Learning as a Service, o cómo será la formación profesional en tiempos de la Transformación Digital

Hace algunas décadas, los profesionales seguían una carrera que determinaba una cantidad de saberes y habilidades más o menos estable. Hoy la educación asume métodos más ágiles y menos mediados para llegar a los futuros profesionales con propuestas de valor más dinámicas, acorde a las demandas casi instantáneas del mercado. ¿Cómo es esa educación que está llegando, y qué ventajas tiene para los alumnos?

Hay una frase que Jorge Oblitas, encargado de dar soporte a los Learning Partners de Microsoft en América Latina, repetirá una y otra vez. Una urgencia. Su leit motiv. “El futuro es hoy”. Gracias a la nube, la capacidad de cómputo y almacenamiento se ha vuelto accesible y relativamente barata. “Con el estado actual de la tecnología, prácticamente todo es posible, y de la noche a la mañana”, declara. Él considera que la tecnología ya no es una barrera para “hacer cosas”, hay que buscar ese límite en otra parte. Para los futuros profesionales, aplicar la tecnología será el menor de los problemas. El desafío será repensar esas aplicaciones, romper paradigmas, salir de la caja… Esto requerirá un mindset diferente y una dinámica distinta en las formas de consumir la educación profesional.

Sergio Porter, vicepresidente de IT College (entidad que es Learning Partner Gold de Microsoft, y recientemente reconocida como Partner de Microsoft del Año en Learning para Latinoamérica), considera que hay dos factores que están condicionando la educación profesional. “Uno es la velocidad. El modelo tradicional con el cual entrenábamos profesionales va de acuerdo con la velocidad a la que se movían los negocios en el pasado”, aclara. Para Porter, es crítico el entrenar y transformar tanto la currícula como el contenido a mayor velocidad.

El segundo factor a tener en cuenta es el cambio. “Hoy la mayor parte de las empresas exitosas son, independientemente de la industria en la cual estén, de base tecnológica. El grueso de la transformación y el liderazgo de todas las industrias se da a partir de empresas de base tecnológica. Así como no podemos decir que Uber sea una compañía de transporte, lo mismo podría haberse dicho de la transformación digital de la banca en la década de 1990”, explica Porter. Esto se traduce en la necesidad de llegar a un grupo de audiencias nuevas, que no son los roles de TI tradicionales. “Son audiencias que trabajan en la Transformación Digital de las organizaciones en las cuales están. Organizaciones que están convirtiéndose en una empresa de base tecnológica, o incluso emprendimientos nacieron como empresas de base tecnológica”. No son los profesionales de TI tradicionales, sino que trabajan en las áreas del negocio, como Logística, Marketing o Ventas.

La pregunta del millón es cómo satisfacer las demandas de esta nueva audiencia. Para esta nueva forma de demanda y consumo de formación profesional, tanto las currículas brindadas por las facultades como el modelo tradicional de entrenamiento y certificación profesional, resultan demasiado lentos. Este último, asegura Porter, basado en el job task analysis de una determinada posición laboral en una empresa (y que implica relevar los saberes y habilidades propios de in determinado rol, elaborar currículas, contenidos y exámenes, someter todo eso a distintos testeos de calidad, etc.) lleva tiempo

“Hoy las cosas ocurren más rápido, por lo cual necesitamos herramientas más ágiles, contenidos con ciclos de desarrollo más cortos, y menos distancia entre el creador original de ese contenido y el alumno. Todo esto, en algún sentido, pone en jaque nuestro modelo tradicional”, explica el vicepresidente de IT College: una institución que lleva más de dos décadas trabajando en base a ese modelo de formación profesional.

EL ALUMNO EMPODERADO

Oblitas pone el ojo en otro fenómeno que acentúa la necesidad de una formación profesional más ágil. Resulta frecuente que sea el usuario tecnológico, y no el profesional de TI como solía suceder hace algunas décadas, el motor de la innovación. “Ese usuario —asegura Oblitas— sí piensa fuera de la caja, por lo que los profesionales van a tener que seguir cierto tipo de cursos que tienen el foco en skills específicos. Es algo que está pasando en todos lados. Incluso en repostería. Hay cursos sobre cómo flambear un pie. No te enseña a hacer un pie, sino a que quede bonito. En tecnología está pasando lo mismo”, resume el hombre de Microsoft, y grafica: “Es posible que el profesional necesite saber en pocas horas cómo implementar Active Directory en la nube. Es en este contexto aparecen cursos de corta duración, lo que llamamos Learning as a Service”.

