Por Rick Neumann, Client Sucess Director en Trustonic.
Ningún Mundial se había jugado tanto en la palma de la mano como este. FIFA proyecta que cerca de 6.000 millones de personas, tres de cada cuatro habitantes del planeta, están participando e interactuando con el torneo a través de alguna plataforma digital. En tal sentido, el smartphone es el dispositivo elegido para ver los streaming de los partidos, las estadísticas en tiempo real, las repeticiones, las apuestas y las redes sociales. La pregunta que me interesa no es cuántos van a mirar el Mundial, sino desde qué dispositivo.
Argentina llega a esta cita con su mercado de celulares en un momento bisagra. En enero de este año entró en vigor el arancel cero para teléfonos importados, el tramo final de una desgravación que arrancó en mayo de 2025 y que también redujo los impuestos internos del 19% al 9,5%. Es una buena noticia, y los precios efectivamente bajaron. Pero los relevamientos de mercado muestran que un equipo de alta gama todavía puede costar en Argentina hasta el doble que en Estados Unidos o Chile.
Acá hay una distinción que en mi trabajo veo confundirse todo el tiempo: abaratar un dispositivo no es lo mismo que hacerlo accesible. Para una parte importante de los hogares argentinos, un smartphone moderno sigue siendo una compra que solo es posible en cuotas. Es decir que la solución no está solo en su precio, sino en el acceso al crédito.

Según el último informe de ENACOM, Argentina cerró 2025 con más de 64,5 millones de líneas móviles, es decir, 139 cada 100 habitantes. Si bien estamos ante un país hiperconectado, la mayor parte de las líneas son prepagas, un segmento donde históricamente la renovación de equipos es más lenta y el acceso a financiación formal, más escaso. Dicho de otro modo, en este país lo que falta es un parque de dispositivos a la altura de la experiencia digital que propone este Mundial.
Este patrón no es exclusivo de Argentina, pero acá tiene un agravante, ya que la morosidad de las familias alcanzó en marzo el 11,5%, su nivel más alto desde 2004 según el Banco Central. Con este panorama, financiar un smartphone a quien no tiene historial crediticio puede parecer un negocio imposible, pero no lo es. De hecho, en la región ya hay operadores y financieras que utilizan tecnologías que protegen el dispositivo financiado, y permiten gestionarlo si la cuota no se paga y reactivarlo cuando se regulariza.
La cobertura ya está. Los aranceles ya bajaron. Lo que define quién mira este Mundial desde su teléfono es si pudo pagarlo en cuotas.

Por supuesto, este patrón no es exclusivo de Argentina. En mi trabajo con operadores, retailers y financieras de América Latina veo que lo que falta es el crédito para renovar el dispositivo móvil ante el riesgo de impago, que en particularmente en Argentina está creciendo por estos días.
Frente a esta situación es importante recordar que existen tecnologías que protegen el dispositivo financiado y que, al mismo tiempo, que permiten gestionarlo si la cuota no se paga y reactivarlo cuando se regulariza. Así es como ya hay hoy operadores y financieras de toda la región llegan con planes en cuotas a segmentos que el mercado formal directamente no atendía.
Cada Mundial deja una foto de su época. La de este va a mostrar millones de pantallas encendidas al mismo tiempo y, fuera de cuadro, a quienes lo siguieron de otra manera, con dispositivos que no acompañan la experiencia o directamente sin ella.
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