El camino hacia la híper automatización: cómo se redefinen las empresas en la era de la IA

Eduardo Laens, CEO de Varegos.
Eduardo Laens, CEO de Varegos.
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Las empresas corren una carrera que parece no tener meta clara: hacer más con menos, llegar antes que la competencia y, al mismo tiempo, convencer a clientes cada vez más impacientes. La inteligencia artificial irrumpió como una promesa de eficiencia, pero pronto quedó claro que no bastaba con sumar una sola herramienta. El verdadero salto podría estar en la híper automatización: combinar tecnologías que permitan integrar sistemas, acelerar procesos y transformar la forma en que trabajan las organizaciones.

Quien lo explica con ejemplos concretos es Eduardo Laens, CEO de Varegos, docente especializado en IA y autor del libro Humanware. Desde su experiencia acompañando a grandes corporaciones y startups, sostiene que la híper automatización ya no es una opción, sino una necesidad para sobrevivir en un mercado que cambia todos los días.

De la transformación digital a la híper automatización

La híper automatización nació como concepto hace cinco años, cuando Gartner propuso que los problemas complejos no se resuelven con una única tecnología, sino con la combinación de varias. “Es como tener una caja de bloques de Lego —señaló Laens—. Cada pieza es distinta y, al ensamblarlas, construís una solución que responde a un desafío específico de una organización”.

Esa mirada, que reemplazó al gastado término “transformación digital”, marcó un cambio de paradigma. Según Laens, los clientes que llegan a Varegos lo hacen buscando eficiencia, pero esa palabra puede significar muchas cosas. “Algunos necesitan reducir costos, otros escalar con la misma estructura y muchos buscan acelerar su negocio. En cualquiera de esos caminos, la híper automatización y ahora los agentes de IA son piezas centrales”.

Agentes inteligentes: de la teoría a la práctica

El fenómeno de los agentes de IA se consolidó en los últimos dos años y, para Laens, son ya una ventaja táctica para las compañías. “Un agente puede integrar sistemas, transformar datos, orquestar procesos y sumar inteligencia artificial. Lo que antes implicaba cuatro tecnologías distintas, ahora se resuelve con una sola capa”, explicó.

En Varegos decidieron predicar con el ejemplo: primero prueban los agentes puertas adentro y recién después los ofrecen al mercado. “No podemos salir a vender algo si no lo desarmamos y volvimos a armar sin que sobren tornillos. Solo así sabemos que no sobreprometemos y que cumplimos con las expectativas correctas”, aseguró.

Hoy, la mayor parte de sus aplicaciones están en el backoffice. “Conciliaciones bancarias, cargas de facturas, procesos de data entry… son tareas que no requieren pensamiento crítico y que ocupan mucho tiempo en las organizaciones. Ahí los agentes hacen la diferencia”, comentó.

Más de 2.500 maestros ya participaron en capacitaciones del programa nacional PAIDEIA para integrar la IA al aula.
El fenómeno de los agentes de IA se consolidó en los últimos dos años y son ya una ventaja táctica para las compañías

Híper automatización como traje de Ironman

Para Laens, la híper automatización es la fase superior de la evolución tecnológica de las organizaciones. “No se trata solo de estandarizar. El futuro está en construir experiencias a medida para cada cliente o empleado, con procesos diseñados casi quirúrgicamente para su contexto”, explicó.

El CEO de Varegos utiliza una metáfora que resume esta visión: “Estas herramientas son como un traje de Ironman. Permiten a startups o equipos pequeños hacer en días lo que antes necesitaban meses y decenas de personas. Pero lo interesante es que no se trata de un traje único: cada organización tiene que diseñar el suyo, adaptado a su cultura, sus procesos y su gente”.

En ese sentido, advierte sobre un error común en el mercado: el pensamiento mágico. “Muchos clientes creen que con pagar una licencia o contratar a un proveedor, todos los problemas desaparecen. Pero no somos magos: la híper automatización requiere alinear procesos, tecnología y personas. Si falta una de esas patas, la mesa se cae”.

El futuro del talento en la era de la IA

La irrupción de agentes inteligentes y plataformas low code plantea una pregunta inevitable: ¿qué pasará con los desarrolladores? Laens no duda en que el rol se transformará. “Hoy, gran parte del trabajo que hacía un junior lo resuelve un modelo. Eso es real. Pero si no formamos seniors, quienes tienen la mirada crítica para validar y escalar el código, nos vamos a quedar sin expertos que operen por encima de la máquina”, alertó.

El desafío, entonces, no es eliminar talento humano, sino reorientarlo hacia funciones de mayor valor. “Lo perfecto atenta contra lo posible. La clave es aprender en el camino y aceptar que la IA es una aliada para acelerar, no un sustituto total”, reflexionó.

La interacción en el futuro será multidimensional, con agentes inteligentes desempeñando un rol central en las decisiones y adaptaciones del sistema en tiempo real.
La irrupción de agentes inteligentes y plataformas low code transformará el rol de los programadores

Casos de éxito y aprendizajes

Aunque no suele dar nombres de clientes, Laens reveló que gran parte de los pedidos actuales giran en torno a agentes expertos que resuelven procesos internos. “En áreas legales, de recursos humanos o de beneficios corporativos, un agente no solo responde preguntas: ejecuta tareas concretas en nombre del empleado. Eso acelera la operación y reduce la fricción”, explicó.

Lo mismo ocurre en la atención al cliente y el soporte técnico, espacios con alta rotación. “Un agente puede entrenar a un nuevo empleado en días, dándole acceso a toda la información que necesita sin que la aprenda de memoria. Eso reduce los costos de onboarding y mejora la experiencia del cliente”, agregó.

Entre sus aprendizajes personales, destacó uno en particular: no se puede contentar a todos. “A veces das lo mejor de vos y aun así alguien queda disconforme. Aprendí a no obsesionarme con ese uno por ciento, sino a enfocarme en el valor que recibe la mayoría”, confesó.

Más allá del maquillaje tecnológico

Uno de los puntos que más le preocupa a Laens es la tendencia al “techwashing”: empresas que anuncian proyectos de inteligencia artificial solo para mostrar innovación, sin un objetivo claro. “Hay colchones con IA, ventanas con IA. Cuando rascás un poco, el producto es el mismo de siempre. Si el propósito es solo marketing, no hay valor real”, criticó.

Para él, la pregunta clave que debe hacerse cualquier organización es simple: ¿qué problema real quiero resolver? Si la respuesta está vinculada con eficiencia, escala o aceleración del negocio, la híper automatización es un camino válido. Pero si la motivación es solo aparentar, el resultado será frustrante para todos.

Una mirada hacia adelante

De cara al futuro, Laens visualiza a Varegos ocupando un rol cada vez más fuerte como consultor e implementador en el mundo corporativo. “Las startups pueden incorporar rápido, pero las grandes compañías necesitan cumplir normas, garantizar resiliencia y escalar con seguridad. Ahí es donde entramos nosotros”, aseguró.

La misión, concluye, es clara: acompañar a las organizaciones en su madurez tecnológica y ayudarlas a que la híper automatización deje de ser una promesa y se convierta en el estándar. Porque, como resume en una de sus frases de cabecera: “Si el agua se queda quieta, se estanca y se pudre. El movimiento es la única forma de mantenerse vivo”.

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