En Colombia, afirmar que una empresa “usa inteligencia artificial” puede describir realidades muy distintas: desde empleados que consultan un asistente generativo hasta modelos integrados en procesos críticos, con datos gobernados, responsables definidos y resultados medibles. Muchas organizaciones ya llegaron a la primera escena. Pocas alcanzaron la segunda.
Ese contraste aparece en Pulso AI: empresas colombianas en la frontera cognitiva, un estudio de Deloitte publicado en marzo de 2026. Entre las organizaciones consultadas, el 55% ya cuenta con herramientas de IA implementadas. Sin embargo, apenas el 21% se considera preparada o muy preparada para adoptar inteligencia artificial generativa. El 74% declara una preparación moderada o baja y otro 5% reconoce no estar preparado.
Disponer de licencias, habilitar un chatbot o ejecutar una prueba de concepto no equivale a haber construido una capacidad empresarial. El verdadero salto comienza cuando la tecnología se conecta con la estrategia, los datos, el talento, la gobernanza y los indicadores financieros.

Usar IA no significa estar listo para escalarla
El acceso ya no parece ser el principal problema. Además del 55% que declara tener soluciones implementadas, otro 9% se encuentra incorporándolas. La diferencia surge al observar el uso cotidiano: el 42% señala que más del 80% de sus colaboradores tiene acceso a herramientas autorizadas, pero el 41% afirma que menos del 21% de quienes pueden utilizarlas lo hace diariamente.
La disponibilidad creció más rápido que la apropiación. Detrás de esa brecha aparecen tareas que suelen recibir menos atención que la compra de tecnología: capacitar a los equipos, rediseñar flujos de trabajo, definir qué información puede ingresar a los modelos y conectar las soluciones con sistemas internos.
Muchos pilotos y pocos sistemas en producción
La experimentación domina el panorama. El 62% de las organizaciones desarrolla entre una y cinco pruebas de concepto. El dato confirma que existe interés, pero el problema aparece en el siguiente paso.
El 38% estima que menos del 20% de sus pilotos será ampliado completamente durante los próximos tres a seis meses, mientras que un 17% no espera escalar ninguno. Buena parte de la actividad puede quedar atrapada en demostraciones aisladas que generan aprendizaje, pero no modifican la operación.
Los resultados también son parciales. Solo el 21% de las empresas dice haber alcanzado mayoritaria o totalmente los beneficios esperados y el 44% los logró apenas de manera parcial. A la vez, el 45% no sabe si el retorno de su iniciativa cumple las expectativas.
Un piloto puede mostrar que un modelo resume documentos o responde consultas. Pasar a producción exige medir cuánto tiempo ahorra, qué costo reduce, qué ingreso habilita, qué riesgos introduce y cómo se sostendrá cuando aumenten los usuarios y las integraciones.

Las principales barreras están dentro de la organización
Los obstáculos más citados no son tecnológicos. La falta de un modelo de gobernanza aparece en primer lugar, señalada por el 23% de las compañías. Le siguen la escasez de talento técnico, con el 14%, y la ausencia de una estrategia de adopción, con el 12%.
Solo el 3% identifica como principal freno la falta de infraestructura o datos adecuados. Esto no significa que la arquitectura, la calidad de la información o la ciberseguridad hayan dejado de ser relevantes. Indica que muchas empresas todavía no resolvieron quién decide, quién responde, qué proyectos se priorizan y bajo qué reglas se utilizan los sistemas.
La agenda pública colombiana apunta en una dirección similar. El CONPES 4144 estableció la Política Nacional de Inteligencia Artificial con más de 100 acciones, una inversión indicativa de 479.000 millones de pesos y seis ejes que incluyen gobernanza, ética, infraestructura, datos, innovación, talento, mitigación de riesgos y adopción empresarial.
A esto se suman los lineamientos de la Superintendencia de Industria y Comercio para el tratamiento de datos personales en sistemas de IA. Escalar requiere trazabilidad, seguridad, transparencia, supervisión humana y reglas claras sobre la información utilizada.

