Cuando el software te mejora la sonrisa

Geblix nació en 2019 para resolver un problema puntual en un centro odontológico. Hoy ofrece soluciones para cualquier institución de salud, exporta a cuatro países y tiene oficina propia en Chile.

Todo nació con un desafío: en 2019, un cliente se acercó a la software factory Bitflow Labs -con quince años en el mercado- para obtener un desarrollo a medida. Era un centro odontológico y por más que los profesionales a cargo del proyecto exploraron el mercado para detectar herramientas existentes y evitar un desarrollo desde cero, no hubo resultados: se trataba de un segmento completamente desatendido y con necesidades muy particulares, desde la gestión del enorme volumen de ausentismo de los pacientes hasta la falta de información que sufre el tomador de decisiones, pasando por cuestiones operativas, de manejo de la experiencia del cliente -esperas infinitas, por ejemplo-, obtener métricas del negocio o de gestión de sobreturnos.

“De pronto entendimos que había cuatro o cinco problemáticas que eran comunes a toda la industria de la salud: desde clínicas médicas hasta centros de salud mental y desde especialistas en nutrición hasta los centros odontológicos”, cuenta Diego Borel, CEO y cofundador de Geblix, el spin off de Bitflow que se creó ad hoc para desarrollar software para este segmento. “Para el final de ese año habíamos mejorado y robustecido la solución: teníamos muchos módulos, aunque pocos clientes”, bromea Borel.

La pandemia cambió las reglas del juego. “La industria de la salud pasó a ser el principal foco de la sociedad”, describe Borel. “En ese momento, Geblix decidió salir a entender de qué manera se podía ayudar en el marco de este nuevo paradigma”, agrega. Se incorporó a la solución todo lo necesario para brindar una atención 100% remota a los pacientes, incluyendo integración con agendas, un portal de turnos, recordatorios para bajar el ausentismo, videollamadas, prescripciones cobros online y hasta una sala de espera virtual, además de los controles, como si la sesión efectivamente se realizó o su duración.

El final de 2020 los encontró con catorce colaboradores, oficinas propias en Chile y clientes en Uruguay, México, Colombia y Chile. “Los desafíos para llegar al exterior son numerosos: desde cuestiones regulatorias en cada país -¿son legales las videollamadas? ¿es posible armar una historia clínica electrónica?- hasta la forma de encarar una venta o la cuestión de la confianza en una empresa sin presencia local, pasando por supuesto por la adaptación del producto a la realidad de cada país”, enumera Borel.

¿El siguiente desafío? “Escalar la solución”, concluye Borel.

Walter Duer

Licenciado en Sistemas y periodista especializado en tecnología y viajes. Colabora con medios relacionados con el mundo IT desde 1992. Como autor, publicó una veintena de libros en editoriales como Planeta, Penguin Random House o Asunto Impreso.

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