Las empresas están adoptando la IA, pero muy pocas están preparadas para asumir esta responsabilidad

Un estudio global que encuestó a líderes empresariales de países como Argentina revela que, aunque la inteligencia artificial avanza rápidamente en las organizaciones, la falta de alineación entre estrategia, talento y cultura está frenando su verdadero impacto. El factor humano es el centro de la transformación digital.
Entre las áreas incluidas se destacan inteligencia artificial, tecnología limpia y artes escénicas.
Entre las áreas incluidas se destacan inteligencia artificial, tecnología limpia y artes escénicas.
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Desde que la inteligencia artificial generativa irrumpió en 2022, su adopción en las empresas se ha acelerado exponencialmente bajo la promesa de automatizar tareas, procesar grandes volúmenes de datos y transformar la interacción de los usuarios, a la vez que se pregunta si las organizaciones están realmente preparadas para asumir el impacto de esta tecnología a gran escala.

El estudio global realizado por EPAM Systems Inc., From Hype to Impact: How Enterprises Can Unlock Real Business Value with AI, basado en encuestas a más de 7.300 líderes empresariales, ingenieros y desarrolladores en nueve países, entre ellos Argentina,  evidencia una brecha importante entre la percepción y la realidad.

Los resultados indican que, aunque el 49% de las compañías se considera «avanzada» en madurez de IA y un 5% se define como «disruptora», solo el 30% de las más avanzadas ha logrado escalar efectivamente estas capacidades a nivel organizacional.

De la expectativa a la implementación real: una brecha persistente

La adopción de inteligencia artificial crece a ritmo acelerado, aunque muchas organizaciones aún enfrentan desafíos para implementarla a gran escala.
La adopción de inteligencia artificial crece a ritmo acelerado, aunque muchas organizaciones aún enfrentan desafíos para implementarla a gran escala.

El análisis muestra que la mayoría de las iniciativas actuales están enfocadas en resultados de corto plazo, como mejorar la productividad, optimizar la eficiencia operativa o fortalecer la experiencia del cliente. Es la priorización de los llamados quick wins, que dejan en segundo plano objetivos más estructurales como la innovación de modelos de negocio o el crecimiento sostenido de ingresos.

En contraste, las organizaciones que sí han logrado avanzar hacia una madurez más alta han logrado que la adopción de IA alinee integralmente sus capacidades organizacionales, es decir, articular datos, ciberseguridad, gobernanza y talento humano bajo una misma visión estratégica.

El factor humano como clave para escalar la inteligencia artificial

Y es precisamente en este último punto donde se encuentra uno de los mayores desafíos. El estudio advierte que la transformación impulsada por IA es tanto tecnológica como humana; el 43% de las empresas tenía previsto contratar perfiles especializados en inteligencia artificial en 2025, cifra que asciende al 47% en aquellas consideradas disruptoras.

Pero además de la contratación de nuevos perfiles, se necesita redefinir el rol de los equipos existentes dentro de esta nueva lógica operativa. A medida que la IA se vuelve más potente,también se vuelve más dependiente del criterio humano. Su desarrollo, implementación y optimización requieren capacidades como pensamiento crítico, comprensión del negocio y toma de decisiones informada,habilidades que no pueden ser reemplazadas por algoritmos.

Empresas. La IA agentiva propone un modelo colaborativo donde humanos y sistemas trabajan en conjunto, potenciando la productividad y el valor del trabajo.
La IA agentiva propone un modelo colaborativo donde humanos y sistemas trabajan en conjunto, potenciando la productividad y el valor del trabajo.

Por eso, uno de los factores determinantes para escalar su adopción es la capacidad de las organizaciones para desarrollar lo que los expertos denominan «fluidez en IA», un entorno donde los colaboradores comprenden cómo funciona la tecnología, cuáles son sus límites y cómo utilizarla de forma efectiva y responsable, para así reducir la resistencia al cambio y que esta herramienta se integre más armoniosamente en los procesos cotidianos.

El concepto de IA agentiva empieza a ganar relevancia. Se trata de sistemas diseñados no para sustituir a las personas, sino para trabajar en conjunto con ellas, automatizando tareas repetitivas y liberando tiempo para actividades de mayor valor, convirtiendo a los empleados en socios de la tecnología.

El informe concluye que el verdadero reto para las empresas al acceder a herramientas de inteligencia artificial es construir las condiciones organizacionales necesarias para que estas generen impacto real, lo que implica dejar de ver la IA como una solución puntual y comenzar a integrarla como un habilitador del negocio.

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