ventajas podrían desaprovecharse si la adopción de inteligencia artificial no avanza con la misma velocidad que en otras economías.

El potencial existe, pero la adopción aún es limitada
Diversos análisis coinciden en que México posee las condiciones para convertirse en un actor relevante dentro de la economía basada en inteligencia artificial. El problema no radica en la falta de talento ni de casos de uso, sino en la velocidad con la que organizaciones públicas y privadas están integrando esta tecnología en sus operaciones.
Un análisis retomado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) señala que el índice de gobernanza de IA de México alcanza apenas 36 puntos, muy por debajo del promedio latinoamericano de 71. Al mismo tiempo, estima que el mercado mexicano de inteligencia artificial podría crecer de aproximadamente 450 millones de dólares en 2025 a más de 65 mil millones de dólares hacia 2030. La diferencia dependerá de si el país participa como desarrollador y adoptante o únicamente como consumidor de tecnologías creadas en el extranjero.
En paralelo, la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC) comienza a incorporar temas relacionados con inteligencia artificial, flujo de datos y economía digital, lo que confirma que esta tecnología dejó de ser un asunto exclusivamente tecnológico para convertirse en un componente estratégico de la competitividad económica.
Las empresas comienzan a acelerar la inversión
Aunque la adopción todavía presenta rezagos, el sector privado comienza a mostrar señales de cambio.
La primera edición del estudio Global AI Pulse de KPMG revela que ocho de cada diez organizaciones mexicanas planean invertir en inteligencia artificial durante los próximos doce meses. En promedio, las compañías del país destinarán alrededor de 171 millones de dólares a iniciativas relacionadas con IA.
Además, el 72% de las organizaciones afirma que la inteligencia artificial ya está generando valor empresarial, mientras que 31% se encuentra implementando o escalando agentes inteligentes para automatizar procesos y apoyar la toma de decisiones. No obstante, persisten desafíos relacionados con privacidad de datos, ciberseguridad, medición del retorno de inversión y resistencia al cambio dentro de las organizaciones.
Los hallazgos reflejan un cambio importante: la conversación dejó de centrarse en experimentar con herramientas de IA generativa y comenzó a enfocarse en cómo integrarlas dentro de procesos críticos del negocio.
La verdadera ventaja competitiva será transformar procesos
Expertos coinciden en que el éxito de la inteligencia artificial ya no dependerá únicamente de contar con acceso a modelos avanzados.
La diferencia estará en la capacidad de transformar operaciones completas mediante automatización inteligente, análisis predictivo, mantenimiento preventivo, asistentes especializados y agentes capaces de ejecutar tareas de manera autónoma.
“El verdadero valor de la IA no radica en cuánto se invierte, sino en cómo se integra dentro de las empresas. Aquellas que la utilizan para transformar procesos y apoyar la toma de decisiones clave son las que están logrando avances significativos”, señala KPMG en su estudio Global AI Pulse.
En México, este cambio puede resultar especialmente relevante para industrias donde el país ya posee liderazgo internacional, como manufactura avanzada, automotriz, aeroespacial, electrónica, logística y centros de servicios compartidos.
La incorporación de IA en líneas de producción, mantenimiento industrial, inspección de calidad mediante visión artificial, planeación logística y optimización energética podría elevar significativamente la productividad de estas industrias durante los próximos años.
Si bien la disponibilidad de herramientas de inteligencia artificial continúa creciendo, diversos estudios advierten que la principal barrera ya no es tecnológica, sino humana.
Actualmente, apenas una pequeña proporción de empresas mexicanas utiliza inteligencia artificial de forma sistemática. Algunas proyecciones estiman que hacia 2030 alrededor del 30% de las empresas incorporarán IA en sus procesos productivos; sin embargo, hoy únicamente cerca del 8% de las compañías con diez o más empleados la utiliza, una cifra inferior al promedio observado entre los países de la OCDE.
Esta realidad obliga a acelerar programas de capacitación, actualización profesional y formación de talento especializado, particularmente en análisis de datos, automatización, ingeniería de software y gobierno de inteligencia artificial.
Al mismo tiempo, especialistas subrayan la necesidad de fortalecer la colaboración entre universidades, empresas y gobiernos para evitar que la falta de habilidades digitales limite el aprovechamiento económico de la IA.
Preguntas frecuentes:
¿México está listo para competir en la economía de la IA?
México tiene potencial por su base manufacturera, talento tecnológico y cercanía con Estados Unidos, pero aún enfrenta retos en adopción empresarial, capacitación, infraestructura digital y gobernanza de datos.
¿Por qué el reto ya no es desarrollar modelos de IA, sino adoptarlos?
Porque muchas empresas ya pueden acceder a modelos avanzados; la diferencia competitiva estará en integrarlos a procesos reales como manufactura, logística, atención al cliente, análisis de datos y toma de decisiones.
¿Qué sectores en México pueden beneficiarse más de la IA?
Manufactura, automotriz, aeroespacial, logística, salud, servicios financieros, retail y educación son algunos de los sectores con mayor oportunidad para usar IA en automatización, eficiencia operativa y personalización.
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