La inversión todavía prioriza la eficiencia
El bajo nivel de madurez también se refleja en los presupuestos. El 72% de las organizaciones destina menos del 20% de su gasto tecnológico a iniciativas de IA. Con recursos contenidos, las empresas priorizan resultados rápidos y de menor riesgo.
El 53% identifica la eficiencia operativa como el principal beneficio esperado. La innovación en productos o servicios y la ventaja competitiva reúnen solo el 13% cada una, mientras que el desarrollo de nuevos modelos de negocio alcanza el 4%.
Las iniciativas más avanzadas se concentran en tecnología, con el 28%; finanzas, con el 21%; y operaciones, con el 14%. Servicio al cliente y ventas llegan al 7% cada una, mientras que marketing y desarrollo de producto registran apenas el 3%.
Son áreas razonables para comenzar porque trabajan con procesos estructurados y retornos más fáciles de observar. El riesgo aparece cuando la IA permanece como una herramienta de productividad interna, sin transformar la propuesta de valor o la relación con los clientes.
Colombia tiene una base regional sólida
La brecha empresarial convive con un ecosistema nacional bien posicionado. El ILIA 2025, elaborado por CENIA y la CEPAL, otorgó a Colombia 55,84 puntos sobre 100. El país ocupó el cuarto lugar entre 19 economías, detrás de Chile, Brasil y Uruguay, y encabezó el grupo de naciones clasificadas como adoptantes.
También mostró una fortaleza particular en formación profesional en IA. Colombia obtuvo 64,9 puntos en ese indicador, frente a un promedio regional de 30,28. Además, lideró la demanda regional de cursos especializados en plataformas digitales.
La paradoja es evidente: existen infraestructura habilitante, una política nacional, oferta educativa e interés por aprender, pero esas capacidades todavía no se integran de manera homogénea dentro de las compañías. Como advirtió la CEPAL, “es indispensable articular las políticas de digitalización con las políticas de desarrollo productivo”.

Qué necesitan las empresas para pasar del piloto a la escala
El primer cambio debe ocurrir en la selección de casos de uso. Cada iniciativa necesita un problema de negocio concreto, un responsable ejecutivo, una línea de base y métricas acordadas antes del piloto.
El segundo paso es construir capacidades reutilizables. En lugar de tratar cada prueba como un experimento independiente, las compañías necesitan una base común de datos, seguridad, integración, monitoreo y gestión de modelos.
La gobernanza constituye el tercer componente. Deben definirse niveles de riesgo, criterios de aprobación, responsables de los datos, revisión humana y procedimientos para detectar errores, sesgos o usos indebidos.
Finalmente, escalar exige rediseñar el trabajo. Capacitar a los colaboradores es insuficiente si los procesos, los incentivos y las responsabilidades continúan iguales. La organización debe decidir qué tareas automatiza, cuáles complementa y dónde conserva decisiones humanas. La evidencia de Deloitte indica que el valor sostenible aparece cuando la tecnología se integra en los procesos, las estructuras de decisión y el modelo operativo, en lugar de permanecer como una herramienta aislada.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué porcentaje de las empresas colombianas está preparado para adoptar IA generativa? El 21% de las organizaciones consultadas por Deloitte se considera preparada o muy preparada. El 74% reporta una preparación moderada o baja y el 5% restante se declara no preparado.
- ¿Cuál es el principal obstáculo para escalar la IA en Colombia? La falta de un modelo de gobernanza es la barrera más mencionada, con el 23% de las respuestas. Después aparecen la falta de talento técnico, con el 14%, y la ausencia de una estrategia clara, con el 12%.
- ¿Cuántas empresas colombianas ya tienen herramientas de IA? El 55% de las organizaciones analizadas cuenta con herramientas implementadas y otro 9% se encuentra en proceso de incorporación.
- ¿Qué posición ocupa Colombia en inteligencia artificial en América Latina? Colombia obtuvo 55,84 puntos en el ILIA 2025 y ocupó el cuarto lugar entre 19 países, después de Chile, Brasil y Uruguay. El país integra la categoría de adoptantes.
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