Súper RIGI: cómo Argentina busca atraer los mega data centers de IA que compiten por instalarse en América Latina

El Gobierno pretende captar inversiones de más de US$ 1.000 millones en industrias del futuro. Los centros de datos de inteligencia artificial aparecen como uno de los principales objetivos.
La expansión global de la inteligencia artificial está impulsando una carrera entre países para atraer mega data centers, una infraestructura que demanda enormes inversiones, energía y capacidad tecnológica
La expansión global de la inteligencia artificial está impulsando una carrera entre países para atraer mega data centers, una infraestructura que demanda enormes inversiones, energía y capacidad tecnológica
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La carrera global por la inteligencia artificial ya no se juega únicamente en los laboratorios de Silicon Valley. También se disputa en la ubicación física de la infraestructura que hará funcionar a los modelos del futuro: los mega data centers.

En ese contexto, el Gobierno argentino presentó en el Congreso el denominado Súper RIGI, un nuevo régimen de incentivos pensado para atraer industrias que hoy no existen o tienen un desarrollo incipiente en el país. Entre ellas aparecen de manera explícita los centros de datos para inteligencia artificial, la infraestructura digital estratégica, los semiconductores, la biotecnología avanzada y otras industrias tecnológicas de alto impacto.

La iniciativa llega en un momento particularmente sensible para el sector. El crecimiento explosivo de la IA generativa está impulsando una demanda sin precedentes de capacidad de cómputo, energía y almacenamiento, lo que llevó a gigantes tecnológicos a anunciar inversiones multimillonarias en infraestructura alrededor del mundo.

La nueva batalla: quién albergará los data centers de la IA

Durante años, América Latina fue vista principalmente como un mercado consumidor de tecnología. Sin embargo, la necesidad de desplegar nueva infraestructura está modificando esa lógica.

Brasil, Chile y Uruguay ya vienen trabajando activamente para atraer inversiones en centros de datos, aprovechando factores como la disponibilidad energética, la estabilidad regulatoria y el acceso a energías renovables.

Ahora Argentina busca sumarse a esa competencia.

El detonante fue, en gran medida, la posibilidad de desarrollar proyectos de escala inédita. Uno de los casos que más atención generó fue la carta de intención firmada entre Sur Energy y OpenAI para evaluar la construcción de un complejo de infraestructura tecnológica en la Patagonia con inversiones que podrían alcanzar los US$ 25.000 millones.

La visita al país de referentes tecnológicos globales y el creciente interés internacional por la disponibilidad energética argentina también reforzaron la percepción de que el país podría transformarse en un destino atractivo para este tipo de desarrollos.

Qué ofrece el Súper RIGI

El nuevo esquema toma como base el RIGI aprobado en 2024, pero amplía significativamente los beneficios para proyectos considerados estratégicos.

Entre los principales incentivos se destacan:

  • Inversión mínima de US$ 1.000 millones por proyecto.
  • Impuesto a las Ganancias reducido al 15%.
  • Exención total de derechos de exportación desde el primer día.
  • Arancel cero para importaciones vinculadas al proyecto.
  • Contribuciones patronales reducidas al 10% para nuevas contrataciones.
  • Libre disponibilidad progresiva de divisas hasta alcanzar el 100% en el tercer año.
  • Estabilidad tributaria, aduanera, cambiaria y regulatoria durante 30 años.

Además, el régimen está diseñado exclusivamente para actividades nuevas, por lo que quedan excluidas ampliaciones o expansiones de proyectos ya existentes.

Según el Ministerio de Economía, el objetivo es crear condiciones para que industrias tecnológicas de gran escala consideren a Argentina dentro de los destinos posibles para sus inversiones globales.

Energía: la verdadera ventaja competitiva

Más allá de los incentivos fiscales, los especialistas coinciden en que el principal activo argentino para atraer data centers podría ser otro.

Los centros de datos de inteligencia artificial consumen enormes cantidades de energía. Algunos complejos proyectados para la próxima década demandarán niveles equivalentes a los de ciudades enteras.

En ese escenario, la combinación de recursos energéticos disponibles, potencial de expansión renovable y costos relativamente competitivos aparece como uno de los argumentos más sólidos para posicionar al país.

No es casual que el proyecto oficial mencione entre las industrias elegibles al hidrógeno, los reactores nucleares modulares, las energías renovables y otras actividades vinculadas a la generación energética del futuro.

La lógica es clara: sin energía abundante y competitiva no hay inteligencia artificial a gran escala.

El debate ambiental que ya enfrenta la región

Sin embargo, la instalación de mega data centers también abre interrogantes.

Los críticos del proyecto sostienen que el régimen pone el foco casi exclusivamente en los incentivos económicos y deja en segundo plano cuestiones vinculadas al impacto ambiental, la demanda energética, el uso de agua y la generación de empleo local.

La experiencia regional muestra que estos temas ya generan tensiones.

En Chile, proyectos de centros de datos enfrentaron cuestionamientos por el consumo hídrico. En Uruguay, Google modificó el diseño de un complejo para reducir el uso de agua mediante sistemas de enfriamiento por aire. Brasil, por su parte, incorporó exigencias vinculadas al uso de energías renovables y criterios de eficiencia energética.

Argentina, en cambio, apuesta inicialmente por maximizar la competitividad fiscal y regulatoria para posicionarse rápidamente en la carrera global por las inversiones.

Mucho más que data centers

Aunque los centros de datos se llevaron gran parte de la atención mediática, el alcance del Súper RIGI es considerablemente más amplio.

La iniciativa contempla industrias como semiconductores, baterías de litio, vehículos eléctricos, biotecnología avanzada, infraestructura digital estratégica, manufactura tecnológica, reactores nucleares modulares y nuevas cadenas de valor asociadas a recursos naturales.

La apuesta oficial es que estas actividades permitan a Argentina participar de sectores de alto crecimiento global y avanzar hacia una matriz productiva más sofisticada.

La discusión recién comienza en el Congreso. Pero detrás del debate tributario y regulatorio aparece una pregunta más profunda: si la inteligencia artificial será una de las industrias más importantes de las próximas décadas, ¿puede Argentina transformarse en uno de los lugares donde esa infraestructura se construya y opere?

Preguntas frecuentes

¿Qué es el Súper RIGI?

Es un proyecto de ley impulsado por el Gobierno para atraer inversiones de más de US$ 1.000 millones en nuevas industrias tecnológicas y estratégicas mediante beneficios fiscales, cambiarios y regulatorios.

¿Por qué los data centers de IA son tan importantes?

Porque son la infraestructura que permite entrenar y operar modelos de inteligencia artificial. Su crecimiento está impulsando inversiones multimillonarias en todo el mundo.

¿Qué ventaja tendría Argentina para atraer estas inversiones?

Además de los incentivos fiscales propuestos, el país cuenta con recursos energéticos, potencial renovable y espacio para desarrollar infraestructura de gran escala, factores clave para la operación de centros de datos de IA.

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