Nube transforma el entorno laboral: Comstor

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El mayorista explica que el impacto de la nube en el día a día de las organizaciones también afecta su cultura, sobre todo los procesos de trabajo. En ese nuevo sistema, aumenta la responsabilidad de los individuos, una vez que la el cloud computing  permite el trabajo remoto, lo que establece nuevas relaciones.  Por otro lado, una desventaja del modelo debe ser mencionada: esta elimina la mano de obra, aquella que sería necesaria para mantener el software y hardware en funcionamiento correcto.

El impacto de ello para la empresa era un esfuerzo considerable para la solución de problemas técnicos, con la contratación de personal especializado para ese tipo de tareas. En tanto, la Computación en la Nube usa un abordaje diferente. Al utilizar modelos de Software as a Service (SaaS), Infraestructure as a Service (IaaS) y Platform as a Service (PaaS), que son tecnologías centrales de Cloud Computing, hoy es posible para las empresas contratar ese servicio, actuar sin necesidad de adquirir y renovar periódicamente las licencias de uso para programas o invertir gran parte del presupuesto en recursos computacionales y de mantenimiento.

Asimismo, explica que con este modelo todo queda bajo la responsabilidad del proveedor de servicios en la Nube, que debe garantizar su funcionamiento 24 horas por día y con una ventaja más: la empresa sólo paga por los recursos usados.

La relación con el trabajo también fue modificada y la movilidad para los colaboradores es una palabra clave. A través de la autorización, la organización es capaz de ingresar al software necesario en su día a día de gestión y trabajo en equipo, además las aplicaciones disponibles para atender sus necesidades. En este caso, los equipos necesitan tener conexión a Internet y una computadora o dispositivo para ingresar a esos ambientes y realizar su trabajo.

Para las organizaciones, la Computación en la Nube significó una gran mudanza al permitir algunos desafíos, sobre todo en lo que se refiere a la infraestructura física de los equipos, que fueron enfrentados de forma escalonada, atendiendo a sus necesidades estacionales o de crecimiento.

Esto se debió a que, en el modelo tradicional, la empresa realizaba la compra de un software para ser usado tanto en las operaciones de la empresa como también por el equipo. Quedaba bajo responsabilidad de la organización también la compra de equipos, servidores, etc, para que todas las funcionalidades de las aplicaciones trabajen correctamente. En muchos de los casos, únicamente los equipos robustos y caros conseguían ejecutar estas aplicaciones, limitando la flexibilidad del software.

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