Un equipo de investigadores desarrolló una tecnología capaz de transformar el impacto de las gotas de lluvia en electricidad, abriendo una nueva puerta dentro del universo de las energías renovables. El avance, publicado recientemente en National Science Review, propone una solución liviana, de bajo costo y fácil despliegue para generar energía limpia en contextos donde otras fuentes, como la solar, pierden eficiencia.
El sistema, denominado W-DEG (Water-integrated Droplet Electricity Generator), se presenta como una alternativa complementaria para regiones con precipitaciones frecuentes, acceso limitado a la red eléctrica o necesidades energéticas de baja potencia. Su diseño flotante permite instalarlo tanto en embalses como en zonas costeras, sin requerir infraestructuras complejas.
Una respuesta a los límites de la energía solar en días lluviosos
La motivación detrás de este desarrollo parte de una limitación conocida: cuando llueve, la generación solar cae de forma drástica. En muchas regiones del mundo —especialmente en áreas rurales o aisladas— esto implica interrupciones en el suministro eléctrico. En ese contexto, aprovechar la energía cinética de la lluvia aparece como una oportunidad todavía poco explorada.
Según detalla el estudio liderado por científicos de la Universidad de Aeronáutica y Astronáutica de Nankín, el W-DEG fue diseñado para integrarse al entorno natural y operar de manera estable incluso bajo condiciones variables de temperatura, salinidad y presencia de bioincrustaciones en el agua.
Cómo funciona la tecnología que convierte la lluvia en energía
El principio de funcionamiento del W-DEG se basa en una arquitectura simple pero eficaz. El dispositivo cuenta con tres componentes clave: un electrodo superior, una película dieléctrica y una masa de agua inferior que actúa como electrodo y soporte estructural.
Cuando una gota de lluvia impacta sobre la película dieléctrica, su energía cinética provoca una redistribución de cargas eléctricas. Debido a la incomprensibilidad del agua, la gota se expande lateralmente, generando un desequilibrio eléctrico. Los iones presentes en el líquido cierran el circuito, transformando ese impacto en una señal eléctrica repetitiva.
De este modo, la lluvia —habitualmente vista como un obstáculo para la generación energética— se convierte en el insumo principal del sistema. Además, el dispositivo incorpora microorificios de drenaje que evacúan el exceso de agua durante lluvias intensas, garantizando la estabilidad del proceso y evitando que la película dieléctrica quede cubierta de forma permanente.
Resultados prometedores en pruebas de laboratorio
Durante los ensayos, los investigadores trabajaron con un prototipo de 0,3 metros cuadrados, que logró encender simultáneamente 50 luces LED y recargar pequeños capacitores en cuestión de minutos. Cada gota de lluvia fue capaz de generar picos cercanos a los 250 voltios, un rendimiento comparable al de generadores sólidos tradicionales.
Un dato clave es que el rendimiento se mantuvo estable incluso utilizando agua de lago con distintos niveles de salinidad y suciedad, lo que demuestra su viabilidad en entornos naturales reales y no solo en condiciones controladas de laboratorio.
Un diseño más liviano y económico que las alternativas existentes
Una de las principales diferencias del W-DEG frente a otros dispositivos similares radica en el uso del propio cuerpo de agua como parte activa del sistema. A diferencia de los generadores convencionales, que dependen de estructuras rígidas y metales pesados, este diseño flotante reduce el peso total en un 80% y recorta los costos a la mitad.
“El hecho de permitir que el agua cumpla funciones estructurales y eléctricas abre una vía completamente diferente para la generación de energía a partir de la lluvia”, explicó Wanlin Guo, investigador principal del proyecto.
La modularidad es otro de los puntos fuertes del sistema: múltiples unidades pueden conectarse entre sí para aumentar la capacidad de recolección, adaptándose a las necesidades energéticas de cada comunidad o aplicación.
Para qué podría usarse esta tecnología
Las aplicaciones potenciales del W-DEG incluyen la alimentación de sensores ambientales, sistemas de monitoreo de calidad del agua, dispositivos de comunicación, microiluminación y equipamiento de baja demanda energética. Su objetivo no es reemplazar a la energía solar o eólica, sino complementarlas, especialmente en escenarios climáticos adversos para la fotovoltaica.
Entre los desafíos pendientes, los investigadores señalan la necesidad de mejorar la durabilidad de las películas dieléctricas expuestas a la intemperie y de desarrollar sistemas de almacenamiento que permitan aprovechar la energía generada durante los períodos de lluvia en momentos de sequía.
Aun así, el W-DEG representa un paso concreto hacia una matriz energética más diversa y resiliente, donde incluso una gota de lluvia puede transformarse en electricidad.
Leer más
- Chubb impulsa la oferta de seguros para el sector de energías renovables en América Latina
- Los avances en tecnología de baterías: impulsando la energía del futuro
- IFA 2025: LG presenta su nueva línea de refrigeradores eficientes en espacio y energía









