El 88% de los trabajadores cree que la presencialidad impacta en su rendimiento

Un estudio de la Comunidad de Mujeres en Negocios de la Universidad de San Andrés revela que la mayoría de los empleados se sienten más cansados con esquemas de presencialidad completa en sus trabajos. Sin embargo, la oficina continúa siendo clave para determinadas tareas o procesos.
El trabajo remoto mejora el bienestar y no reduce la productividad.
El trabajo remoto mejora el bienestar y no reduce la productividad.
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Un estudio realizado por la Comunidad de Mujeres en Negocios de la Universidad de San Andrés muestra que el regreso intensivo a la presencialidad no solo incrementa el cansancio de las personas, sino que además no mejora los niveles de productividad, cuestionando uno de los principales argumentos detrás de las políticas de vuelta a la oficina.

El relevamiento, basado en una encuesta a 177 profesionales de organizaciones intensivas en conocimiento, revela que el trabajo remoto tiene un impacto positivo en el bienestar general, con una valoración del 86%, mientras que la presencialidad eleva el cansancio semanal según el 88% de los encuestados. En contraste, los esquemas híbridos aparecen como el modelo más equilibrado, al combinar flexibilidad con instancias de encuentro que aportan valor.

La productividad no depende de la presencialidad

El trabajo remoto es valorado positivamente por el 86% de los profesionales, destacándose su impacto en el bienestar general.
El trabajo remoto es valorado positivamente por el 86% de los profesionales, destacándose su impacto en el bienestar general.

En términos de productividad, los resultados desafían creencias arraigadas: las personas encuestadas se perciben más productivas trabajando en remoto (78%) que en esquemas presenciales (46%). Lejos de depender de la supervisión directa o la presencia física, la productividad se vincula principalmente con la claridad de objetivos, la autonomía y el diseño del trabajo.

El estudio también identifica que no todas las tareas se benefician del mismo modo de la presencialidad. Mientras que el trabajo que requiere concentración profunda se realiza mejor en entornos remotos, actividades como el onboarding e integración, presentaciones y negociación, y mentoreo y networking encuentran mayor valor en el encuentro cara a cara. En este sentido, la oficina deja de ser el espacio por defecto y pasa a cumplir un rol más estratégico.

presencialidad. Casi la mitad de los encuestados percibe que la modalidad de trabajo impacta de forma diferente según el género.
Casi la mitad de los encuestados percibe que la modalidad de trabajo impacta de forma diferente según el género.

Otro de los hallazgos relevantes es el impacto desigual de la presencialidad. El 74% de las personas considera que este esquema aumenta las desigualdades vinculadas a tareas de cuidado, y casi la mitad percibe que la modalidad de trabajo impacta de manera diferente según el género, afectando especialmente a las mujeres.

En este contexto, el informe concluye que el debate ya no debería centrarse en elegir entre remoto o presencial, sino en cómo diseñar modelos de trabajo más inteligentes. Los esquemas híbridos emergen como una solución superadora, capaces de mejorar el bienestar, sostener la productividad y promover entornos más equitativos en la economía del conocimiento.

Para ver el informe completo, haga click aquí.

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