El nuevo mapa tecnológico de las PyMEs argentinas: cómo están cambiando las decisiones de inversión

En el Día Internacional de las PyMEs, referentes de EXING, America Group IT, DOT4, Tacco Calpini y Brotek analizan cómo están cambiando las inversiones tecnológicas, qué tendencias ganan terreno y cuáles siguen condicionadas por el contexto.
La tecnología impulsa una nueva etapa para las PyMEs.
La tecnología impulsa una nueva etapa para las PyMEs.
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Cada 27 de junio, el Día Internacional de las PyMEs pone en foco a un sector clave de la economía argentina que hoy atraviesa un cambio profundo en su forma de invertir en tecnología: ya no se trata de modernizarse, sino de resolver problemas concretos del negocio. En un contexto económico desafiante, la tecnología dejó de ser un gasto asociado a la actualización de equipos para convertirse en una herramienta estratégica de eficiencia, competitividad y continuidad operativa.

Esa mirada atraviesa la visión de distintos referentes del ecosistema IT argentino. Diana Ordoqui, directora ejecutiva de EXING SRL; Juan Martín Radice, director de America Group IT; Mariano Basso, CEO y fundador de DOT4 SA; Valeria Tacco, directora de Unidad de Negocios de Tacco Calpini SA; y Karen Collante, directora de ciberseguridad de Brotek, coinciden en un punto central: las PyMEs están cambiando la forma de comprar, implementar y medir la tecnología.

El cambio no es menor. Durante años, muchas inversiones se explicaban por ciclos de renovación de equipos o por la necesidad de “modernizarse”. Hoy, en cambio, el criterio es mucho más directo: cada proyecto debe mostrar impacto en el negocio.

Juan Martín Radice, director de America Group IT. El ejecutivo sostiene que las PyMEs dejaron de buscar tecnologías específicas para enfocarse en soluciones que respondan a necesidades concretas del negocio, con modelos de inversión más flexibles y orientados a resultados.
Juan Martín Radice, director de America Group IT. El ejecutivo sostiene que las PyMEs dejaron de buscar tecnologías específicas para enfocarse en soluciones que respondan a necesidades concretas del negocio, con modelos de inversión más flexibles y orientados a resultados.

De comprar tecnología a resolver problemas

Para Juan Martín Radice, una de las transformaciones más claras está en la forma en que las empresas se acercan al proveedor tecnológico. “Hoy vemos que las pymes dejaron de preguntar por una marca puntual y empiezan a preguntar cómo resolver un problema, afirma. Esa frase resume un giro clave: la conversación ya no empieza por el producto, sino por el desafío operativo, financiero o comercial que la organización necesita resolver.

Valeria Tacco observa una evolución similar. Según explica, en la última década cambió profundamente la lógica de inversión. Antes era habitual contar con presupuestos anuales de CAPEX destinados a renovar infraestructura. Hoy, la mayoría de las decisiones se justifican como proyectos específicos, con impacto claro en productividad, reducción de costos o continuidad del negocio.

Ese nuevo escenario también modifica el rol del canal y de los proveedores. “Ya no se trata únicamente de vender equipamiento, sino de entender el negocio del cliente, identificar sus desafíos y diseñar soluciones que generen un retorno de inversión medible, señala Tacco. En otras palabras, el vínculo se vuelve más consultivo y menos transaccional.

Mariano Basso lo describe desde la infraestructura: las PyMEs “ya no compran ‘una caja’ sino capacidad”. Esa capacidad debe poder ajustarse al ritmo del negocio, escalar sin obligar a rehacer toda la arquitectura y adaptarse a presupuestos cada vez más controlados.

Valeria Tacco, directora de Unidad de Negocios de Tacco Calpini SA. Destaca que las inversiones tecnológicas pasaron de la renovación de infraestructura a proyectos con retorno medible, donde el proveedor cumple un rol cada vez más consultivo y estratégico.
Valeria Tacco, directora de Unidad de Negocios de Tacco Calpini SA. Destaca que las inversiones tecnológicas pasaron de la renovación de infraestructura a proyectos con retorno medible, donde el proveedor cumple un rol cada vez más consultivo y estratégico.

