Las autopartes son negocio para el distribuidor
La industria de autopartes, al igual que su falsificación, está en crecimiento, por ello las empresas dedicadas a este ramo deben vigilar la mercancía desde la fabricación hasta el transporte por medio de una solución de radiofrecuencia, explica Connie Mayer, directora para Canales y Distribución de Intermec.
De acuerdo con cifras de la Industria Nacional de Autopartes (INA), en México hay entre mil 200 y mil 600 empresas de autopartes, entre las cuales se incluyen armadoras, distribuidores y productores, ubicadas en Chihuahua, Nuevo León y Coahuila, principalmente, lo que indica un sector en expansión. Sin embargo, la baja calidad del producto, el deterioro de la marca y la preocupación por la seguridad de los consumidores representan grandes amenazas para el sector de autopartes en el país.
Esto indica una oportunidad de negocio para los distribuidores que quieran ingresar en este mercado; además, con las nuevas regulaciones gubernamentales y las cuestiones de garantía que demanda el sector automotriz será necesario saber dónde están las partes en cualquier momento dentro los procesos de fabricación y almacenamiento.
Actualmente, existe un despliegue de soluciones en aplicaciones de circuito abierto y cerrado, y el suministro a los usuarios que combinan tecnología óptica anti-falsificación con tecnologías de track & trace a través de la identificación por radiofrecuencia (RFID, por sus siglas en inglés), códigos de barras o marcado directo de piezas que se utilizan para seguir los movimientos de las piezas, desde el proveedor, el fabricante, el distribuidor y, finalmente, los clientes”, agrega Mayer.
La tecnología RFID ofrece los medios para capturar y almacenar los datos en tiempo real en una etiqueta que acompaña al producto. RFID proporciona, además, una base de datos de dinámica de la información que viaja con el producto durante toda su vida y que se puede actualizar con eventos, al igual que las reparaciones en garantía que se llevan a cabo. También es adecuado para un gran número de aplicaciones de trazabilidad, sobre todo en productos más complejos y montajes.
Las etiquetas de Códigos de Barras serializadas, por su parte, se pueden utilizar en productos o componentes que son expuestos a ambientes, relativamente, suaves; otros productos expuestos a ambientes hostiles, requieren ser grabados con marcas estampadas en el producto que puedan ser legibles durante la vida útil de la pieza, por ejemplo, con la tecnología de marcación directa de partes (DPM) se utiliza en una variedad de métodos —1D o 2D usando láser, químicos o tintas— para colocar marcas permanentes en todo tipo de materiales, incluyendo plástico, vidrio, caucho, metales y cerámica. Las tecnologías de DPM se dividen en dos categorías: ópticas y no ópticas.
“La falsificación puede afectar los ingresos de una empresa y hacer daño a largo plazo cuando un producto sustituido se asocia con una marca, por lo que los costos asociados con las piezas falsificadas sólo en el sector de autopartes se estiman en millones de dólares (mdd), lo cual hace que las empresas busquen soluciones de trazabilidad (track & trace, en inglés) para proteger sus productos y sus marcas”, menciona Mayer.






