La adopción de la factura electrónica para operaciones comerciales entre los países de América del Norte es un proyecto a impulsar por el gobierno mexicano, con el cual pretende reforzar la seguridad en las transacciones con Canadá y Estados Unidos, que representan el 83% de las ventas externas del país.
Otra de las metas es mejorar el control del tráfico de las mercancías y de los participantes de este tipo de operaciones. Según la empresa Seres, especialista en el intercambio electrónico de documentos, esta iniciativa no sólo permitirá dar un paso más en la modernización de la economía mexicana y de sus organismos, sino también mejorar su competitividad en el mercado internacional.
“Países como Brasil y Argentina ya implantaron la facturación electrónica en sus economías y ven cómo la transparencia en el mercado internacional aumenta, así se reduce la competencia ilegal y la morosidad”, comenta Carlos Velamazán, director de la Unidad de Negocio de América de Seres.
Uno de los retos que representa la iniciativa es que enviar o recibir facturas electrónicas con otros países puede resultar complicado debido a que cada nación cuenta con requerimientos legales diferentes. Esto se traduce en distintas estructuras, formatos, campo, entre otros.
De esta manera, la compañía rememora que, desde que en 1994 comenzara la liberación del mercado mexicano, el comercio exterior se convirtió en un importante instrumento para el crecimiento económico del país.
México tiene una gran capacidad transaccional internacional, de hecho, es la segunda región con más tratados: 12 de libre comercio con 44 países diferentes. El impulso de la factura electrónica abrirá paso a optimizar las relaciones comerciales con Sudamérica: Brasil, Chile, Colombia y Perú; así como en Europa con Alemania, España y Holanda.
“Hoy la factura electrónica se considera un instrumento esencial en las relaciones comerciales y resulta lógico que el gobierno mexicano comience a impulsarlo como mecanismo para el comercio exterior”, opina Velamazán.