Modelos “as a service” y financiamiento: una respuesta al contexto

El escenario económico también está impulsando nuevas formas de consumo tecnológico. En lugar de grandes inversiones iniciales, muchas PyMEs buscan esquemas más flexibles, previsibles y escalables.

Radice destaca el crecimiento del modelo como servicio, porque permite acceder a tecnología de primer nivel sin realizar desembolsos iniciales difíciles de afrontar. Basso también observa una mayor adopción de DaaS y suscripciones, ya que ayudan a evitar la inmovilización de capital y trasladan parte del riesgo de obsolescencia al proveedor.

Diana Ordoqui, directora ejecutiva de EXING SRL. Señala que la madurez tecnológica de las PyMEs argentinas es desigual, aunque la ciberseguridad se consolidó como la principal prioridad para proteger la continuidad operativa.
Diana Ordoqui, directora ejecutiva de EXING SRL. Señala que la madurez tecnológica de las PyMEs argentinas es desigual, aunque la ciberseguridad se consolidó como la principal prioridad para proteger la continuidad operativa.

Tacco suma otro punto: la mayor utilización de herramientas de financiación, como leasing, para acompañar proyectos tecnológicos. En un contexto de presupuestos ajustados, la posibilidad de financiar infraestructura, seguridad o soluciones de continuidad puede definir si una iniciativa avanza o queda postergada.

Este cambio también obliga a los proveedores a diseñar propuestas más completas. Ya no alcanza con entregar equipamiento. Las empresas necesitan arquitectura, implementación, operación, soporte y una mirada de negocio que permita justificar cada inversión.

Madurez desigual, pero con una necesidad común

La transformación, sin embargo, no avanza al mismo ritmo en todas las empresas. Diana Ordoqui plantea que el nivel de madurez tecnológica de las PyMEs argentinas es “muy heterogéneo”, aunque con una evolución clara en los últimos años.

La pandemia fue un punto de inflexión. Aceleró la adopción de herramientas colaborativas, digitalización de procesos básicos, trabajo remoto e infraestructura mínima para operar en entornos distribuidos. Pero, una vez superada esa etapa de urgencia, el avance quedó condicionado por factores internos y externos.

“La intención de avanzar está, la necesidad también, pero la madurez final está fuertemente condicionada por la capacidad real de inversión en un contexto económico inestable”, sostiene Ordoqui.

Mariano Basso, CEO y fundador de DOT4 SA. Afirma que las PyMEs priorizan infraestructura escalable y modelos "as a service", mientras la inteligencia artificial redefine las necesidades de procesamiento, almacenamiento y planificación tecnológica.
Mariano Basso, CEO y fundador de DOT4 SA. Afirma que las PyMEs priorizan infraestructura escalable y modelos “as a service”, mientras la inteligencia artificial redefine las necesidades de procesamiento, almacenamiento y planificación tecnológica.

Ese diagnóstico permite entender por qué conviven realidades tan distintas. Algunas compañías ya implementan soluciones de nube, inteligencia artificial, automatización o ciberseguridad avanzada. Otras todavía operan con infraestructura obsoleta, procesos manuales o sistemas heredados que limitan cualquier salto tecnológico.

Aun así, la necesidad de avanzar es cada vez más evidente. Las PyMEs no incorporan tecnología por moda, sino porque el costo de no hacerlo empieza a ser demasiado alto.

A pesar de las restricciones presupuestarias y de la cautela que muchas veces atraviesa las decisiones de inversión, el ecosistema argentino conserva una ventaja competitiva relevante: su capacidad técnica. Radicce lo resume así: “Argentina tiene muchísimo talento y una gran capacidad para adoptar tecnología cuando encuentra una necesidad concreta”.

