Cada edición de la línea Galaxy S de Samsung ha tenido su contrapartida Active, y el nuevo Galaxy S8 Active repite la afamada fórmula: pierde en diseño, pero gana en batería y durabilidad
Comenzando por el frente, nos encontramos con el mismo display de 5.8” y resolución QHD de su hermano S8, pero nos perdemos de su diseño curvado e ínfimos marcos. Detrás, los cambios son más notorios al encontrar una armadura de resistencia militar MIL-STD-810G, logrado tras una serie de 21 pruebas bajo diferentes condiciones ambientales específicas, incluyendo temperaturas extremas, polvo, choques, vibraciones y diferentes tipos de presión y altitud. Un diseño muy funcional pero que lo hace ver muy “tosco”.
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En el interior nos encontraremos con un procesador Snapdragon 835 acompañado por 4GB de RAM, 64GB de almacenamiento. Las cámaras, por suerte, siguen siendo las mismas del Galaxy S8 tradicional: un sensor trasero de 12 megapíxeles con apertura f/1.7 y estabilización óptica, además de un sensor frontal de 8 megapíxeles, también f/1.7, y con autofoco.
El mayor cambio, además del diseño, se aprecia en la batería: Los 4000mAh significan un aumento de 1000mAh sobre el Galaxy S8, que junto al procesador de Qualcomm prometen una autonomía estelar.
https://youtu.be/lCOVmKOiICM
El Galaxy S8 Active es exclusivo de la operadora norteamericana AT&T a USD 849.











