Chile profundiza su transición hacia una economía con cada vez menos efectivo. La expansión de las tarjetas sin contacto, las billeteras digitales y las transferencias electrónicas está modificando la forma en que consumidores y comercios realizan sus operaciones y obliga, al mismo tiempo, a adaptar la infraestructura que sostiene esos pagos.
De acuerdo con el último Informe de Sistemas de Pago del Banco Central de Chile, durante un período de 12 meses se registraron más de 7.700 millones de pagos digitales. En promedio, cada chileno mayor de 15 años realizó 435 operaciones digitales al año, un 15% más que en el informe anterior.
El fenómeno también empieza a tener implicancias económicas más amplias. Un informe de ACI Worldwide proyecta que los pagos en tiempo real podrían aportar US$740 millones adicionales al Producto Interno Bruto de Chile hacia 2028, además de favorecer la incorporación de unas 83.000 personas al sistema financiero formal.
Los pagos digitales pasan a ser parte de la vida cotidiana
El crecimiento refleja un mercado en el que los medios electrónicos dejaron de funcionar únicamente como una alternativa al efectivo y pasaron a ocupar un lugar central en las operaciones diarias.
Según las cifras del Banco Central, el 77% del consumo de los hogares se paga mediante tarjetas, mientras que el 72% de las empresas del rubro dispone de los servicios de al menos un adquirente.
También aumentó el peso de las tarjetas de prepago. Durante el último año se realizaron 577 millones de transacciones con este tipo de instrumentos, equivalentes al 8% del total de los pagos digitales.
El cambio estuvo acompañado por la entrada de nuevos adquirentes, subadquirentes e iniciadores de pagos, que ampliaron las opciones disponibles para los comercios y aumentaron la cobertura de la infraestructura.
“El crecimiento de las tarjetas sin contacto, billeteras digitales y las transferencias en tiempo real no compite con las soluciones de aceptación tradicionales, sino que redefine lo que los comercios necesitan de sus dispositivos de pago”, explicó Rodrigo Soto, Senior Sales Manager Southern Cone de Ingenico.
Para el ejecutivo, las nuevas plataformas deben combinar capacidad para incorporar distintos medios de pago, seguridad y una experiencia sencilla tanto para quien cobra como para quien realiza la transacción.
Menos efectivo, más exigencias para la infraestructura
El crecimiento de las operaciones electrónicas también implica mayores desafíos tecnológicos. A medida que aumenta el volumen de transacciones y aparecen nuevos métodos de pago, la disponibilidad, interoperabilidad y seguridad de la infraestructura se vuelven cada vez más relevantes.
“Para acompañar la evolución del mercado, no basta con digitalizar los pagos; es fundamental contar con un ecosistema competitivo”, sostuvo Soto. En ese contexto, agregó que la infraestructura debe estar preparada para absorber un crecimiento constante de operaciones sin comprometer su continuidad.
La transición hacia un modelo cashless, por lo tanto, no depende únicamente de que los consumidores dejen de utilizar billetes. También requiere que bancos, fintechs, proveedores de infraestructura, adquirentes y comercios puedan incorporar diferentes modalidades de pago de manera segura.
Los comercios también cambian sus terminales
Para los puntos de venta, esa transformación supone pasar de terminales diseñadas principalmente para aceptar tarjetas hacia plataformas capaces de integrar diferentes medios de pago y servicios.
Entre las tecnologías que empiezan a ganar espacio aparecen soluciones basadas en Android, como AXIUM, sistemas SoftPOS que permiten convertir dispositivos compatibles en terminales de cobro y plataformas de administración remota.
Estas herramientas permiten agregar nuevas funciones sin reemplazar necesariamente toda la infraestructura existente, una característica relevante en un mercado donde las alternativas de pago continúan multiplicándose.
La tendencia muestra que Chile se encuentra cada vez más cerca de un escenario en el que el efectivo pierde peso frente a las operaciones digitales. El próximo desafío será sostener ese crecimiento con una infraestructura capaz de procesar un volumen creciente de transacciones y ofrecer a comercios y consumidores más opciones de pago sin resignar seguridad ni disponibilidad.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos pagos digitales se realizan en Chile?
El Banco Central registró más de 7.700 millones de pagos digitales durante un período de 12 meses, equivalentes a un promedio de 435 operaciones anuales por cada persona mayor de 15 años.
¿Qué porcentaje del consumo de los hogares se paga con tarjeta?
De acuerdo con el Banco Central de Chile, el 77% del consumo de los hogares se realiza mediante tarjetas.
¿Qué impacto económico podrían tener los pagos en tiempo real?
Las proyecciones citadas estiman que podrían aportar US$740 millones adicionales al PIB chileno hacia 2028 y facilitar la inclusión de unas 83.000 personas en el sistema financiero formal.