Según el ejecutivo, si bien las decisiones suelen ser más cuidadas que en otros mercados de la región, cuando los proyectos avanzan el nivel tecnológico es muy alto, con empresas locales implementando soluciones de inteligencia artificial, nube y ciberseguridad al mismo nivel que otras compañías latinoamericanas.

Karen Collante, directora de ciberseguridad de Brotek. Sostiene que la inteligencia artificial y la automatización generan valor cuando se aplican sobre procesos previamente ordenados y estandarizados, con foco en productividad y eficiencia.
Karen Collante, directora de ciberseguridad de Brotek. Sostiene que la inteligencia artificial y la automatización generan valor cuando se aplican sobre procesos previamente ordenados y estandarizados, con foco en productividad y eficiencia.

Ciberseguridad, infraestructura e IA: las prioridades que ganan peso

Entre las principales tendencias que marcan la agenda, la ciberseguridad aparece como una prioridad transversal. Ya no se trata de una preocupación exclusiva de grandes empresas o sectores altamente regulados. Los ataques, el ransomware, el phishing y la exposición de datos también afectan a organizaciones más chicas, muchas veces con menos recursos para defenderse.

Ordoqui lo plantea con claridad: “Hoy la prioridad número uno es ciberseguridad”. Según explica, proteger la información se volvió crítico porque las amenazas ya no apuntan solo a grandes compañías. Las PyMEs son un blanco frecuente y, en muchos casos, más vulnerable. Esto impulsa inversiones en protección de endpoints, gestión de accesos, doble factor de autenticación, monitoreo y servicios gestionados.

Tacco coincide en que soluciones como backup, ciberseguridad, virtualización y acceso remoto dejaron de ser diferenciales. Hoy son requisitos básicos para operar. “La tecnología ya no es solo un soporte para el negocio: es un factor clave para competir, crecer y garantizar la continuidad operativa”, afirma.

La infraestructura también ocupa un lugar central. Las empresas buscan disponibilidad, escalabilidad y control de costos. En ese punto, crecen los modelos híbridos, que combinan nube con servidores y almacenamiento propios. Para Basso, la nube aporta elasticidad, pero muchas organizaciones siguen necesitando infraestructura local para datos sensibles, baja latencia o previsibilidad presupuestaria.

Este equilibrio se vuelve todavía más importante con el crecimiento de la inteligencia artificial. Basso advierte que la IA está redefiniendo la demanda de infraestructura tecnológica, especialmente en procesamiento, almacenamiento y disponibilidad de componentes. Incluso proyectos que no tienen como objetivo directo implementar IA se ven afectados por el aumento de costos en memorias y almacenamiento.

“El consejo concreto que damos en DOT4 es simple: planificar con anticipación y asegurar disponibilidad”, resume.

La ciberseguridad se consolidó como una de las principales prioridades para las pequeñas y medianas empresas.
La ciberseguridad se consolidó como una de las principales prioridades para las pequeñas y medianas empresas.

Inteligencia artificial aplicada, no por moda

La inteligencia artificial ocupa un lugar cada vez más relevante, pero los referentes consultados coinciden en que las PyMEs no buscan incorporar IA como una tendencia abstracta. El interés aparece cuando existe un caso de uso concreto.

Ordoqui destaca que las empresas buscan automatizar atención, clasificar tickets, analizar datos, mejorar procesos comerciales o acelerar tareas administrativas. “No buscan ‘IA por moda’, sino impacto con recuperación real”, señala.

Karen Collante observa el mismo fenómeno desde la productividad. Para la directora de ciberseguridad de Brotek, la digitalización dejó de ser una opción de modernización y se convirtió en una herramienta de supervivencia y competitividad. En ese marco, la adopción tecnológica está enfocada en eficiencia operativa, reducción de costos y mejora del flujo de caja.

Entre las tecnologías con impacto concreto, menciona las plataformas low-code y no-code, que permiten crear aplicaciones internas o automatizar flujos sin necesidad de programación avanzada; los agentes de IA integrados a WhatsApp, capaces de responder consultas, revisar stock, armar presupuestos, enviar links de pago o agendar turnos; y los copilotos incorporados en herramientas SaaS que las empresas ya utilizan.