LaaS es mucho más que un video. “A través de distintos medios y recursos digitales, yo aprendo algo específico —resume Oblitas—. Escucho al instructor, tengo la posibilidad de hacer mis prácticas hands on, hay un sistema que me dirige en la práctica y que me evalúa”. Para desplegar LaaS son necesarias plataformas específicas, acaso las más populares son las del tipo MOOC (Massive Open Online Course), que se dan sobre plataformas como edX. “Dentro de este esquema, Microsoft tiene una implementación de edX que se llama Microsoft Open edX, y utilizando esta implementación brindamos estos cursos a través de Learning Partners como ITCollege”.

Esta oferta de cursos es gratuita, si bien existe la posibilidad de obtener una certificación de Microsoft (en este caso, con costo) e incluso, en virtud del Microsoft Professional Program (MPP, más detalles en http://academy.microsoft.com), titularse como profesionales en disciplinas tales como Big Data, Data Scientist o DevOps. En las próximas semanas, IT College estará lanzando esta plataforma.

MOTIVACIONES Y PERFILES DE CONSUMO EDUCATIVO

En otros tiempos, los alumnos buscaban “recibirse”, y este objetivo general obraba como motor de la educación y traccionaba por sí solo el consumo de educación. Hoy, el nuevo paradigma de formación continua cambia las prioridades y las motivaciones. Si bien Porter considera que los modelos actuales de consumo de educación seguirán aportando valor por mucho tiempo, hoy existen etapas de la vida profesional en las que los nuevos tipos de formación (modulares, con menos intermediación que las tradicionales) resultan sumamente oportunos, cuando no imprescindibles.

Hay que distinguir entre distintos tipos de profesional, no estamos en una industria que tenga una población homogénea. Creo que es muy diferente el caso de una persona con un primer empleo, que el de un Career Changer (alquien que esta en un puesto que NO es de tecnología y quiere darle un cambio a su carrera, empezando a estudiar temas de informática), o el de un Career Enhancer (quien quiere mejorar sus competencias en ese mismo puesto). Esas tres audiencias son muy distintas desde el punto de vista motivacional”, dice Porter.

“Un career enhancer está en una transición dentro de la empresa en la que está trabajando, respecto de una herramienta determinada, una generación nueva de tecnología, una definición arquitectural de su puesto, y eso sólo tracciona el entrenamiento que tiene que consumir. Sea éste un entrenamiento tradicional (yo usaba Exchange 2010, y ahora quiero migrar a 2016 y quiero tomar entrenamiento para eso) o LaaS”, explica Porter. Las transformaciones en el rol laboral pueden ser incluso más complejas, como el paso de una persona que trabaja en base de datos a un puesto de científico de datos, o de quien hace planillas de Excel con algunas macros a programación sobre Excel. En esos casos, el involucramiento del profesional y su pirámide gerencial, tanto en la definición del rol como en el entrenamiento que va a tomar, es muy significativo. Es un poco más complejo en los career changer y en el caso del primer empleo, porque los expertos en formación profesional deben armar el plan de carrera y explicarle al alumno cómo puede ser un empleo que hoy no existe”.

Hay cosas como MPP —asegura Porter— que abren las puertas a nuevos path de entrenamiento relativamente cortos, relativamente orientados a un rol o una demanda determinada de las empresas de hoy, y no necesariamente a una nueva versión de software. Ciertamente, los modelos de educación más clásicos y más resistentes al cambio van a seguir existiendo y serán relevantes por mucho tiempo. Los modelos tradicionales atados a versiones y a implementaciones específicas van a seguir existiendo y tienen un altísimo retorno de la inversión, porque mejoran la productividad cuando se aplican a proyectos relacionados con esa solución o tecnología. Las soluciones más ágiles, desintermediadas, como las que estamos presentando con Microsoft, van a tomar un rol en acelerar el cambio, en preparar para nuevos roles, en ayudar a los career enhancers a facilitar el cambio. E inclusive, dado que hay mucho entrenamiento completamente gratuito, a que alguien ponga un pie en el agua y vea si un tema le interesa. Esto último es fundamental”.

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Alejandro Alonso

Alejandro Alonso

Periodista especializado en ciencia y tecnología. Trabajó en publicaciones como Banqueros & Empresarios, Telecomunicaciones & Negocios, Customer Service, Prensa Económica, Computerworld, e Insider, entre otras.

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