A pesar de ser una de las más exitosas empresas desarrolladoras de procesadores gráficos, Nvidia no cesa su constante búsqueda por nuevos mercados en donde expandirse. La industria automotriz es actualmente uno de los grandes objetivos a los que apunta en su afán por llevar a su experiencia en procesadores móviles de aplicaciones hacia nuevos horizontes.
La primera lección que aprendió Nvidia en su intento por conquistar a la industria automotriz es que para dotar de inteligencia a un automóvil no alcanza con tomar un chip SoC (system-on-chip) y simplemente colocarlo al mando de los sistemas automáticos del vehículo.
Durante años, Nvidia ha intentado ofrecer un chip SoC móvil para reproductores de medios, asistentes personales digitales, smartphones y tablets, pero sin conseguir mucho éxito. Aunque la compañía pudo desarrollar hardware excelente para procesamiento de gráficos y tuvo éxito al integrar núcleos ARM en sus procesadores de aplicaciones, sus SoCs móviles nunca alcanzaron gran popularidad entre los fabricantes de dispositivos, ya sea porque no admitían funcionalidades clave, o por que llegaron tarde al mercado, o por que consumían demasiada energía. Pero eso no significa que los procesadores Nvidia Tegra hayan sido un fracaso. El mercado de procesadores de aplicaciones para dispositivos diversos está en expansión, razón por la que Nvidia echó una mirada hacia industrias más allá de la computación móvil. Entre estas industrias, la automotriz fue una de las principales.
Los automóviles modernos usan tecnología de cómputo para muchas cosas, incluyendo entretenimiento de a bordo. Nvidia logró firmar un contrato con Audi en el año 2011 y desde 2012 en adelante varios vehículos de la empresa comenzaron a usar procesadores Tegra para entretenimiento y sistemas de navegación. A pesar de que esos sistemas no son de misión crítica para los autos, necesitan ser en extremo robustos.
Nvidia no podía simplemente instalar a sus chips Tegra en los Audi; tuvo que rediseñar los chips para otorgarles máxima confiabilidad y crear un software que funcionara a la perfección el 100 por ciento del tiempo.
“Tuvimos que aprender lo que significar ser de ‘clase automotriz’”, recuerda Danny Shapiro, director senior de operaciones automotrices de Nvidia, en una entrevista con la agencia Reuters. “En términos simples, eso significa nada de reinicios, puesto que una pantalla de tablero que falla al encenderse significa un cliente enojado y posiblemente una costosa reparación de garantía”.
Para incluirse en los autos, Nvidia necesitaba repensar sus ciclos de desarrollo (puesto que los autos se actualizan una vez cada varios años, mientras que los smartphones se renuevan todos los años) y diseñar sus chips de acuerdo a nuevos requerimientos. “Les dijimos a los ingenieros de Nvidia ‘ustedes hacen una pieza, pero nosotros ensamblamos el auto aquí con 10.000 piezas’”, explicó Mathias Halliger, arquitecto senior de sistemas de Audi para tecnologías de vehículos conectados. “Si una sola de las piezas está mal, tenemos un problema”.
Actualmente, los chips de Nvidia se encuentran dentro de varios sistemas dentro de los automóviles Audi, Lamborghini y Tesla, pero en el futuro la compañía quiere que sus chips sean el cerebro de los autos. Anteriormente este año, Nvidia presentó su plataforma Nvidia Drive para computadoras automotrices. Actualmente, la compañía ofrece Drive PX, para desarrollar funcionalidad de piloto automático, y Drive CX, para crear sistemas digitales de a bordo de avanzada. Drive PX presenta dos SoCs Tegra X1, cuenta con entradas para 12 cámaras de alta resolución y puede procesar un volumen de información visual de hasta 1,3 gigapixeles por segundo.
“Nos ofrecen sistemas de cómputo con la fortaleza para procesar las grandes cantidades de datos requeridos por los nuevos sistemas de asistencia al manejo y por sus pantallas”, dijo Ulrich Hackenberg, líder de desarrollo técnico de Audi.
Nvidia se encuentra muy por detrás de sus competidores en el mercado de chips para automóviles. Las ventas de tecnología para autos de Nvidia representó apenas un 4 por ciento de los U$S 4.700 millones de ingresos en su más reciente año fiscal, según lo informado por Reuters. En comparación, las ventas de semiconductores de Texas Instruments para automóviles totalizaron U$S 1.860 millones el año pasado.
Para acercarse a sus rivales, Nvidia quiere estar en los sistemas de manejo automático de los autos del futuro con chips extremadamente avanzados. La compañía posee poderosas arquitecturas de procesamiento gráfico, las cuales pueden usarse para cargas de trabajo masivamente paralelas tales como las que se manejan en el reconocimiento de imágenes, al igual que varios poderosos procesadores de propósito general para diversas tareas seriales (no paralelas). En el futuro, Nvidia probablemente tenga que integrar núcleos ARM Cortex-R para procesamiento de tiempo real en sus chips Tegra o en su plataforma Drive. Hay además muchas otras tecnologías que Nvidia necesitará licenciar o desarrollar para sus futuras soluciones automotrices. Pero la compañía parece preparada para emprender un largo viaje, el cual recién está comenzando.
“Cuando trabajas con compañías automotrices y te embarcas en desarrollos con ellas, a través de los años adoptas su cultura”, dijo Jen-Hsun Huang, CEO de Nvidia. “Pero el auto está ansioso por ser reinventado”. Como si fuera poco desafío para la empresa, otras compañías, tales como Intel y Qualcomm, también ofrecen chips para autos, y no se quedarán de brazos cruzados mirando cómo este nuevo mercado toma forma. Además cuentan con tecnologías de procesamiento gráfico y propósito general, sin mencionar amplios recursos financieros. Por consiguiente, debemos prepararnos para una dura batalla entre los diseñadores de chips por conquistar el prometedor mercado de la informática automotriz.









