Quienes buscan estas soluciones quiere tener el control de lo que sucede en su hogar o negocio a toda hora, lo cual dio lugar a las cámaras térmicas que permiten tener visión en condiciones climáticas adversas. Y, ante una situación que nadie puede prevenir, aparecen los sistemas de videovigilancia propulsados por energía solar para sortear cualquier corte de electricidad.
La fuente alternativa que se utiliza en estos casos en la generada y transmitida por el sol, y recibida en paneles solares. La energía generada por los paneles, más la utilización de un generador, se acumula en baterías y alimenta a las cámaras de videovigilancia. Pero no es una fuente inagotable de energía, pues, como toda batería, también debe seguir recargándose.
El costo de estas fuentes alternativas es de mayor presupuesto que el de los sistemas comunes, pero ofrecen el 100% de disponibilidad de los sistemas de videovigilancia y, en consecuencia, la seguridad de tener todo bajo control las 24 horas, los 365 días del año.
A nivel privado, entre los usuarios que más adoptaron esta modalidad de sistemas con fuentes alternativas están las empresas con grandes instalaciones, para las cuales los costos devenidos por un corte de luz justifican ampliamente la elección de esta novedosa opción.
Por su parte, en el ámbito público, los paneles solares asociados a los sistemas de monitoreo son esencialmente adoptados para el control de rutas, caminos y autopistas, asegura Cristian Giugliano, gerente Comercial de Conectia.









