El tema pasó a primer plano ante la posibilidad de que AMD sea adquirida por otra empresa. Los dos fabricantes de chips poseen un acuerdo de licenciamiento cruzado que garantiza que ninguna de las dos compañías iniciará un litigio contra la otra por potenciales infracciones de patentes. Pero si cualquiera de las dos cambia de dueño, el acuerdo queda automáticamente sin efecto para ambas partes.
El acuerdo firmado por AMD e Intel cubre la totalidad de la cartera de patentes de ambas compañías, lo cual incluye diseños de procesadores de propósito general, adaptadores gráficos y otros elementos de propiedad intelectual. Por ejemplo, AMD puede desarrollar y vender microprocesadores compatibles con la arquitectura x86 de Intel, incluyendo extensiones diversas, mientras que Intel puede desarrollar y vender procesadores que empleen propiedad intelectual y extensiones inicialmente creadas por AMD. El acuerdo cruzado posee diversos términos y limitaciones. Por ejemplo, cada parte se ve impedida de construir procesadores que sean compatibles con las infraestructuras de la otra (es decir, formatos de socket, motherboards, etc.).
Según los términos del acuerdo entre AMD e Intel, si alguna de las dos empresas es adquirida por otra, o se fusiona con otra bajo ciertos términos, o se embarca en alguna clase de acuerdo de joint-venture que cambie su titularidad, el contrato quedará sin efecto.
La semana pasada circuló la noticia de que, en caso de una adquisición, el acuerdo quedará terminado sólo para la parte cuya titularidad cambie (es decir, para la empresa que resulte adquirida por otra). Sin embargo, de acuerdo a Drew Prairie, director de comunicaciones corporativas de AMD, una vez que la titularidad de AMD o de Intel cambie, el acuerdo quedará terminado para ambas partes. Como resultado, luego de que ocurra una transacción, las compañías deberán negociar un nuevo acuerdo de licenciamiento cruzado.
“El acuerdo es, de hecho, muy claro: si hay un cambio de control en cualquiera de las compañías, el acuerdo se cancela”, explicó Prairie. “Eso no significa que no pueda llegarse a un nuevo acuerdo”.
Muchos analistas consideran que muchas compañías e inversionistas se abstienen de adquirir a AMD por que, sin un acuerdo de licenciamiento cruzado con Intel, la compañía podría ser demandada por Intel por infracción de patentes, lo cual podría derivar en la imposibilidad legal de vender procesadores compatibles con la arquitectura x86. Más aún, sin un acuerdo de licenciamiento cruzado, AMD a su vez podría demandar a Intel por infracción de patentes. Si AMD es adquirida y el acuerdo se termina, Intel deberá encontrar una forma de no utilizar la propiedad intelectual de AMD (algo difícil de conseguir) o suscribir un nuevo acuerdo.
El único escenario en el cual el acuerdo de licenciamiento cruzado podría terminarse sólo para una de las partes es por incumplimiento de los términos del contrato. En conclusión, aunque las posibles complicaciones de un acuerdo de licenciamiento cruzado entre AMD e Intel podrían ser un problema para potenciales inversionistas de AMD, Intel no es inmune a complicaciones similares.