La clave, advierte Collante, está en no implementar soluciones avanzadas sobre procesos desordenados. Su mirada es contundente: “El software no hace magia. Si antes no se mapean, limpian y estandarizan los procesos internos, cualquier innovación puede terminar “automatizando el caos a mayor velocidad”.

Infraestructura híbrida, nube y almacenamiento escalable forman parte de la nueva estrategia tecnológica de muchas PyMEs.
Infraestructura híbrida, nube y almacenamiento escalable forman parte de la nueva estrategia tecnológica de muchas PyMEs.

Las barreras: presupuesto, talento e infraestructura heredada

Aunque la transformación avanza, las limitaciones siguen presentes. Ordoqui identifica tres grandes barreras: la billetera, la falta de talento interno y la infraestructura heredada.

La primera responde a la volatilidad económica. La capacidad de invertir cambia mes a mes y condiciona tanto la velocidad como la profundidad de los proyectos. La segunda tiene que ver con la complejidad tecnológica: las herramientas evolucionan rápido y muchas PyMEs no cuentan con perfiles internos capaces de absorber ese cambio al ritmo que exige el mercado.

La tercera barrera es técnica, pero también histórica. Equipos obsoletos, redes mal diseñadas o sistemas legacy fueron, en muchos casos, “lo posible” en etapas anteriores de crecimiento. Hoy, esas decisiones se convierten en cuellos de botella para avanzar hacia nube, automatización o seguridad avanzada.

Collante también subraya que las empresas que avanzan más rápido son aquellas que evitan desarrollar todo desde cero y se apoyan en soluciones SaaS, integradores y socios tecnológicos. Además, no limitan la transformación a la eficiencia interna, sino que la orientan también a mejorar la experiencia del cliente, reducir fricciones comerciales y fortalecer la continuidad del negocio.

La inteligencia artificial gana espacio en las PyMEs como herramienta para automatizar procesos, mejorar la productividad y optimizar la toma de decisiones.
La inteligencia artificial gana espacio en las PyMEs como herramienta para automatizar procesos, mejorar la productividad y optimizar la toma de decisiones.

Un nuevo rol para el ecosistema IT

El Día de las PyMEs también pone en evidencia una oportunidad para el ecosistema tecnológico argentino. Las empresas necesitan proveedores capaces de acompañar proyectos con impacto real, desde el diagnóstico hasta la operación.

Radice lo expresa desde la experiencia de America Group: “Hoy nuestros clientes buscan un socio que los ayude a diseñar, implementar y operar sus proyectos”. En inteligencia artificial, por ejemplo, uno de los principales desafíos es dimensionar correctamente la infraestructura. Si ese cálculo falla, los costos pueden dispararse y la eficiencia del proyecto se pierde.

Basso coincide en que el valor del socio tecnológico está en traducir la necesidad del negocio en una arquitectura financiable, segura y preparada para crecer. Tacco, por su parte, remarca la importancia de trabajar junto al cliente y los fabricantes, combinando conocimiento técnico con visión empresarial.

La transformación tecnológica de las PyMEs argentinas no avanza de manera lineal ni uniforme. Está atravesada por restricciones presupuestarias, brechas de talento y sistemas heredados. Pero también por una resiliencia que forma parte del ADN del sector.

El Día Internacional de las PyMEs encuentra hoy a las empresas argentinas en un punto de inflexión: ya no discuten si deben digitalizarse, sino cómo hacerlo de manera eficiente, sostenible y alineada al negocio. En ese camino, la elección de las tecnologías, los modelos de inversión y los socios estratégicos será determinante. En un escenario donde la competitividad depende cada vez más de la capacidad de transformar tecnología en resultados concretos, la clave no está solo en adoptar innovación, sino en saber cómo convertirla en valor real.

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