Hughes anunció el fortalecimiento de su oferta de internet satelital en México, con el objetivo de ampliar el acceso a la conectividad en zonas donde la infraestructura terrestre es limitada o inexistente. La compañía, con presencia de largo plazo en el país, busca atender la brecha digital que aún persiste en comunidades rurales y semiurbanas, mediante una propuesta enfocada en cobertura, estabilidad del servicio y atención local.
El lanzamiento de su más reciente iniciativa en el país pone sobre la mesa una visión distinta de la conectividad, una que prioriza la inclusión, la estabilidad y el impacto real en la vida cotidiana de las personas.
De acuerdo con datos del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), más del 20% de la población mexicana aún no cuenta con acceso regular a internet, una brecha que se acentúa en comunidades alejadas de los centros urbanos y con infraestructura limitada.
En este escenario, el internet satelital se convirtió en una solución estratégica. Durante años, este tipo de conectividad fue percibida como compleja y costosa; sin embargo, los avances tecnológicos y la optimización de modelos de servicio han permitido que hoy sea una opción cada vez más viable para cerrar la brecha digital. Hughes apuesta por ese camino desde hace décadas, con una presencia sostenida y un conocimiento profundo del territorio mexicano.
Asimismo, la compañía ha participado en proyectos clave para el desarrollo de las telecomunicaciones en el país, incluyendo el acompañamiento en el lanzamiento del primer satélite mexicano. Esta experiencia permite entender no solo los retos técnicos, sino también las dinámicas sociales y culturales de las comunidades que dependen del internet satelital como única vía de conexión.

Una estrategia enfocada en cobertura y atención local
A diferencia de otros proveedores que replican modelos globales estandarizados, Hughes construye su estrategia a partir de las particularidades del mercado mexicano. La empresa mantiene una red de técnicos distribuidos en distintas regiones del país, lo que le permite ofrecer atención local y tiempos de instalación más cortos, un factor determinante en zonas donde la espera por servicios técnicos puede prolongarse durante semanas o incluso meses.
Desde una perspectiva tecnológica, la propuesta de Hughes se centra en ofrecer una conexión estable y confiable, diseñada para operar en contextos donde la infraestructura terrestre no existe o resulta insuficiente. Esta conectividad se traduce en beneficios concretos: estudiantes que pueden acceder a educación a distancia, pequeños negocios que logran integrarse a canales digitales y familias que mantienen comunicación constante con otras regiones del país.
La instalación, un aspecto frecuentemente subestimado en el debate tecnológico, se ha convertido en uno de los diferenciadores clave de la compañía. En comunidades rurales, la rapidez y profesionalismo en la puesta en marcha del servicio puede marcar la diferencia entre adoptar la tecnología o desistir de ella. Hughes ha logrado reducir esas barreras, facilitando que la conectividad llegue de manera efectiva y sin procesos complejos.
“La conectividad no debería ser un privilegio, sino un punto de partida. En Hughes trabajamos para que más personas puedan dar su primer paso al mundo digital de manera sencilla, accesible y confiable”, afirma Benjamín Valverde, Gerente General de la División de Consumo para América Latina de Hughes. De acuerdo con el directivo, el enfoque de la compañía parte de una pregunta esencial: cómo conectar a quienes históricamente han quedado excluidos del desarrollo digital.
Valverde también señala que más allá de la tecnología, el verdadero impacto está en el uso que las personas hacen de la conectividad. Desde su perspectiva, una conexión básica y estable puede ser suficiente para detonar cambios significativos en comunidades donde el acceso a la información, la educación y los servicios digitales era inexistente.









