En estos tiempos de big data y virtualización, el papel que la memoria desempeña dentro del datacenter se vuelve aún más crucial que antaño. En un artículo de referencia de Mike Mohney, Senior Technology Manager de Kingston, se destaca la importancia de entender cabalmente los requisitos y desafíos que implica el aprovechamiento de las memorias de los servidores en los centros de datos. Algunas reglas para salir airoso.
Saber cómo elegir el tipo correcto de configuración de memoria requerida para lograr los resultados deseados dentro del centro de datos no es tarea sencilla. Un artículo (http://www.datacenterjournal.com/it/memory-games-understanding-the-requirements-and-challenges-in-leveraging-server-memory-in-data-centers/) de referencia de Mike Mohney, Senior Technology Manager de Kingston, sirve para aprender a aprovechar mejor la memoria de los servidores en los centros de datos. La realidad es que muchas veces se pasa por alto que una mayor cantidad de memoria puede contribuir a mejorar el desempeño, y la reacción inmediata es comprar más servidores, sin analizar la posibilidad de sacarle más provecho a los existentes servidores subutilizados que ya se tienen.
El balanceo de un bajo consumo de energía con capacidad y desempeño requiere un entendimiento del rol que la memoria de servidores juega dentro del centro de datos. Los procesadores de servidores, a menudo subutilizados, pueden tratar con varios threads sobre varios núcleos para maximizar la utilización de un servidor único. Pero sin memoria suficiente o con una configuración deficiente de la misma, el desempeño de los servidores se degrada y por ende los servidores no pueden alcanzar todo su potencial. La solución no es sumar automáticamente servidores, la mayoría de las veces basta con sumar memoria. Esto permite, paralelamente, mantener a raya la complejidad y los costos.
¿En qué ocasiones sucede esto? Algunos tips:
- Primero, identificar el rol y los objetivos de un determinado servidor o servidores en el centro de datos. Priorizar la importancia de un mejor desempeño y velocidad, reducción del consumo energético o mayor capacidad. Si bien no son mutuamente excluyentes, la priorización de estos factores permitirá determinar las mejores opciones de memoria. Por ejemplo, si el objetivo es reducir el consumo energético, entonces una memoria de bajo voltaje será la opción adecuada. Además, los diferentes tipos de módulos, tales como memorias del tipo as quad rank o dual rank (rank determina una porción de datos de 64 bits) de dos o cuatro núcleos, pueden ahorrar energía respecto a los diseños de un solo núcleo. Minimizar el consumo energético de la memoria puede generar un ahorro del 5% al 10%, o más, en el consumo energético total de un servidor, lo que se multiplica en todo el centro de datos.
- Otra medida recomendada es chequear la capacidad del procesador para determinar la máxima velocidad de memoria que puede soportar. Los procesadores Intel Xeon y AMD Opteron establecen la velocidad máxima a la que puede operar la memoria. Mezclar y combinar velocidades diferentes de memoria nunca es una buena idea, ya que puede ocasionar problemas de rendimiento. Adicionalmente, es importante consultar las reglas de soporte de memoria de la plataforma de servidor que se encuentra configurando para obtener un rendimiento máximo. Hay ciertas configuraciones que pueden maximizar la capacidad total de la memoria instalada, pero la velocidad de la memoria podría caer a niveles inferiores.
- Si bien la memoria es un commodity, con estándares de la industria incorporados, esto no significa que todos los módulos de memoria estarán soportados por todos los servidores. Pueden aparecer problemas de compatibilidad entre componentes del módulo de memoria y el servidor. En este sentido, fundamentalmente no hay diferencias entre servidores de marca y clones de servidores (caja blanca). Sin embargo, sí puede haber diferencias sutiles en el diseño de las placas-madre o altura de los sistemas que pueden requerir el uso de un tipo de memoria específica. Un servidor de IBM, por ejemplo, puede tener restricciones de altura y requerir una memoria con diseños de muy bajo perfil (VLP). O un servidor HP ProLiant puede tener problemas de compatibilidad con ciertos componentes de registro o marcas de memoria DRAM. Es muy importante elegir una memoria que esté garantizada para ser compatible con un sistema de servidor específico.
- Aunque parezca superfluo recordarlo, hay que asegurarse de que las nuevas memorias sean instaladas correctamente, y que siga los lineamientos de arquitectura de canal del servidor. Por ejemplo, el departamento de TI está acostumbrado a instalar memoria en pares, de modo que cuando se introdujeron los servidores de tres y cuatro canales, los responsables de TI asumieron que podían continuar instalando en pares, sin saber que cuando llenaban los canales de memoria incorrectamente, estaban comprometiendo el desempeño. Los problemas de memoria generalmente se manifiestan como bloqueos de sistemas, pantallas azules o registros de corrección de errores, lo que indica chips defectuosos o incompatibilidad. Sin embargo, no es fácil diagnosticar el rendimiento de la memoria. De hecho, para saber a ciencia cierta si la memoria está operando como se desea, el departamento de TI debe testear o monitorear de cerca la velocidad/el ancho de banda para determinar si se está alcanzando todo el potencial del subsistema de memoria.
- Analistas de Aberdeen ya reportaron que la cantidad de aplicaciones que corren en la actualidad sobre entornos virtualizados superó el 50%. En esos entornos cada servidor corre múltiples aplicaciones, y la utilización de los servidores típicamente cambió de un rango del 10% al 80%. Esto aumenta la criticidad de los requisitos para soportar memoria. Superar la alocación de memoria en entornos virtualizados de VMware causa latencia en las máquinas virtuales (VMs), de modo que las VMs pueden necesitar cambiar a disco para compensar su falta de memoria cuando la memoria ESX “se infla” y el TPS no logra recuperar memoria de todos las VMs—. Las unidades de estado sólido (SSDs) pueden incrementar considerablemente el rendimiento, en particular para las aplicaciones que requieren una gran cantidad de operaciones de entrada/salida por segundo (IOPs). Sin embargo, el almacenamiento no puede sustituir el enorme ancho de banda y rendimiento que proporciona la memoria física.
- Elegir la solución más económica quizá no sea la opción más sabia para cumplir los objetivos a largo plazo, por ejemplo al evaluar la memoria nueva los gerentes de los centros de datos pueden percatarse de que los DIMMs de 8GB son relativamente económicos y adquirir 16 de estos para el servidor puede cumplir sus objetivos de capacidad de 128GB. Otra opción podría ser elegir ocho DIMMs de 16GB, lo que podría representar un costo inicial mayor pero generar ahorros en consumo energético a largo plazo (menos DIMMs utilizan menos energía) y dejar espacio (sockets abiertos) para expandir la memoria en el futuro.
Para Mohney, la memoria es el elemento central para mejorar el rendimiento, el aprovechamiento y la administración de energía en los demandantes centros de datos actuales. De modo que entender el impacto de las decisiones tomadas al elegir una memoria de servidor será determinante para poder cumplir los objetivos del servidor.









